Primer baile chileno en La Tirana y  por Decreto Eclesiástico N° 17   

Daniel Díaz Segovia

Periodista UCN

Muchos se preguntan por qué el Baile Chino, es Número Uno y tiene la Misión de acompañar en todos los actos litúrgicos en honor a la Virgen del Carmen. 

En la Biblioteca Nacional en Santiago buscando en los antiguos diarios de Huara , Pozo Almonte e Iquique encontré un registro interesante en el Diario el Progreso de Huara de 1907,que señalaba que el Baile Chino interrumpió en la fiesta, portando dos grandes  banderas chilenas.

Pero al mismo tiempo, como bueno mineros, portaban en su cinto sendos corvos. No fue fácil señalaron los cronistas de la época, pero los chinos impusieron su presencia. Hay que tener claro que existía en esos momentos, según cuenta los historiadores un gran sentimiento patriótico de identidad nacional en Chile, en especial en el Norte y sin duda esto también llegó a la religión.

 De este modo, el Baile Chino se declara como el primer Baile auténticamente chileno.

El 26 de abril de 1986,el Obispo Diocesano de entonces monseñor Javier Pedro Prado, le entrega el Decreto Eclesiástico N° 17, en el cual se le otorga la permanencia de Número Uno y la Misión de acompañar en todos los actos litúrgicos en honor a la Virgen del Carmen. 

Ordenanza

En la década del 60, unos 60 a 70 bailes llegaban al pueblo el 16 de julio, la mayoría de Iquique y las oficina Victoria y Alianza. Siguiendo las ordenanzas del año 1917, impuesta por el Cardenal Caro, cada baile que llegaba se le daba un número, que era para ingresar al templo y participar en la procesión.

Hubo en ese tiempo una gran polémica por parte de algunos caporales que quisieron terminar con este privilegio.

 La leyenda ha pasado de boca en boca y señala que otro baile un día pretendió sacar la Virgen por su cuenta, pero esta se puso tan pesada que no pudo salir del templo.

Otra historia, contada por viejos coloraínos y ferroviarios  dicen que en la noche del 15 de julio, un grupo de fieles, vinculado a la maestranza del ferrocarril habrían apernando a la Virgen, por lo que fue imposible moverla.

El año 1967, para solucionar este problema, como también mantener un  orden en los cantos de entrada y alba, como buenas noches y días y además en procesión, ya que hubo gran crecimiento de bailes, por lo que había menos tiempo para cantar y danzar, se creó la Federación de Bailes Religiosos de La Tirana, a instancia del obispo José Del Carmen valle  Gallardo. La reunión se realizó en una sala de la Capilla en Plaza Arica. Asistieron  delegados de todos los bailes e incluso de Arica , de la pampa y la segunda región.  .

Allí se dejó en claro que el Baile Chino seguiría siendo el número uno respetando la tradición, y se ordenó, y por primera vez, se cantó por grupos en la procesión. Por ejemplo, todos los gitanos, las diabladas, los pieles rojas, etc. Luego derivaron en asociaciones, como sucede hasta hoy.

Los chinos

La primera vez que conocí a los “chinos” fue en la década de los 60 en el siglo pasado.

Ensayaban  en un corralón que existía en la calle Videla a llegar a Juan Martínez, y donde Ramón Ramos, quien era su Caporal tenía una carnicería. Era un inmenso sitio eriazo y don Ramón, un gran tipo, abastecía de carne a todo el sector del Barrio El Colorado.

 Era lo que podríamos llamar una carnicería informal, ya que la única que había era de Don  Juanito Rozas en la calle Amunátegui.

 La gracia de Don Ramón es que hacía cortes especiales, como el corte de cabeza (especial para las pantrucas) y otras menudencias.

Allí ensayaban los “Chinos”. Luego, Don Ramón se cambió a una casona de Juan Martínez al llegar al Cerro La Cruz y allí también llegaron los chinos con sus tambores rajidos y banderas.

En los sesentas también, con 15 años, ingresé al  Baile Los Gitanos de El Colorado y allí supe que Los Chinos, eran el Baile Número Uno de La Tirana.

Hace 25 años mi hijo Juan Pablo es bailarín de esa agrupación y hace uno, mi nieta Amanda.

La familia Vera donde pertenece  de mi esposa está  ligada a la historia de dicho Baile desde la ex Oficina Iris y han aportado más de 30 bailarines, dos caporales y dos presidentes.