Cuatro caletas de la Región de Tarapacá se han acogido hasta ahora a una ley que busca convertir a esos enclaves en verdaderos polos de desarrollo económico, sin alterar su identidad.
En esta región, los asentamientos que tramitan su incorporación al regimen de la Ley de Caletas son Chanavaya, Caramucho, Los Verdes y Chipana.

 “La Ley de Caletas se perfila como una palanca de progreso para el sector artesanal. Y un instrumento que contribuirá a la modernización de esos enclaves, sin alterar los rasgos que con el paso del tiempo los transformaron en elementos constitutivos del alma de Chile”, destacó el subsecretario de Pesca y Acuicultura, Román Zelaya.
La nueva norma permite a los pescadores pedir las caletas, bajo régimen de destinación, hasta por 30 años. La actual modalidad, en cambio, consideraba una vigencia de 10 años.
Las organizaciones artesanales que se acojan a la destinación, además, dejarán de pagar la actual patente asociada a la concesión, si cumplen con los requisitos establecidos por la norma. Así, una caleta de 20 mil metros cuadrados que hoy desembolsa anualmente $4.200.000, podrá rebajar ese costo a cero.
Junto con lo anterior, los pescadores tendrán ahora la opción de incursionar en actividades distintas de la pesca tradicional, bajo la premisa de la diversificación productiva y la agregación de valor. Turismo, gastronomía, venta de artesanía, administración de estacionamientos e, incluso, distribución de combustibles, se cuentan entre los rubros considerados por la Ley de Caletas.
Esta norma fue promulgada en 2017, pero faltaba un reglamento para que sus disposiciones pudieran aplicarse en plenitud, lo que ocurrió a fines de junio, a partir del impulso que el Gobierno dio a su tramitación. Actualmente existen en el país 461 caletas.

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