A Mauricio Zenteno, quien aún no firma contrato para jugar por primera vez en la serie B, le costó un montón confesar que ha rechazado telefonazos donde lo invitan a trasladarse a otros clubes de la división de honor, por lo que solo faltarían algunos detalles para iniciar su décima temporada en Iquique. “Uno no tiene que irse de los lugares donde se siente feliz, independiente de la categoría en la que estemos”.

Gonzalo Artal Hahn

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Tras el pitazo final del partido ante Santiago Wanderers el defensa Mauricio Zenteno Morales, el ocho de los celestes, se llevó inmediatamente la camiseta hasta los ojos. El CDI versión 2020 ya estaba descendido hace días, pero igual no más El Patrón, interceptado por Matías Donoso, no pudo contener las lágrimas.

-¿Imaginaste algún vez vivir un descenso?

“No, la verdad que no. Fue duro, porque a pesar de que habíamos luchado un par de años por no descender, uno nunca espera que ese momento pase. Así que todavía estoy tratando de reponerme… aunque también son consecuencias de las cosas malas que hicimos durante años. Entonces, en algún momento esas cosas mal hechas nos iban a pasar la cuenta”.

-Desenmadeje.

“Na, de todo un poco. Malas decisiones en todo sentido. Jugadores que vinieron y no rindieron, bajo rendimiento también de los que estábamos. Al final todo se conjugó para que descendiéramos. Y no creo que pase por un tema de que el presidente no quiso y no quiera invertir. Imagínate que este año trajo tantos jugadores, pero es como te digo. Las malas decisiones nos pasaron la cuenta”.

-Y que queda. En lo personal. ¿Qué se mezcla?

“Impotencia y un poco de vergüenza. Saber que terminaste último de tantos equipos da vergüenza. Se habla mucho de que somos malos, que no se qué, y eso también duele. Pero lo principal es una impotencia por no haber mantenido la categoría pese a que luchamos hasta el final. Es que por ahí podríamos haber ganado partidos que empatamos o terminamos perdiendo, en parte, porque nos perdimos muchos goles o porque nos empataban en el último minuto. No, si nos pasó de todo este año. Y eso nos llevó a descender”.

-Mala quizá, pero ¿en algún rato sintió que zafábamos? Que la hacían.

“Sí, y es porque el equipo jugaba. Yo mantenía la fe por eso, porque veía que el equipo jugaba e intentaba, pero por diferentes motivos no ganábamos o nos empataban con una sola pelota que el rival tenía y la convertía. Y nosotros, con todas las ocasiones de gol que nos creábamos, no podíamos convertir”.

-Pero bueno. ¿Seguirás? ¿Vas por la décima temporada?

“Yo me quiero quedar. No me quiero mover a ningún lado. Igual me han llamado un par de representantes”.

-¿Su grúa?

“O sea, me han llamado para buscarme equipos en Primera A, pero yo les he dicho que no, que muchas gracias, pero yo me voy a quedar en Iquique porque ahí me siento bien, en Iquique me siento feliz. Y uno no tiene que irse de los lugares donde se siente feliz, independiente de la categoría en la que estemos. Así que ojalá que hagamos un buen equipo para pelear y poder subrir rápido”.

-¡Eso! O sea, con 37 de regreso.

Bueno, sí, tengo 36 y voy a seguir hasta que pueda aportar. Es decir, mientras yo me sienta bien voy a seguir. No voy a esperar que nadie me retire o que digan oye, ya no podis jugar. No, yo voy a saber eso. Y será cuando vea que ya no puedo aportar. Ahí voy a dar un paso al costado”.

-Oye, y con quién te gustaría jugar al lado.

“A mí me gusta jugar siempre con uno más grande de porte al lado. Uno que vaya al choque, que yo lo pueda mandar a chocar con el delantero y cubrirle la espalda. Ese es mi tipo de zaga ideal”.

-¿Cuándo firma?

“Ahí estamos, pues estamos en los tira y afloja como en todas las negociaciones. Es que acepté una baja de sueldo, pero hay que ver qué tanto. Según el presidente estamos casi listos. Así que termino las vacaciones en Linares y regreso”.

