Una profunda reflexión sobre los graves sucesos que se están registrando en la región y en el país, hizo el Gran Delegado del Gran Maestro de la Gran Logia de Chile Jurisdicción para Tarapacá, con un claro mensaje a la ciudadanía, sobre la fraternidad como camino de unidad. El gobierno no está respondiendo a tiempo, dijo.

Sin duda alguna, nuestro país está sumergido en días muy complejos y dolorosos, casi sin precedencia alguna, en que la estabilidad de nuestro país, se encuentra muy fracturada producto de todos los acontecimientos que este despertad social de nuestra ciudadanía, sigue clamando, por ya un mes en todas las calles de nuestro país  Lo hacen con protestas legítimas y pacificas por la dignidad de su pueblo, pidiendo lo necesario para llegar a ser un país más pleno en su equidad, en su justicia y en su representatividad.

Juan Carlos Baeza Candina, Gran Delegado del Gran Maestro de la Gran Logia de Chile Jurisdicción para Tarapacá

Así lo señaló Juan Carlos Baeza Candina, Gran Delegado del Gran Maestro de la Gran Logia de Chile Jurisdicción para Tarapacá, refiriéndose a los acontecimientos de conmoción social que vive el país.

Agregó que se trata de demandas, todas muy legítimas y necesarias para llegar al país que todo chileno y chilena, requerimos con más fuerza que nunca. Indicó, por un lado, que otros grupos más pequeños, han respondido a este clamor popular, con desmanes, saqueos y actos delictuales, que atentan fuertemente contra nuestra integridad social.

Gobierno no está respondiendo a tiempo

«Hoy, muchos ciudadanos y ciudadanos, alzan sus voces para condenar este irracional comportamiento, en lo mediático, pero sin olvidar como también, una clase elitista, entre la impura colusión entre políticos y empresarios, que han violentado en forma artera a nuestro país, desde el regreso a nuestra democracia hasta este nuevo despertar social, y lo han hecho con una displicencia e indolencia, carente de toda empatía social. En estos treinta días, hemos visto terribles enfrentamientos entre el pueblo y órganos represivos del Estado, con claros atropellos a los DDHH, en donde jóvenes han perdido sus vidas, sus ojos, violaciones, torturas y detenciones arbitrarias, entre otros actos muy reñidos con nuestra moral institucional. También vemos un gobierno que no está respondiendo a tiempo con este clamor popular, más aún, su actuar ha sido coronado con declaraciones muy desafortunadas y cuyas propuestas no responde a lo pedido por este despertar social».

Del mismo modo, apuntó que cada día que pasa el problema sigue creciendo y no se avizora la calma y la tranquilidad, que nuestro país requiere, puesto que no se está produciendo el dialogo necesario entre el clamor popular, un gobierno que persiste en no hacer los cambios estructurales solicitados y una elite política desgastada, en que sus representantes en sus respectivas cámaras y sus respectivos partidos políticos, ha perdido toda confianza y respaldo de todo ese clamor popular. Es por esto que este despertad social, no tiene un lado político y critica mucho a todos aquellos políticos, sin importar su color político, que se han aprovechado de su condición, para acrecentar esta brecha social, por la cual hoy se discute en las calles.

«Los gestos siguen siendo insatisfactorios y fuera de lo que se está pidiendo, puestos que la confianza se ha quebrado y se requiere que de una vez por todas, exista una voluntad política para retomar este dialogo, con activa participación ciudadana y que se recupere la esperanza de tener un Chile mejor, en que la prudencia, el respeto, la tolerancia, el diálogo y la fraternidad, prime sobre el bien común y no sobre algunos. Necesitamos en que se abran los espacios para pensar y reflexionar desde nuestros propios quehaceres y buscar entre todos los ciudadanos y ciudadanos, sin excepción de nadie, la respuesta de ese país que todos queremos y necesitamos».

