Además causa severo perjuicio al turismo y a la seguridad de los peatones

En Chile no existe una norma que regule el soterramiento de los cables eléctricos, de televisión y de telefonía, a pesar de que hay dos proyectos de ley en el Parlamento- Cámara de Diputados y Senado- pero al parecer el llamado “lobby feroz” de las empresas involucradas, impide hasta ahora encontrar una solución a esta grave situación que nos afecta como ciudad.

Para nadie es agradable visualmente caminar por el casco antiguo de la ciudad, es decir por las tradicionales calles como Tarapacá, Vivar, Serrano, Bolívar, Obispo Labbé, Ramírez, Patricio Lynch, por nombrar algunas. Basta como mirar los postes y observar un verdadero plato de tallarines, pero de color negro, lleno de polución y restos de fecas de aves que se posan en ellos.

La postación misma está contaminada con la polución diaria de vehículos que transitan por esas arterias y que nadie se hace cargo de su mantención y limpieza.

No existe un estudio claro que establezca cuántos de estos elementos hay en la ciudad y cuáles pertenecen a la empresa eléctrica que abastece con el alumbrado público y cuántos a la Municipalidad.

Lo que sí es claro que la empresa eléctrica cobra arriendo por “colgarse” de sus postes y hace un “pingüe” negocio con esto, pero afectando a la salud de las personas y su seguridad cuando estos transitan por las calles. No hay un lugar donde no existan cables en desuso colgando, con el consiguiente peligro para los transeúntes y vehículos motorizados, principalmente mucho más grave para ciclistas y motociclistas.

¿Qué hacer?

El diputado UDI Javier Hernández presentó el 2016 un proyecto de ley que busca que el tendido de cables sea subterráneo y entre otras cosas establece multas a quienes no cumplan con esta acción que van entre 500 a 1.000 UTM. ¿Cuál fue su destino? Nadie sabe.

El senador Juan Pablo Letelier presentó otro proyecto de ley sobre la materia hace 5 años y entre otras materias dice que el costo por el trabajo de soterrar el cablerío se debería incorporar a las tarifas que el usuario paga por acceder a estos servicios. En otras palabras, cada uno de nosotros deberíamos subsidiar a una empresa privada que gana dinero con estos servicios.

Cabe hacer notar que en Chile el 20 % de la red es subterránea y no es más por el alto costo de esta acción, que de acuerdo a cifras entregadas este llega a tres millones y medio de dólares por kilómetros soterrado, contra 375 mil dólares si es aéreo.

En otras palabras, un estudio técnico precisó que en una ciudad con más de 50 mil habitantes soterrar todos los cables le costaría a estas empresas 30 mil millones de dólares.

¿Y cuánto han ganado a la fecha con sus carísimos servicios? Eso no lo dicen. Sería interesante conocer las ganancias anuales de VTR, ENTEL, Wom, Claro y las eléctricas, entre otras.

En el mundo el único país que tiene 100% de cableado subterráneo es Holanda, Bélgica un 85%, Reino Unido 81 %, Austria 15 % entre otras naciones.

Un ejemplo

 

En este reportaje acompañamos una foto del daño causado por el peso del cableado al semáforo ubicado en Tarapacá con Obispo Labbé, donde incluso lo rompió, dejando alambres colgando en medio de la vías, con el peligro consiguiente para los vehículos que transitan en gran número por esas calles.

¿Quién se preocupa por esto?

Mañana en nuestra secuencia de reportajes vamos a mostrar aquellos municipios que han recurrido a la justicia y a la Contraloría por esta situación e incluso con una resolución de la Corte Suprema ante la presentación de un recurso de protección presentado en contra la Municipalidad de Puerto Varas.