Alzheimer: ¿Cómo detectarlo a tiempo?

  • En el Día Mundial del Alzheimer, 21 de septiembre, especialistas de Clínica Santa María y Clínica Dávila entregan recomendaciones para pesquisar esta enfermedad a tiempo y así lograr un manejo eficaz.
  • Clínica Dávila está realizando un innovador test, con pacientes chilenos, que detecta la enfermedad a través de un examen de sangre, lo cual ha tenido excelentes resultados.

El Alzheimer es la enfermedad neurodegenerativa más común en el mundo,
siendo la causa de aproximadamente la mitad de los casos de demencia a nivel
mundial (35 millones de personas en total). En tanto, en Chile se calcula
alrededor de 240 mil personas con demencia (extrapolación cifras INE). 

La Organización Mundial de la Salud advierte que las cifras de esta
enfermedad se podrían triplicar para el 2050. Una de las principales razones de
este incremento se debe al envejecimiento de la población. En este sentido,
afecta levemente más a las mujeres que a los hombres, porque su expectativa de
vida es mayor.

Entre el 3% y 4% de los casos de Alzheimer es transmitido por herencia
autosómica dominante. Esto quiere decir que, si uno de los padres del paciente
es portador del gen, el paciente tiene un 50% de probabilidad de tenerlo. El
95% de los casos no es hereditario (se le llama Enfermedad de Alzheimer
esporádica), pero sí puede tener riesgo de factor genético, o sea, “tener un
familiar de primer grado con enfermedad de Alzheimer, o tener un genotipo
APOE4, se asocia a un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer,
pero no significa (como en el primer caso, que sea hereditaria)”, explica el
Dr. Rafael Aránguiz, neurólogo de Clínica Dávila, especialista en Alzheimer.

El geriatra de Clínica Santa María, Dr. Mario Grossman, y el neurólogo
de Clínica Dávila, Dr. Rafael Aránguiz, explican cómo pesquisar esta enfermedad
a tiempo.

Síntomas

Algunos de los principales síntomas que podrían alertar de la
presencia de esta enfermedad son:

  • Pérdida de memoria de corto plazo.
  • Incapacidad para seguir indicaciones.
  • Deterioro del lenguaje.
  • Trastorno del pensamiento y de la
    orientación espacial.
  • Apatía.
  • Trastorno del juicio.
  • Cambios en la personalidad y en el
    comportamiento.

En caso de tener algunos de estos signos, lo recomendable es acercarse
donde un especialista, neurólogo, psiquiatra o geriatra, para que pueda
diagnosticar la enfermedad y otorgar un tratamiento adecuado al paciente.

“Lo que se está buscando es detectar a los pacientes en una etapa lo
más temprana posible. Es mejor dar de alta a un paciente porque se preocupó de
más, a que se pase por alto y que llegue a etapa de demencia sin atención”,
sostiene el Dr. Rafael Aránguiz.

Diagnóstico

“El diagnóstico del Alzheimer se realiza mediante una evaluación
neurológica y neuropsicológica especializada”, explica el Dr. Mario Grossman,
geriatra de Clínica Santa María. A esto se suman chequeos imagenológicos que
habitualmente son escáner y resonancia magnética del cerebro. Además, se
solicitan exámenes de sangre para descartar otras enfermedades que podrían
dañar la memoria.

Test de sangre

Clínica Dávila está desarrollando un estudio que busca validar un
biomarcador plasmático (micro-RNA), es decir, evaluar a través de la sangre si
es que el paciente tiene esta enfermedad. Si bien el análisis se encuentra en etapa
experimental, hasta la fecha ha demostrado tener resultados positivos. En caso
de que se apruebe, implicaría resultados más rápidos y menos invasivos.

Tratamiento

El Alzheimer aún no tiene cura, es decir, todavía no existen fármacos
que logren detener o revertir la enfermedad. Su tratamiento tiene que ver con
el manejo de sus síntomas cognitivos, conductuales o del entorno familiar.

Existen medidas farmacológicas y no farmacológicas. Los especialistas
indican que lo óptimo es que la terapia sea realizada por un equipo
multidisciplinario, porque el Alzheimer requiere del aporte de diferentes
disciplinas como nutrición, enfermería, psicología, terapia ocupacional y
kinesioterapia.

“Esto es muy relevante porque existen muchas comorbilidades de la
enfermedad que afectan a los cuidadores. Ellos tienen más riesgo de depresión,
ansiedad, problemas del entorno familiar o conyugales, así como de
hospitalización de cualquier tipo, lumbago, fatiga, etc. Por eso es importante mencionar
que, cuando uno se enfrenta a una demencia, se enfrenta a un binomio: el
paciente y el cuidador. Un cuidador desgastado, inestable, se traduce, sí o sí,
en síntomas que van en desmedro del paciente, por eso siempre se debe tener este
enfoque presente. Es frecuente que el médico priorice el tratamiento
farmacológico, que en este caso no es lo más importante. Esto es un trabajo en
equipo”, explica el especialista de Clínica Dávila.

Prevención

Los doctores Grossman y Aránguiz explican que esta no es una
enfermedad que se pueda prevenir, en algunas ocasiones se puede retrasar la
aparición de sus síntomas, modificando algunos cambios en estilos de vida y
aumentando la reserva educacional y cognitiva del paciente.

Algunas recomendaciones son:

  • Realizar actividad física. Se ha demostrado
    que la vida sedentaria aumenta riesgo de deterioro cognitivo en general, dado
    que hay baja producción de endorfinas protectoras. La OMS recomienda realizar
    al menos 150 minutos de ejercicio a la semana.
  • Dormir bien. El insomnio afecta el funcionamiento de
    las neuronas, al igual que los hipnóticos en uso crónico como las
    Benzodiazepinas.
  • Mantenerse socialmente activo, participar en
    reuniones sociales, de amigos o conocidos.
  • Mantenerse activo mentalmente, para ello se
    puede practicar hobbies, como lectura, sudoku, palabras cruzadas, juegos de
    cartas o dominó.
  • Aprender habilidades nuevas, tales como tejer, cocinar, tocar instrumentos
    musicales, idiomas.
  • Tener una alimentación saludable rica en frutas, verduras y
    antioxidantes.
    Se recomienda la dieta mediterránea, con
    pasas, aceite de oliva, aceitunas, pescado no frito, legumbres, frutos secos,
    vino tinto, etc.
  • Controlar enfermedades crónicas cardiovasculares, como hipertensión, diabetes, colesterol, entre otras.
  • Evaluar su audición y visión con especialistas.
  • Mantener un nivel de escolaridad alto. Personas con estudios de postgrado o cualquier aprendizaje formal,
    tienen un factor protector respecto al riesgo de deterioro cognitivo en
    general.