De la crisis migratoria al enriquecimiento

Siempre se dice que las crisis son una oportunidad para mejorar, pero algunos lo asumen como la ocasión para lucrar. Eso se desprende del testimonio de Yerly Hernández Lozano, pastora de la Iglesia Bethel Casa de Dios que cumple misión en El Boro. Denuncia que los encargados de las tomas están cobrando desde 500 mil pesos, por permitir a los migrantes que se instalen en las ocupaciones irregulares de terreno que hay en Alto Hospicio.

Al conversar con Diario El Longino nos menciona que no pudo contener el llanto al ver la escena de sus compatriotas llegando a Huara, casi descalzos, con hambre y sedientos. “Fue muy duro, como obra social llegamos a entregar ayuda y quedamos conmovidos. Ver tanta gente caminando por el desierto conmueve, soportando calor y el frio de la noche es terrible.  Además que se prohíba a la gente darle un aventón para que lleguen a sus destinos, porque a los conductores les requisan los vehículos, no tiene explicación ni justificación”.

Con la misma desazón que expuso lo anterior, cuenta que mucha gente quiere aprovecharse de los migrantes especialmente los encargados de comités en las tomas, quienes en algunos casos no quieren recibir venezolanos y en otros están haciendo cobros que parten en los 500 mil pesos, para instalarse.

“Uno va para allá, conversa con la directiva para ver la posibilidad que migrantes ocupen un terreno. Entonces nos dicen que ahí no se lucra, pero el que va a instalarse debe pagar para la luz y el agua y compensar a quien se va a salir por que esa gente hizo inversión levantado sus piezas y dejara el material. Sumando todo eso son como 500 mil pesos o más lo que debe aportar una familia venezolana para tener un sitio donde vivir. Esto es las tomas de Alto Hospicio donde hemos ido a hacer diligencias, también fuimos a ver detrás del autódromo. Un presidente de comité de terrenos me dijo “no queremos venezolanos” y habló cosas duras. Siguen machacando y poniendo mal al venezolano y migrantes, porque no solo vienen de mi país también entran colombianos”.

Respecto a cuántas serían las familias migrantes que están acampando en Alto Hospicio, manifiesta que no hay un dato actualizado, pero se les ve por todos lados deambulando, “andan del timbo al tambo como decimos en Venezuela. Los han corrido de las playas, se van a los parques, los sacan de las plazas y ahí vienen a parar a Alto Hospicio.  Algunos los hemos cobijado con paisanos venezolanos, pero eso es un ratico no es nada definitivo. Necesitamos encontrar un lugar donde cobijarles, ya pronto se viene el cambio de clima y se pondrá mas frío. Venimos de un clima distinto tropical, caliente y el frío es horrible.  En Colchane murieron por hipotermia dos personas. Necesitamos protegerlos, hacerles una piececita, aunque sea de material ligero, de alguna manera necesitamos ayudarlos. Cómo se hará con esos niños y ancianos, no podemos vulnerarles sus derechos.  Ellos ya están acá, esa es la realidad, pasaron la frontera. Concuerdo que se revise, analice sus antecedentes, se vea quien se portó mal en su país y se expulse. Pero a los demás que es gente honesta, profesionales, no pueden cerrarle la puerta sabiendo que a Venezuela no puede regresar después de tanta travesía”. Acota que quizás la gente ve algunos limpiando parabrisas en la esquina, pero detrás está su familia que pueden ser cuatro o cinco personas y no se muestra por temor a la policía.

Concluye la pastora Yerly indicando que no todo es malo, por eso destaca a las funcionarias de los Cesfam, que han facilitado el documento denominado Rut Médico Transitorio, para que se atiendan mujeres, niños ancianos, lo cual agradece y bendice infinitamente.

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