Los azules dieron otra prueba más de su complejo presente y se mantienen en zona de descenso. Alfredo Arias, que sigue sin ganar como DT universitario, se fue pifiado. El duelo ante el Cacique llega en el peor momento estudiantil.

Universidad de Chile es un festival de inseguridades. Lo único que transmite es confusión, debilidad, ansiedad y miedo. Lo intenta, pero fracasa. No hay una idea futbolística clara, no hay una línea de juego. Tampoco parece haber la jerarquía suficiente para sacar del pozo a un equipo que se transformó en la desgracia misma. El 1-1 ante Coquimbo fue una prueba más del calvario que viven los azules.

La U rendía un examen importantísimo antes del Superclásico. Por primera vez en el torneo salía sin su arquero y capitán Johnny Herrera. El meta fue marginado por decisión técnica y la filtración de esto desató la molestia de Alfredo Arias.

Los ojos estaban sobre Fernando De Paul. Ante los piratas, el meta dejó más dudas que certezas. Se le soltó la pelota un par de veces, mientras que en otra salió del área injustificadamente. Pareció que se iba lesionado, pero finalmente resistió.

Los universitarios no salieron con la misma determinación de sus anteriores partidos en el Nacional. Estuvieron más contenidos, sin dejar tanto espacio en el fondo producto del caos ofensivo en que suelen caer con Arias como DT. La presencia de Gonzalo Espinoza le dio un poco más de equilibrio al cuadro local.

Tal vez la proximidad del choque con Colo Colo influyó. Tal vez para la U era vital llegar con, al menos, un punto en el bolsillo a enfrentar a su archirrival. Pues bien, fue lo único que consiguió. Muy pobre.

Como suele ser la tónica de esta versión de la U en Ñuñoa, logró ponerse en ventaja rápidamente, pero el gol de Sebastián Ubilla, tras centro de Leandro Benegas, era engañador, porque Coquimbo jugaba bien y desnudaba lo feble de la zaga.

Lucas Aveldaño y Diego Carrasco no hicieron una buena labor. Una desinteligencia del primero casi provoca la apertura de la visita, mientras que una mala entrega del segundo generó el empate de Fernando Cornejo.

En el segundo tiempo ambos cuadros compartieron buenas y malas, y el partido cayó en una serie de errores de un lado y otro.

La U de Arias sigue sin ganar, solo sabe sufrir. Y ahora, colista del torneo y en zona de descenso, debe mirar de frente a un Cacique que quiere sangre.

Fuente: La Tercera