El Open Source es un término que data de 1998 y que fue creado por Eric Raymond y Bruce Perens, los fundadores del movimiento Open Source Initiative (OSI).

 

En español significa “código abierto” y hace referencia a los software que no utilizan encriptación.  Esto quiere decir que tanto los usuarios como los programadores pueden modificarlos con el fin de satisfacer sus necesidades específicas.

Esta es una real solución cuando se trata de poner en práctica el uso de un computador en una empresa. Incluso el costo del mismo suele influir en el pago del software. Esto es porque en su mayoría las personas desconocen que existen software gratuitos y adaptables a las necesidades de las empresas. Desde la generación de una ficha médica para pacientes, cómo un formulario de cotizaciones on line.

El pensamiento base para la OSI es que los software, así como cualquier otra herramienta, deben ser juzgados por criterios técnicos. Por eso, su actuación principal es revisar que las licencias se encuadren en la de software libres para luego promover sus ventajas económicas y tecnológicas.

Para la OSI, un verdadero Open Source debe responder a los siguientes temas: distribución libre, código fuente, trabajos derivados, integridad del autor, no restringir otros programas y licencias neutras en relación a la tecnología.

Si bien la utilización de los softwares con código abierto ha de ser verdaderamente ventajosa, los defensores del método tradicional sostienen que esta nueva tendencia corresponde al anarquismo digital.

A modo de ejemplo, vale destacar uno de los ejemplos más exitosos. Se trata del sistema operativo Linux. Por Internet, es posible bajar el código fuente del sistema y modificarlo completamente, de la forma que le guste más al usuario.

Con el fin de mostrar su importancia y prestigio, vale destacar que grandes empresas de la rama de la informática como HP, Oracle, Mandriva y Google ya colaboraron con el desarrollo y mejoras de Linux.