Ad portas del Dieciocho, repasamos los mejores consejos de afamados nutriólogos para rebajar el peso extra adquirido durante la cuarentena. El primer paso es simplemente eliminar el trago y, el segundo, es la receta más barata y exitosa de todas: tomar agua que elimina toxinas y acelera el metabolismo. No existe ninguna excusa para estar “en forma” y también disfrutar de la buena mesa esta primavera 2020. 

Isabel Frías 

Periodista U.C. 

Aunque faltan muchos días para que celebremos el Dieciocho y las Glorias del Ejército, el tiempo pasa volando y demasiada gente está con un sobrepeso preocupante, adquirido en las “horas muertas” de esta cuarentena. 

¿Existe contradicción en intentar reducir la grasa corporal para así disfrutar de la buena? Los nutriólogos afirman que no y –por el contrario–  es la precaución más aconsejable para no disparar la balanza (y la salud). 

El tema lo zanjan los expertos con cifras muy persuasivas: Nuestra estadística muestra que estas celebraciones nacionales pueden hacer subir –fácilmente– entre 1 a 3 kilos de peso, por efecto de la ingesta desmedida, sin control ni medida, bebidas alcohólicas y carnes. 

Si a lo anterior se añade que, en Chile, el 74% de la población adulta sufre de sobrepeso y obesidad, el panorama sanitario a nivel alimentario puede resultar dramático, por las consecuencias sobre la condición cardiaca, glicemia y7 múltiples dolencias que acarrea sobre los huesos, por citar algunos de los impactos más críticos. 

RECETA MÁGICA 

Pensando en todo ello, revisamos las orientaciones oficiales de alimentación, como asimismo los consejos más exitosos publicados por los nutriólogos alrededor del mundo. 

Aunque parezca una simplificación extrema, lo cierto es que la receta no es mágica pero sí bastante sencilla de seguir, porque el primer paso para reducir de manera segura y efectiva la grasa corporal es eliminar totalmente (ojalá a partir de hoy) el consumo de alcohol en todos sus formatos: Cerveza, vinos, espumantes, pisco, whisky, ron o cualquier otro licor. 

La razón de esta medida se funda en dos sentidos: Por un lado, los alcoholes proporcionan abundantes calorías sin aportar ningún nutriente. Por otro lado, está el hecho que todos los tragos se metabolizan de una manera particular, donde el cerebro –en un intento desesperado por mantenerse sobrio– le ordena al hígado que priorice en primerísimo lugar los alcoholes. 

Por ese motivo, el hígado no va a procesar las calorías procedentes de los alimentos y las “guardará de reserva”, en calidad de “rollo” alrededor de las caderas femeninas o de “panza” en la cintura de los varones. 

Sin embargo, como en toda celebración masiva chilena “se toma y se come mucho”, las personas tienen que saber lo que sucederá en su organismo: El cuerpo almacenará toda la carne de los asados, choripanes, papas, ensaladas y postres que se consuman. 

La mala noticia es que, salvo que se incremente de manera ostensible la actividad física, esta reserva alimentaria la cargará el cuerpo y no tendrá cómo eliminarla. ¿Y quién realiza rutina de ejercicios en los días de festejos?  

Dicho de manera gráfica, todos los alimentos que se consuman en estas festividades se sumarán a la grasa corporal ya existente. 

Se trata, entonces, de argumentos “de peso” para realizar una pre-dieta dieciochera ojalá a partir de hoy: La motivación será, por cierto, mucho mayor si se efectúa esta restricción alcohólica programada y proyectarse para celebrar con menos estrés y mucho más liviano. 

EL PASO DOS 

A la eliminación de tragos y alcoholes le sigue aplicar el Paso Dos de esta pre-dieta y que consiste en comenzar a ingerir abundante agua; al despertarse, a media mañana, antes del almuerzo, después de éste, a media tarde y un par de vasos justo antes de la última comida de la jornada. 

Nadie habla de “no comer”. El concepto es incluso hacer las 3 comidas centrales más 2 o 3 meriendas saludables y entretenidas, que pueden frutos secos o fruta fresca de la estación; también se puede optar por yogur sin azúcar ni grasas, pero acompañado de avena y endulzado naturalmente. 

Los huevos son proteínas de bajo costo y aporte calórico acotado: El huevo duro incluso resulta un tradicional alimento de alto poder de saciedad. 

Dicho todo lo anterior, los especialistas llaman a no autoengañarse: “La única manera de reducir el peso corporal –grasa incluida– está en la fórmula nada de mágica de consumir menos calorías de las que gastamos”, insisten. 

Lo que ocurre es que la mayoría de los chilenos gasta muy pocas calorías y, en cambio, consume más alimentos que el que requiere esa máquina perfecta llamada cuerpo humano. 

“No puedo tomar desayuno sin pan”, “comer ensaladas no es almuerzo”, “la fruta no es postre” y “en la tarde el cuerpo pide algo dulce y rico”. 

Estas frases no son naturales ni científicas: Son hábitos adquiridos por costumbre y repetición. Y que se pueden romper (o torcer) con mucha agua a lo largo del día si cualquiera se lo propone. 

“Basta programar alarmas en el celular que le avisen todos los momentos en que debe servirse un gran vaso de agua”, recomiendan como truco algunos coach. 

Por último, si bien el agua genera una sensación temporal de saciedad, otro complemento es consumir más proteína sin grasa (como pollo, pavo y pescado), porque obliga al organismo a procesarla, lo cual quema calorías y, al mismo tiempo, provoca saciedad. 

O sea, son muchos los caminos que ayudan a rebajar grasa y peso, de modo celebrar en familia o amigos. Porque estar sanos será, lejos, el mayor hito al que podemos aspirar este 2020. 

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