Con sentidas palabras, Feliciano Riquelme Araya, laico de la parroquia Santísimo Redentor de Huara  expresó en nombre de la comunidad católica de esa localidad las palabras de agradecimiento hacia el ex Obispo de Iquique y los deseos de éxito en su nueva labor pastoral en Rancagua.

Acotó que el 8 de junio se enteraron de la triste noticia que monseñor Guillermo Vera Soto,  por nombramiento del Santo Padre Papa Francisco, dejaba de ser pastor de la diócesis iquiqueña.  Pero también fue un momento de alegría al saber que después de estar 17 años en el norte, 10 años en el Obispado de Calama y 7 en la ciudad de Iquique,  había sido designado Obispo de Rancagua.

“Llegó el 29 de marzo del año 2014, asumiendo en un momento muy complicado cuando la diócesis de Iquique se encontraba sumida en una profunda crisis de confianza. Como buen pastor supo guiar a la diócesis y devolver confianza a sus fieles. Con la venida del Papa Francisco estuvo pendiente de cada detalle para la hermosa celebración en playa Lobito”,  recordó Riquelme.

Mencionó que fue un pastor muy cercano con el clero, “Estuvo muy pendiente también de la situación de sanuestro párroco de Huara, Erico Gauer. A cada celebración en el pueblo de Huara para nuestra Señora del Perpetuo Socorro (27 de junio) y Santísimo Redentor (6 de agosto) se le invitaba y acudía a celebrar la santa misa de víspera, luego compartía con el pueblo un tazón de chocolate y sopaipillas. Como Obispo participaba con mucha fe  y entusiasmo en la celebración de La Tirana y San Lorenzo, comenzando y terminando la procesión siempre junto a los bailarines y feligreses”.

Riquelme recalca que está el recuerdo de participar en las fiestas patronales de los pueblos andinos y en la festividad de La Tirana  siempre estaba en un lugar del templo confesando, siempre cercano a la gente y vivía intensamente la religiosidad popular, un gran devoto de la madre del Carmelo. “Cada domingo oficiaba misa a las 11 de la mañana en la Catedral de Iquique, que a causa de la pandemia se suspendieron. El consiguió  para la comunidad llevar las misas a todos los hogares a través de la señal del canal RTC. Bajo su apostolado consiguió traer más sacerdotes y religiosas a nuestra región. Hoy vuelve a la zona central donde se ordenó sacerdote, regresa como Obispo de Rancagua. Como buen pastor ha velado por la diócesis de Iquique, por su buen funcionamiento,  hoy nos deja el hombre que fue padre, pastor, hermano y amigo. Que la paz y la bendición de mi buen Dios lo acompañe siempre, hasta pronto Obispo Guillermo Vera”.

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