El gran delegado Juan Carlos Baeza Candina dijo tener muy claro que recomponer la fractura social producida en nuestro país en estos últimos días, va a ser un trabajo arduo y no de fácil manufactura. Pero si entre todos y especialmente, de quienes llevan la responsabilidad gubernamental y política de nuestra sociedad, dejen de lado sus pugnas personales, discusiones políticos partidistas inconducentes y apoyo sectario al lobby empresarial, para que se abran con empatía al clamor popular y pongan en el panel de discusión, los temas reales que se están reclamando en nuestras calles, sería el acto inicial para comenzar un dialogo abierto para recuperar nuestra república con todas sus virtudes, con especial énfasis en la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad, siendo estas virtudes, un modelo de salida para recomponer la fractura social que todos y todas estamos viviendo en el día a día.

«Para la Masonería, la Fraternidad, es la virtud que nos une directamente con el concepto de empatía, o con la capacidad de ponernos en el lugar del otro. Es la sociedad y el contexto en que me desarrollo, el que me definen como ser, y por eso reconozco a los otros como mis hermanos, porque desde las bases sociales básicas, aprendo a caminar junto a ellos y es ese espacio que me brinda la capacidad de dar y compartir permanentemente con ellos. Es la negación del egoísmo. Si existo, si soy, es para otros. Me doy a los demás a través de mi trabajo y por esto recibo una retribución, que permite mi propio desarrollo. Así como es mi acción es para los otros, la de los otros también lo es para mí».

Asimismo, dijo que para la Masonería, la Libertad se concibe como la facultad que tiene el ser humano de obrar de una manera u otra o de no obrar. Ella constituye un atributo inherente a la mujer y al hombre, en tanto  su ser individual y su ser social. Sin libertad no hay ser, ergo sin libertad no hay sociedad posible. Para la Masonería, la Igualdad se puede alcanzarla independiente del postulado filosófico en que todos los seres humanos nacemos iguales-, en tanto reconozcamos que somos todos determinados por una misma condición humana, con sus debilidades y fortalezas, solo diferenciables por el mérito, el talento, la sabiduría, la virtud, como únicas distinciones admisibles.

«Por lo tanto, sin Fraternidad, la Libertad y la Igualdad no pueden existir, así como sin Libertad e Igualdad tampoco puede haber Fraternidad. Es la fraternidad entonces el lazo que unifica, no sólo a las sociedades sino también las naciones y a las diversas razas. La responsabilidad es de todos y todas y entre todos y todas, podemos exigir del primer mandatario-porque es el primero que se debe al resto-, la altura ética y moral para conducir al país hacia la paz social y a un bienestar más equitativos para la sociedad y sus integrantes y que resuelva desde la institucionalidad junto a sus ministerios y a todos los integrantes de las respectivas Cámaras y sectores partidistas, que coloquen en la palestra, todo lo que permita resolver respecto a las inequidades profundas de nuestra república, los que sin duda alguna han provocado esta fractura social».

Ejercicio de participación ciudadana

Precisó que llamar también a toda nuestra ciudadanía, para comprender que el problema que demanda nuestra República es responsabilidad de todos y todas, y desde nuestra propia acción diaria, debemos ser capaces de entregar las posibles soluciones que estas demandas requieran. Es importante destacar que el ejercicio de participación ciudadana, mediante un dialogo abierto, se tome con la madurez y la participación suficiente que nuestra República requiere y que estas sean las puertas a abrir para que esta tome su cauce de Equidad, Libertad y Fraternidad, en su más alto espíritu democrático. Por lo tanto, debemos ser consecuentes en nuestra acción más allá de la justificada demanda, debemos serlo en nuestra participación, más allá de la queja. Es necesario entender que es responsabilidad de cada uno de nosotros, lograr los caminos necesarios que nos conduzcan a ser una sociedad más libre, más igualitaria y más fraterna».

Finalmente, dijo que es el momento y la hora, en que todas y todos los ciudadanos de nuestra amado Chile, debemos ponernos a la altura cívica y cumplir con alturas de mira, las expectativas generadas por este despertar ciudadano y resolver esta crisis que mantiene en jaque, nuestra democracia e institucionalidad como país.