Las compran usadas y la venden como nuevas. Otras las reciclan, de eso se trata el emprendimiento de Susana Cortés y su pareja, quienes figuran entre los 60 seleccionados del certamen que competirán por el premio final que entrega la fundación Impulso Inicial.

“Éramos comerciantes de la calle, comprabamos fardos de ropa y las vendíamos en ferias itinerantes. Vendíamos de todo hasta empanadas, lo que fuese para poder sobrevivir, pero nos quedamos sin trabajo y teníamos una hija universitaria viviendo en Santiago”, esas fueron las razones que motivaron a que Susana Cortés (43) y su pareja Edison Riveros (32), para que se embarcaran en un novedoso emprendimiento que les permitió clasificar entre los 60 finalistas de Impulso Chileno.

Aprovechando el “talento” de su pareja de reparar cualquier tipo de artefactos dejándolos como nuevo, a estos iquiqueños se les ocurrió comenzar a recolectar una diversidad de cosas en deshuso, para luego refaccionar y vender.

Al principio, recuerdan que llenaron su casa de “cachureos” como comedores, sillas, microondas y un sin fin de productos. Incluso, su padre y vecinos pensaron que padecían del mal de Diógenes, pero ellos sólo buscaban cómo generar ingresos para poder tener un mejor pasar y que su hija Madelaine viviera tranquila en Santiago.

Fue en esa búsqueda, y entre ensayo y error, que vieron en las lavadoras un buen emprendimiento, “las gente las bota y a veces por cosas muy pequeñas. Pero, además, se trata de una necesidad básica del hogar. Todos necesitan una lavadora en su casa”, cuenta Susana.

Las primeras lavadoras que llegaron a sus manos, fueron completamente desarmadas para familiarizarse con la mecánica y los temas técnicos. “Cuando pusieron el primer aviso, mucha gente la llamó, más de 30 personas”, recuerda Susana. Ahí recién, se dieron cuenta del potencial que tenía el hecho de reciclar lavadoras.

De ese modo, comenzaron a generar un proceso de restauración. Las lavan completamente por dentro, las desinfectan, les sacan el sarro, las prueban hasta que funcionen bien, convirtiéndose en expertos en el tema. “Hoy, después de tres años, con sólo escucharlas puedo saber cuál es el problema que tienen y si vamos a poder arreglarlas”, añade Susana. En tanto, las que no se pueden refaccionar simplemente las reciclan; de ellas sacan cobre, aluminio, fierro y trabajan así la economía circular.

La mayoría de las lavadoras que les llegan a sus manos, son a través de gente en situación de calle, a quienes llaman colaboradores y se les paga por cada una. Ya refaccionadas son ofrecidas por Facebook o en Yapo. Sin embargo, el “boca a boca” es lo más importante, ya que muchas veces no tienen que publicarlas en ninguna parte porque cuenta con lista de espera. “Mensualmente logramos vender entre 20 a 25 lavadoras y los precios son variables: una de 6 kilos, la vendemos en $45.000 con despacho e instalación incluida. Mientras que una de carga frontal, que es más moderna, puede llegar a costar hasta $ 140.000 ”.

Cuentan que su emprendimiento se diferencia de otros porque han logrado fidelizar a sus clientes. “Trabajamos para tener nuestras tres C: Confianza, Calidad y Compromiso. Todas las lavadoras las entregamos con tres meses de garantía. Con eso hemos generado que la gente pueda recomendarnos y así ha sido”, señala Susana.

La emprendedora iquiqueña está contenta porque han crecido, pero no saben cómo potenciar más su emprendimiento. Esto la llevó a postular a Impulso Chileno, siendo una de las 60 finalistas del certamen. “Mi corazón se llenó, primera vez que gano algo. Tenía mala suerte hasta con los raspes. Uno cree que esas cosas buenas, no le van a pasar a uno”, comenta. Y agrega que “ya somos ganadores. Ahora esperamos ganar el premio mayor para poder crecer más”.

Impulso Chileno es un concurso de emprendimiento patrocinado por la Fundación Impulso Inicial, de Andrónico Luksic Craig y su familia, en colaboración con la incubadora Socialab y la Pontificia Universidad Católica de Chile. ¿Su objetivo? Apoyar a los emprendedores chilenos que tengan una idea o negocio para sacar adelante sus proyectos. En su segunda versión, el concurso premió a los 60 seleccionados finales; los 20 primeros lugares recibirán $10 millones, los 20 que les secundan recibirán $5 millones y los 20 terceros serán beneficiados con $3 millones en financiamiento para su proyecto y apoyo de expertos durante 6 meses. Impulso Chileno recibió más de 5.000 postulaciones, de las cuales se obtuvieron 200 semifinalistas. El 15 de octubre se dieron a conocer sus 60 finalistas. La final está programada para enero de 2020.