Constanza Ilabaca

Periodista

Entrevista exclusiva para Diario Longino de Iquique y Diario Angamos de Antofagasta

Andrew Trench Fontanés, de profesión arquitecto, director de la Cámara Chilena de la Construcción, en representación de la Cámara Regional Zona Norte (desde Arica a Copiapó), past president de la sede Antofagasta y también actual consejero nacional de la misma entidad gremial. Por el gran arraigo y conocimiento de la zona, que tiene como buen hijo del norte de Chile, nos comparte su visión profesional y proyección de futuro para la región de Antofagasta, desde una mirada global y profunda, a la vez…   

¿Cuáles son las áreas económicas y productivas de mayor proyección y posibilidades de desarrollo que usted visualiza para la región de Antofagasta?

Antofagasta y el norte de Chile es una región minera y esa va a seguir siendo su principal actividad productiva y económica por muchos años más, pero en este concepto de fortalecer y diversificar nuestra matriz económica y productiva, tenemos algunas actividades que están presentando fortalezas que son realmente increíbles. Primero, por nuestra condición geográfica natural, retoma fuerza el tema de la integración Asia Pacífico, mediante los corredores bioceánicos, que son una tremenda oportunidad. Segundo, que es un regalo que también nos está dando la naturaleza, por nuestras condiciones climáticas, está todo lo que tenemos sobre energías renovables no convencionales, que han sufrido una gran evolución este último tiempo, avanzando de forma muy rápida y que están teniendo una participación muy importante en la matriz energética mundial. Eso nos abre una cantidad gigantesca de oportunidades, porque además se complementa estrechamente con la minería y en ese sentido, tenemos la posibilidad de desarrollar industrias y también para ver cómo desarrollar energías, que no solamente son para utilizar acá, sino que también son exportables. Las energías renovables a buen costo nos permiten, por ejemplo, ir viendo con mayor cercanía la posibilidad de producir hidrógeno verde, que es un combustible que se puede exportar a cualquier parte del mundo y que tiene condiciones muy especiales. Primero, hay que entender que, hasta hace muy poco tiempo atrás, era casi una utopía pensar en producir el hidrógeno, porque salía más caro producirlo, en términos del costo y en términos de energía, que lo que entregaba y eso no tiene ningún sentido. Con los costos que se están viendo asociados a la producción de esta matriz de energías limpias, que actualmente han bajado, se hace viable la producción de hidrógeno verde a muy buen costo. Tenemos un tremendo factor de éxito en esta región, pero es bastante complicado reemplazar rápidamente la matriz energética. Si bien hay que invertir mucho para producirla, estaríamos resolviendo problemas con energía más económica, pero también después hay reemplazar la matriz económica que la utilizará, como los vehículos, por ejemplo. En el norte chileno tenemos grandes consumidores de energía, lo que podría acelerar ese proceso. Si una sola minera, un solo cliente tomara la decisión de reemplazar la energía que utiliza actualmente, estaría viabilizando la producción de hidrógeno verde, trayendo tiempo presente este tema que ha tomado muchos años.

¿Qué políticas públicas cree usted que deberían implementarse, tanto a corto como a largo plazo, para fomentar de manera concreta la inversión pública y privada en nuestra región?

