• La representante de la FAO Eve Crowley felicitó a los integrantes de la Asociación Juira Marca en su segunda entrega de una tonelada de quinua orgánica a Junaeb.

La representante de FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) en Chile y representante regional adjunta para América y el Caribe Eve Crowley felicitó a los productores de quinua orgánica de Colchane, por producir ancestralmente y proporcionar un alimento sano a las nuevas generaciones.

“Quiero felicitarles porque ustedes con esta entrega de quinua hacen algo que FAO considera muy importante. Desde las Naciones Unidas sabemos que compras regulares a los agricultores familiares es importante como fuente de ingreso, el enlace con Junaeb   permite que las nuevas generaciones conozcan la quinua y la coman como parte de su patrimonio y les ayuda en su salud. Además, es bueno para el medio ambiente seguir cultivando con sus prácticas ancestrales que valoramos”.

La representante internacional fue parte de la iniciativa de intercambio entre los sitios de Sipan (Sistemas Importantes del Patrimonio Agrícola Nacional), que se desarrolló en Colchane y contó con la asistencia de integrantes de las regiones XV a II. Son ocho comunas en total cuatro de ellas de Tarapacá como Pica, Camiña, Huara y Colchane.

Sipan

El municipio de Colchane ha ejecutado un plan de desarrollo con identidad en diferentes frentes, “en este caso con el que está sintonía con FAO, apoyamos nuestra agricultura tradicional y orgánica con nuestra oficina del Programa de Desarrollo Territorial Indígena y sumamos inversiones junto a Indap para comprar maquinarias que ayuden a aumentar la producción de la quinua sin alterar sus procesos ancestrales y orgánicos”, dijo el alcalde de Colchane Javier García.

Los sitios de interés de Patrimonio Agro Alimentario Nacional (Sipan) es un concepto de la FAO que ha impulsado el rescate del patrimonio agroalimentario a través de las culturas y la producción de alimentación, para evitar su pérdida por la agro industrialización en la producción de alimentos.

Crowley ejemplificó con las papas chilotas que salvaron del hambre a Europa en el siglo XIX cuando una plaga destruyó los monocultivos de este tubérculo, el que fue la base de su alimentación, “la genética de la papa chilota ayudó a restituir las plantaciones europeas. En este sentido la agricultura y ciencia tradicional puede ser la llave para salvar al mundo en este escenario de cambio climático”.

Actualmente el objetivo es aumentar la producción de quinua, darle un valor agregado a través de plantas de procesamiento y apoyar su red de comercialización. Ello para atraer a las nuevas generaciones aymaras ya que la producción actual está en manos de personas que promedian los 65 años.