El funcionario público también recibió una pena por el delito de cohecho, y junto a él fueron condenadas además su mujer y la pareja de un interno del recinto penitenciario.

Por los delitos de tráfico de drogas y cohecho fue condenado Julio Vega Efi, sargento segundo de Gendarmería, a las penas efectivas de 6 años y 100 días de presidio, respectivamente, luego que fuera detenido ingresando droga al centro penitenciario de Alto Hospicio, lugar donde trabajaba. De igual forma fueron condenadas por tráfico de drogas su cónyuge Karina Villanueva Salazar y la acusada Pascuala Ríos Vega, pareja de un interno de la cárcel.

Con la prueba presentada en el juicio oral por el fiscal especializado en estos ilícitos Héctor López, se dio por acreditado que en el marco de una investigación dirigida por la Unidad de Drogas de Fiscalía Regional de Tarapacá, en conjunto con Gendarmería de Chile y la Brigada MT-0 de la Policía de Investigaciones de Alto Hospicio, iniciada por denuncia de la Oficina de Seguridad Interna de la Cárcel de Alto Hospicio, se determinó que el gendarme Vega Yefi, en forma periódica y a cambio de dinero, ingresaba droga y elementos prohibidos a los internos de varios módulos del centro penitenciario donde cumplía labores.

Gracias a las vigilancias policiales, se pudo determinar que en agosto del año pasado, el gendarme tomó contacto con la acusada Pascuala Ríos Vega, quien es propietaria de un hotel en Alto Hospicio y pareja de un interno recluido en la cárcel, para que ingresara algunos objetos al recinto penitenciario. Además, se pudo apreciar que diversos individuos se dirigían a la vivienda del gendarme, lugar donde se contactaban con él o con su cónyuge, la acusada Karina Villanueva Salazar, recibiendo ambos imputados bolsas con objetos en su interior, que guardaban en su domicilio para luego ingresarlos al penal.

Al momento de la detención del gendarme, a la entrada del centro penitenciario, se le encontró al interior de su vehículo una mochila con varias bolsitas con cocaína, marihuana y comprimidos de clonazepam. Además tenía un celular, adaptadores de tarjetas, un chip y dos cables para cargar teléfonos celulares. En los domicilios del gendarme, donde vivía con la acusada Villanueva Salazar, y de Ríos Vega también se encontró cocaína y marihuana.

En el juicio, el fiscal presentó los testimonios de los funcionarios de MT 0 de la PDI y de Gendarmería que participaron de la investigación, además de las fotografías y videos captados durante las vigilancias.

Finalmente, y considerando que al acusado Julio Vega le perjudicaban las agravantes de cometer el delito aprovechando su calidad de funcionario público, y que el ilícito se haya cometido en un lugar de reclusión; el tribunal oral en lo penal de Iquique resolvió condenarlo a las penas efectivas de 6 años de presidio por el ilícito de tráfico ilícito de drogas y 100 días de presidio por el cohecho.

En tanto, las acusadas Karina Villanueva Salazar y Pascuala Ríos Vega fueron condenadas a 3 años y un día de presidio por el delito de tráfico de drogas, otorgándoles el beneficio de libertad vigilada intensiva.