Refuerzan importancia de bioindicadores

Experiencias exitosas y conocimiento heredado a través de varias generaciones, conocieron los asistentes en la segunda jornada del VII Congreso Mundial de la Quinua y otros Granos Andinos durante uno de los bloques más esperados del encuentro, el de Saberes Ancestrales, que congregó a cerca de 400 asistentes en el Centro de Convenciones del Hotel Gavina en Iquique.

La sección, inédita en este tipo de congresos, puso como protagonistas de las exposiciones plenarias a un selecto grupo de pequeños productores de quinua que destacan por mantener cultivos tradicionales o por experiencias de innovación,  provenientes de Tarapacá, Valparaíso, La Araucanía y Chiloé, además de campesinos de Perú y Bolivia.

El primero en exponer fue Jesús Bazaez, más conocido como “El rey de la Quinoa”, del sector Las Salinas, en Petorca (Valparaíso), quien compartió su historia de reinvención en la agricultura en que, debido a la crisis hídrica en el sector, dejó los cultivos habituales de hortalizas para iniciar una aventura en la producción de quinua, grano andino que solo necesita dos riegos durante todo su proceso.

En esta nueva faceta, con el apoyo de su familia, avanzó en una línea gastronómica, un servicio de banquetería con diversas preparaciones que denominó “quinua break” y en la creación de una cerveza que ahora tiene en etapa de prueba en los tipos lager y negra, además de barras energéticas, todo con un cuidado trabajo de etiquetas y marca, y con promoción en medios de comunicación.

El segundo turno fue el de la agrónoma boliviana Dora Tambo, quien llegó desde La Paz, para compartir los saberes heredados de sus padres y abuelos, en una de las presentaciones que mayor interés generó.

La profesional que mantiene cultivos junto a sus padres, enfatizó el valor de la innovación tecnológica junto con el conocimiento que viene legado a través de las generaciones. De esta manera comentó sobre los bioindicadores como las yerbas, luna y presencia de insectos, invitando a los agricultores a no tener miedo de comunicarse y preguntar sobre las cosechas a los seres vivos de cada territorio.

Luego fue el turno de Cecilia Guineo, campesina huilliche de la región de Los Lagos, quien forma parte de la Asociación Gremial Chiloé Orgánico. La productora chilota compartió algunas de las prácticas de los miembros de esta agrupación, como el uso de abonos preparados por ellos y el combate de plagas como pulgones y cuncunas con métodos naturales. Para los tiempos de siembra y cosecha se basan en el calendario lunar y prefieren usar la echona en vez de incorporar maquinaria durante la cosecha.

 Tarapacá

La Región de Tarapacá tuvo a 3 representantes durante esta sección. El primero fue Ceferino Choque, de Central Citani, Colchane. El ex dirigente comentó cómo junto a esposa desarrollaron un tratamiento para semillas de quinua con cenizas de llareta. Asimismo compartió sus experiencias en la elaboración de biorepelentes con base en yerbas altiplánicas como ñaca tula y umatula, además del ajo.

Desde Cariquima expuso el matrimonio que representan Elena  Mamani y Antonio Moscoso, vívidos rescatadores de la cultura aymara. En su presentación en esa lengua y en español, tuvieron una excelente recepción del público, que escuchó con atención el relato sobre su trabajo orgánico, en que destacaron que su sello es un gran amor y respeto por la tierra.

Moscoso es historiador autodidacta y educador tradicional aymara, mientras que Elena es una cultora y hablante aymara. Ambos enfatizaron que ese pueblo “todo lo ve con vida, por eso no erosiona su tierra con facilidad”, remarcó.

El pueblo mapuche también tuvo representación con Gabriel Curilef, productor de la región de La Araucanía y técnico de la Corporación de Desarrollo Kom Kelluhayin (“todos nos ayudamos”, en mapuzungun), quien se dedica al cultivo de este grano estrella con manejo tradicional.

El agricultor comentó que junto a su familia conformaron la cooperativa We Mapu, con la que procuran recuperar semillas y están fuertemente marcados por un sello ético de calidad. “Mantenemos los conocimiento tradicionales, respetamos los ciclos naturales e incorporamos nuevas tecnologías, pero aseguramos un alimento sano. Yo doy mi palabra que la quinua que vendemos no contiene químicos”, resaltó.

Cerró la jornada el agricultor Wuilber Machaca, proveniente de la zona de Ilave, en Puno, Perú, quien transmitió detalles de las prácticas para producción de quinua en el lago Titicaca y reforzó la necesidad de poner atención a los bioindicadores, como las manchas en los huevos del Leque Leque (ave andina) o la Kota, similar a la llareta, que augura buena producción cuando florece de forma tupida.

De igual manera mencionó que en su comunidad de Huancami, siguen el ciclo cósmico para el cultivo e hizo un llamado a potenciar lo que denominó la “agricultura familiar comunal” como la mejor forma de salir adelante en los proyectos, trabajando por los desafíos y ayudándose en las dificultades.

El Congreso Mundial de la Quinua y otros Granos Andinos es organizado por INDAP y ODEPA del ministerio de Agricultura, y la Pontificia Universidad Católica de Chile a través de su oficina QuinoaLab.  Continúa este miércoles 27 con la clausura de las sesiones de discusión en Iquique y culmina el jueves 28, con un Día de Campo, donde los asistentes visitarán parcelas demostrativas de quinua tradicional y con incorporación de tecnología en Huara y Colchane.