Aquí es importantísimo entender el concepto de la sostenibilidad, que muchos confunden con sustentabilidad. Primero, tenemos que orientarnos a un desarrollo sostenible, es decir, que nuestro desarrollo económico productivo sea la base de nuestro desarrollo en términos de calidad de vida. Eso es un equilibrio importantísimo. Entonces, para lograrlo tenemos que desarrollar una industria a nivel regional que sea competitiva y para nosotros, acá en el norte de Chile, no solamente en Antofagasta, es tremendamente complejo tener acceso a suelo de uso industrial. Es más barato el suelo privado en la zona centro del país, que el suelo que administra el Fisco en el norte o en el extremo sur de Chile. Eso bastante paradójico, es un desincentivo gigantesco para tomar la decisión de invertir en esta zona. Por esa razón, hay mucha industria que toma la decisión de pagar el costo alternativo, es decir, irse a la zona central y pagar todo lo que es costos de traslados y logístico hacia Antofagasta, lo que es bastante absurdo. Nuestra industria secundaria en torno a la minería se ha ido debilitando, nosotros tenemos menos industria que proporcionalmente hace años atrás. Dentro de esta torta económica, esta industria secundaria ha ido perdiendo presencia y eso es altamente alarmante, porque esta una de las pocas regiones de Chile donde pasa eso, siendo la principal razón la falta de condiciones para el desarrollo de la actividad económica. Si no hay suelo disponible o son tan extremadamente caros, obviamente los inversionistas buscan alternativas que hagan viable su inversión en otro lugar.  En el norte de Chile, el porcentaje mayor del suelo es fiscal, no solamente en Antofagasta. Al no haber suelo para la industria en las ciudades, se toman los valores que tiene el mercado, que son muy altos y así es que se termina generando condiciones que hacen altamente inviable una inversión o no generan acceso a suelo para desarrollar actividades productivas. Por supuesto esta situación se puede mejorar, en términos de regionalización, de descentralizar la administración y toma de decisiones territoriales por zona. Nosotros somos a nivel de regiones, quizás la región que más ha aportado históricamente al desarrollo de nuestro país y eso es algo que debe hacernos sentir orgullosos. Chile, sin el norte y sin la industria minera, sería un país pobre. Eso hay que tenerlo claro y lo único que se pide es que se invierta para que siga manteniendo ese rol. Chile no se puede dar el lujo de desperdiciar el aporte que genera nuestra zona a su economía.

Andrew Trench Fontanés, de profesión arquitecto, director de la Cámara Chilena de la Construcción

¿En qué rubros piensa usted que se deberían mejorar y proyectar las nuevas Obras Públicas y de desarrollo urbanístico en la región?

Yo creo que Antofagasta, visto desde el lado positivo, tiene una fortaleza, que es contar con una institucionalidad público-privada, académica, ciudadana para tomar decisiones en el ámbito urbano. Antofagasta tiene una cartera de proyectos que principalmente es pública y colabora a esos proyectos públicos para generar acuerdos en esta alianza que nos permitan priorizar los proyectos y es así como vemos que, en relativamente poco tiempo, se puede mejorar. En poco tiempo se han generado instancias y propuestas muy bien orientadas.  Nosotros tenemos que resolver problemas bastante complejos, como el déficit de viviendas. Se está abordando y tenemos que resolver el problema de integración social y territorial. Acá tenemos una zona que está altamente desfavorecida, que es la del centro alto de la ciudad, la zona de la línea del ferrocarril hacia arriba. De hecho, la línea del ferrocarril funciona en este momento casi como una barrera, en que genera esta especie de segregación y hay que ver la oportunidad que genera esta faja de la línea férrea, como un eje integración, por donde podríamos tener sistema de conectividad y generar una integración, que también se está abordando con proyectos cómo son los paseos cerro-mar. Yo tiendo a pensar que los proyectos de infraestructura, equipamiento y vivienda se están abordando y que hay un buen diagnóstico de donde tenemos problemas. Justamente se hizo un estudio potencial urbano que iba orientado a identificar donde están problemas, para saber dónde tenemos que generar las soluciones, de forma objetiva y además identificar también zonas de un alto potencial de generar proyectos de infraestructura, equipamiento, vivienda y conectividad. Hay un ejemplo que me gusta mucho, para generar regeneración urbana, aunque hay varios más, es el barrio industrial de Antofagasta, que está en el centro norte de la ciudad. Ese lugar es una tremenda oportunidad que tenemos como ciudad. El barrio donde están las petroleras, donde está una zona industrial.  Son 164 hectáreas y nosotros, como Cámara, lo que propusimos, en este marco del Antofagasta futuro, en esta visión de Antofagasta que muchos han visualizado a lo largo del tiempo, es generar una opción de un barrio nuevo, una  ciudad empresarial limpia, ya qué hay más de 400 hectáreas disponibles que el Gobierno Regional destrabó,  para poder generar un incentivo para que la industria se vaya para allá, o sea, darle la solución de suelo, porque ahora aunque se quiera mover, no tiene donde irse, pero si se les genera una buena opción, se van a mover, porque ya entraron en conflicto con la ciudad, pero al liberar esos 162 hectáreas, tenemos mucho espacio para generar soluciones de vivienda, parques e infraestructura sanitaria ocasional y conectividad. Es un tremendo proyecto, sería prácticamente una ciudad nueva, dentro de Antofagasta.  La idea es dar a las industrias que ahora funcionan en ese lugar, una opción para que se puedan relocalizar, para que en ese lugar pueda construirse una nueva ciudad. Cuando se generan incentivos para que la industria se traslade y como ahora la normativa es mucho más  exigente con el proceso de remediación industrial,  al liberar espacio generas presión para que entren otros proyectos mucho más atractivos en términos de ciudad,  en términos inmobiliarios, pero eso también hace viable que se hagan correctamente los procesos de remediación ambiental. Entonces, es mucho mejor decir que generemos la posibilidad que se puedan hacer proyectos acá, porque es la única forma que tenemos para que alguien se haga cargo de la remediación ambiental, que es un proceso carísimo. En buenas cuentas, lo pagarían los proyectos inmobiliarios nuevos que se instalarían ahí, porque son terrenos muy atractivos en términos de ubicación. Los problemas de una ciudad son más bien de orden sistémico, que se tienen que solucionar multisectorialmente, por eso es importante generar sostenibilidad, entendiendo que sin desarrollo productivo, una ciudad tiende a desaparecer.

