Isamar Orozco Mamani profesora de inglés en Colchane

Profesora titulada de inglés realiza durante un día a la semana clases intensivas de este idioma a beneficiarios del Programa Desarrollo Territorial Indígena (PDTI), que ejecuta el Municipio de Colchane, con el propósito que tanto artesanos como los que se dedican al turismo puedan ofrecer y vender de manera fluida sus productos y servicios a los turistas anglo parlantes.

Con alumnos que van de los 35 a los 70 años su objetivo es lograr una conversación expedita, rápida y entendible sin que sea atarzanada. Inició las clases el 09 octubre y las finalizará el 22 de noviembre. Cree que logrará su propósito tras descubrir que la sintaxis entre el inglés y el aymara es similar.

“Nunca trabajé en estos cursos, es mi primera vez con adultos.  Mi madre es aymara de Villablanca, sé algunas palabras básicas en aymara y el inglés se parece mucho en estructura. Eso es algo que lo he sabido ahora y me produce una sensación buena porque mis alumnos pueden interactuar mejor, no como pasa con los hispanos parlantes”.

Retorno complejo

Para Isamar esta revelación la condiciona a querer aprender el idioma materno

“Me siento orgullosa de mis raíces aymaras. La ignorancia hizo que el sistema educativo prohibiera el uso del aymara, si no fuera por eso hoy lo hablaría. Creo que la enseñanza del inglés a los aymaras es una herramienta y no una invasión cultural, es una oportunidad de mostrar la cultura en otro idioma al mundo”

A pesar de ello no ve posible poder establecerse en Colchane

“Creo que no están las condiciones y necesidades básicas de la ciudad. El tema de la luz. Nuestra generación es touch tanto el celular como la televisión son necesarios. En la tarde no hay energía eso es algo que hace que las generaciones no quieran volver. Tuve una experiencia muy linda en la trilla de la quinua, la viví con mi madre y mis abuelos, para que ellos heredaran ese conocimiento, pero creo que ese esfuerzo físico se puede disminuir con la tecnología y vivir mejor”

Cree que se debe vivir experiencias y las costumbres de la comunidad para considerarse aymara, “no se puede ser aymara por Internet hay que estar en terreno para serlo, no solo por tener abuelos, hay que estar en contacto con la gente. Antes no me sentía aymara hoy sí ahora siento que soy parte de y que tengo que retribuirle a la gente”.

Finalmente hay una costumbre que asegura no piensa seguir, “estoy lejos del punto de vista que aquí se tiene que uno como mujer o varón deba casarse, o mantener familia, con otro aymara para mantener la cultura, las herencias de tierras o la lengua. Ese es el pensamiento de cualquier adulto mayor aymara, pero yo se lo dejo al amor”.