Querer queriendo

Oscar Bonilla, inscrito en las planillas de la región del Maule, es el nombre del equipo de barrio que defendió Zenteno antes de llegar a la Universidad Católica en el 2000, año en el que comenzó su carrera como zaguero de la Sub-16.

Tres años después subió al equipo y en tres más, comenzó a calzarse la Roja de la selección, una proeza que replicó once veces y que lo tuvo frente a frente con jugadores de la talla del mismísimo Zlatan Ibrahimovic.

-¿Hubo cariño ahí?

“Chocamos. O sea, el me pegó una patada en el tobillo porque justo me atravesé cuando le iba a dar la pelota, así que sé la fuerza que tiene”.

-Esa vez Don Nelson lo puso con Suecia y Costa de Marfil.

“Así es. Igual con los africanos me mandó a marcar a Kolo Touré del Arsenal en los tiros de esquina. Y yo le llegaba a la rodilla. El negro era inmenso”.

-¿Y lo lograste?

“Me las arreglé un poco, Jajaja”

-Igual contra Suecia estuviste a dos cachos de marcar.

“Sííí, me dio un ataque de calidad. Lindos recuerdos. Además yo la quitaba y se la daba al Mago Valdivia. No sabis lo que es. Extraordinario.

-Si salía esa pepa no nos acordamos del gol a Cobresal.

“El único que he hecho. Lo que pasa es que normalmente los centrales van a las pelotas detenidas y a mí siempre me dejan atrás para cortar y demorar las contras de los equipos rivales, entonces nunca tengo oportunidades reales de que me quede algún rebote o algún cabezazo. Soy el que debe esperar que mis compañeros lleguen a acompañarme”.

-En todo caso, también cuenta como festejo el penal a León.

“Sí, en la definición por Copa Libertadores con León de México acá. Fui el primero porque ahí varios se escondieron…

-¿Ah siii?

“Nooo, jajaja. No voy a dar nombre para no matarlos, pero estaban haciendo la lista y nadie levantaba la mano, así que cuando el profe repitió quién quiere patear la pensé, y como vi que nadie se manifestaba, levante a mano. Eso sí, dije voy primero, si no no pateó jajaja”.

-Buena. Y entró.

“Igual era algo histórico para Iquique, la primera Copa Libertadores, entonces la presión era fuerte. El estadio estaba lleno”.

-¿Qué significa para ti Deportes Iquique?

“Yo me considero un hincha del club. Le he tomado demasiado cariño y sufro cuando nos va mal. La verdad que es un club y una ciudad que me han dado mucho y me encantan. Acá en Iquique me he sentido muy querido. Entonces creo que encontré mi lugar en el mundo. En Iquique me siento bien, por eso no me quiero mover y llevo tantos años en el club”.

-Que bien suena.

“Aquí en Iquique es donde me he sentido mejor en toda mi carrera, piensa que en la Universidad Católica estuve diez años, pero nunca me sentí tan querido con en el club y la ciudad”.

-Lloraste en cancha. ¿Cuánto más duró eso?

“Todavía no pasa la pena. Pero ya está. Uno se queda tranquilo porque entregué todo lo que podía. Cometí errores como todos, pero entregué todo y no nos alcanzó. Así que a dar vuelta la página, pensar en subir rápido y, en lo personal, ver cómo adaptarme, pues la B solo la vi por televisión. O sea, nunca he jugado en la B y me parece que es un campeonato más físico, más de lucha que de jugar, así que hay que prepararse bien”.

-¿A quién le agradece?

“A la gente, por todo el cariño que me entregan por redes sociales, donde hay más agradecimientos que nada. Palabras que me llenan de orgullo y me tranquilizan, porque quiere decir que se dan cuenta que uno deja todo. No alcanzó en esta temporada, pero me deja tranquilo. Así que agradecer el cariño por todo lo bien que me tratan en el club y en la ciudad.

-¿Un momento imborrable?

“El 2012, cuando hicimos esa gran campaña y el 2013, cuando nos metemos a la fase de grupo de la Libertadores. Fue lindo, pues es un equipo de región que le cuesta mucho estando tan lejos, que viaja mucho y la prensa capitalina no le mucha bola, entonces son momentos lindos que también deben servir para motivar”.

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