También cabe mencionar algo que tiene muy poca incidencia económica, pero que tiene una gran incidencia en como se abre al mundo el tema turístico en nuestra región. Nosotros tenemos en la región el segundo destino turístico más importante de Chile, San Pedro de Atacama. Llama mucha la atención que San Pedro sea una isla dentro de la región, en términos turísticos y que nosotros no nos nutramos de toda esa masa que atrae, quedando en condición de ciudad de servicio, de paso y eso lo tenemos que revertir.

¿Cuáles son, en su opinión, las plataformas de servicios que debieran comenzar a prepararse y potenciarse para atender la demanda que genera este futuro desarrollo de la región?  

En la orientación del contexto en que estamos viendo, respecto de cómo diversificar la actividad económica propia de la región, la plataforma más importante tiene que ser la tecnológica. Nosotros tenemos que generar una red logística, que de verdad sea muy eficiente, muy atractiva, para que tengamos una muy correcta integración Asia Pacífico. Nosotros somos la puerta de entrada y de salida hacia China, a todo el mercado asiático. En ese sentido, debemos tener una infraestructura, en términos logísticos, de primer orden, tanto en nuestros puertos, nuestras vías de comunicación, ya sea carreteras, trenes, etc., incluso aeropuertos, con estos parques logísticos, donde cada uno debe tener una vocación especial. Nosotros nos vamos a competir, ni siquiera con otras regiones, porque cada vez que damos una solución, una propuesta, ésta tiene que ser complementaria. Nosotros estamos enriqueciendo nuestra oferta   logística, entonces tenemos que entender cuál es la vocación de cada una de nuestras ciudades. Nosotros somos una región diversa… cuál es la vocación de Calama, cuál es la vocación de Tocopilla, de Taltal, de Antofagasta, de Mejillones, para generar respuestas e infraestructura que permita fortalecer esta red de apoyo logístico al corredor bioceánico.

Pensando en las nuevas ofertas laborales que se abrirían a futuro en esta región ¿a qué opciones de estudios y formación profesional debieran orientarse nuestros jóvenes?

