La Cabo 2° Arantzazú Calderón es primera Jefa de Dique de material F-16 Block 50 y primera armera de la Institución. Su aspiración es llegar a ser inspector de mantenimiento. Atributos profesionales le sobran a esta profesional que ha experimentado una carrera ascendente desde que ingresó a la Fuerza Aérea.

Calderón comenta que la Bandada de Apoyo Operativo del Grupo de Aviación N° 3 es su familia, reconoce que el apoyo a su nombramiento -en el mes de marzo de este año-ha sido transversal y no pasa por grados ni por especialidades y menos por género, “aquí el trabajo realmente es en equipo”.

Es un gusto poder entrevistarla. Correcta en su hablar, clara, directa y sin rodeos comunica sus ideas. Sureña de corazón, su vida como militar nace en esta zona, en una exposición promocional que realizó la Escuela de Especialidades donde le pareció interesante ser pionera, “ser parte del segundo curso de mujeres, me motivó a postular”, señaló.

Sin familiares que la orientaran en este nuevo camino tan alejado de su entorno, en un momento pensó estudiar pedagogía, pero el llamado a la vida militar fue más fuerte, y optó por servir a la Patria siendo parte del Personal del Cuadro Permanente de la Fuerza Aérea.

Estudió en el Liceo de Niñas de Puerto Montt, pero nació en Cataluña, Barcelona, sus primeros años de vida los pasó al otro lado del Atlántico siguiendo el sueño de sus padres. De regreso en el país, creció como una niña comprometida con su educación y responsable de sus deberes. Eso la ha marcado hasta el día de hoy, siendo extremadamente ordenada y metódica. “No quería tener un trabajo común, quería estar en terreno, trabajar con mis manos, enfrentar situaciones diversas, tomar decisiones, eso fue fundamental para mí”, recalcó.

Cuando terminó sus estudios en la Escuela de Especialidades, la enviaron a hacer un curso de inglés con dedicación exclusiva. “Curso que me ayudó a mejorar muchísimo en este idioma y que incluso me dieron un certificado de mayor progresión”.

Luego fue destinada a Antofagasta para realizar un curso de familiarización en el Centro de Instrucción F-16. “Se aprenden las áreas de un avión a nivel general, cuál es el motor, cuántas estaciones tiene, el armamento, el radar, etcétera, después uno pasa a hacer la especialización”.

Luego de estos meses de estudio en Antofagasta se trasladó a Iquique para trabajar en el taller de armamento de línea de F16 y luego fue destinada al área de mantenimiento de armamento. «Aquí conocí un trabajo muy interesante que tiene que ver con la seguridad del piloto, por lo que me sentía muy responsable”, comentó.

En marzo de este año recibió un llamado que le indicó que iba a ser nombrada Jefe de Dique. Desde ese momento comenzó un nuevo desafío en su carrera profesional, aprender a administrar al personal y coordinar los recursos asignados a las diferentes aeronaves en el mantenimiento, tanto imprevisto como programado.

Como también administrar en forma ordenada y secuencial todo el proceso de inspección de aeronaves, controlando que la información consignada sea completa y fidedigna.

“Yo tengo buena relación con todos los que están acá. Fui la primera mujer que llegó a trabajar a esa unidad. Para mí como mujer era una oportunidad para demostrar que podemos hacer todo lo que un hombre puede hacer, me sumé al equipo. En el futuro quiero llegar a ser inspector de mantenimiento, supervisar trabajos. Es un nivel mayor. Eso es mi aspiración”, recalcó.

Desde el punto de vista de la administración de mantenimiento, dijo que la función del Jefe de Dique es importante, “porque nosotros estamos en el medio del especialista y el inspector de mantenimiento. Entonces, el trabajo que hacemos es garantizar que todos los trabajos se hagan”.

Arantzazú Calderón, finalmente asegura que ha tenido suerte de poder realizar y concretar su trabajo e insta a sus camaradas mujeres a ser mejores cada día. “He tenido suerte de poder estar justo en los momentos donde la Institución me ha pedido hacer algo. Después, trabajar en el material no era algo definido y estoy agradecida de haber llegado aquí, donde el grupo humano ha sido fenomenal y el respeto es mutuo. Estoy orgullosa de ser la primera mujer armera. Por eso, les digo a diario a las camaradas que siempre entreguen lo mejor de ellas para cumplir las metas que se propongan”.

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