La ciencia nos permite conocer y entender nuestro entorno. Este entorno incluye la naturaleza, la sociedad y la interacción de todos los sistemas que las conforman para conocer su origen, evolución y buscar la manera en que podemos aprovechar este conocimiento en nuestro beneficio. ¿Cómo se crea este conocimiento? ¿Cómo se hace ciencia?, a partir de la observación metodológica y experimentación. Entonces ¿qué cualidades y capacidades necesito para hacer ciencia? Esta última es una pregunta frecuente entre estudiantes de la Facultad de Ingeniería de la UNAB. Considero que no es posible otorgar una respuesta acertada sin analizar la influencia de los factores sociales en el desarrollo de la ciencia a lo largo de la historia. Sin embargo, puedo asegurar que todos sin distinción de género, raza o condición social tenemos talentos y habilidades que pueden ser cultivados y aprovechados de una u otra manera en la diversidad de ramas de la ciencia. Aunque, aclaro, además se necesita esfuerzo, constancia y mucha motivación.

La historia nos ha mostrado que la sociedad no ha permitido el desarrollo equitativo de la ciencia. Desde el punto de vista del género, la ciencia ha sido un patriarcado en el cual el papel y aporte de la mujer se ha reconocido fácilmente. El acceso a la educación para las minorías étnicas y la segregación social también han contribuido a esta desigualdad. Adicionalmente la alta competitividad y exigencia en la carrera investigativa ha creado estereotipos de científicos individualistas cuya vida familiar y social ha sido limitada.

Todos podemos aportar, cada uno desde su perspectiva y realidad. Para esto necesitamos condiciones que favorezcan la igualdad en el desarrollo de la ciencia; sumando talentos y habilidades podemos crear y aprovechar de mejor manera el conocimiento de nuestro entorno.

Se requiere investigación ética, inclusiva, responsable y objetiva. Las instituciones científicas, universidades y centros de investigación deben fomentar la integración social el respeto por las diferencias y la equidad en la promoción, selección, reconocimiento y oportunidades otorgadas. Las entidades gubernamentales deben velar por la aplicación y formulación de leyes que faciliten el desarrollo de ciencia equitativa. Los colegios deben procurar desde edades tempranas el fortalecimiento de la vocación científica de sus estudiantes, empezando por consolidar la confianza en sus capacidades y talentos. Finalmente, la comunidad científica debe promocionar la creación de redes de apoyo, superar las fronteras del género; hacer de la competitividad una estrategia para alcanzar objetivos comunes y promover y premiar la calidad de la investigación más que la cantidad.

Dra. Karen Correa

Docente Carrera de Geología

Coordinadora Laboratorio de Análisis Elemental (L.A.E)

Universidad Andrés Bello