Como se están dando las cosas, se necesita cada vez una mayor formación, por la gran revolución, en términos de cómo estamos enfrentando nuestros trabajos durante este último tiempo, pero obviamente tenemos alguien que están fortaleciéndose, como son el tema logístico y en todo lo que son los recursos y energías renovables y en ese tema,  ojalá podamos aprovechar lo que va a ser el Instituto de Tecnologías Limpias,  que hace poco se adjudicó a un consorcio de las mejores universidades estadounidenses, que son los mismos que están llevando a cabo el Observatorio Alma. Van a estar asentados acá y los tenemos que aprovechar, porque los primeros años ellos se van a nutrir con el 10% del litio, pero después de eso, tienen que quedar las capacidades instaladas y tenemos que ser un foco para atraer talentos y que interactúen, súper importante, con las universidades locales, que, si bien no se adjudicaron el Instituto, no quiere decir que no puedan interactuar con lo que van a hacer.

Entonces, es súper importante visualizar que van a abrir el desarrollo de áreas, esperemos que, de una forma exponencial, lo que va a generar tremendas oportunidades, especialmente en el tema del hidrógeno verde. Tenemos que hacer confluir los aportes y talentos que llegarán a nuestra región, para poderlos retenerlos en las universidades de nuestra región.

De acuerdo con las potencialidades de nuestra región ¿hacia dónde cree usted que deberían orientarse los esfuerzos para obtener energías limpias y renovables?

Sobre las energías limpias, hay algunos vídeos virales que muestran como se han desarrollado en Chile plantas fotovoltaicas durante este último año. En nuestro país, esto aumentó muy rápidamente. Ahora falta ver como complementamos esto. Hay que dar las condiciones de los espacios para que nos desarrollemos. Nosotros tenemos la disponibilidad más grande de suelo que podemos tener en Chile. Acá está la principal participación en el porcentaje de propiedad del suelo del Gobierno de Chile, que en esta región es dueño de más del 65% del suelo, principalmente no urbano, fuera de las ciudades, entonces hay que administrarlo a favor de que sea un incentivo para generar lugares donde se puede invertir.  Me ha tocado recibir algunas empresas extranjeras, en donde he evaluado muy bien cómo se componía la matriz energética del área donde se van a instalar, porque en este minuto apelamos a transformarlo en bono de carbono, es decir, en verlo como un impacto positivo. Segundo, lo que se pedía en la COP 25, aplicar la carbono neutralidad, que es sumamente complejo en cualquier país del mundo, de aquí al año 2050. En el norte chileno se puede generar muy fácil, entre comillas, en comparación con otros lugares, llegar a la carbono neutralidad y más si nosotros vamos a hacer que nuestro país lidere esa tendencia. Nosotros tenemos fortalezas que realmente nos colocan en primera línea, tenemos que seguir aportando al desarrollo de la industria de energías renovables. Tenemos que dar las condiciones para qué todo este sistema logístico se complemente bien con nuestros países vecinos y con el eje del corredor bioceánico, para realmente tener una integración efectiva Asia Pacífico. Esto se viene hablando hace 30 años, pero ahora están pasando las cosas. Paraguay, Brasil están invirtiendo ese corredor, ya no es una utopía, entonces  tenemos que producir, aprovechar y apurarnos y en ese sentido están todas las condiciones para generar opciones para que se puede invitar, para  que sea atractivo que lleguen industrias,  porque qué significa que llegue materia prima tanto del Asia como del resto de Latinoamérica  al norte de Chile y generar una plataforma de producción industrial, alimentaria o tecnológica acá mismo. Nosotros además tenemos tratados que nos favorecen mucho para generar productos con denominación de origen, tratados de libre comercio. En síntesis, podemos sacar un tremendo provecho. Cada uno de nosotros tiene que cumplir un rol con un objetivo final, que es posicionarnos como actores principales, siendo protagonistas en la integración Asia Pacífico y en el desarrollo sostenible de nuestra región.

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