La histórica misión Demo-2 coordinada por la NASA y SpaceX sigue despertando admiración con cada paso acometido sin problemas.

Después del lanzamiento del sábado desde el Centro Espacial Kennedy de Cabo Cañaveral, Florida, la nave espacial Dragon Endeavour de SpaceX se acopló con éxito el domingo en la Estación Espacial Internacional (EEI).

La cápsula -suministrada y operada por la empresa de Elon Musk- se posó en un puerto de atraque en la sección de proa de la estación en órbita unos 422 kilómetros sobre China.

Después de una serie de comprobaciones de presión y temperatura y para descartar fugas, los astronautas Doug Hurley y Bob Behnken desembarcaron para unirse a la tripulación ruso-estadounidense que ya estaba a bordo de la EEI. La agencia espacial estadounidense compartió las imágenes del encuentro:

La misión ha sido calificada de histórica porque marca el inicio de una nueva era en la exploración espacial por parte de Estados Unidos.

Maniobra de acercamiento

Si bien estuvieron alerta en todo momento, los astronautas no tuvieron que intervenir en el procedimiento de enganche a la EEI.

Así se aproximó la cápsula Dragon Endeavour a la Estación Espacial Internacional.

La maniobra estaba diseñada para ser completamente automática.

La NASA fue informando de todos los detalles de la operación de aproximación y ofreció unas imágenes espectaculares.

Hurley y Behnken pudieron dormir en su viaje y estaban preparados para cualquier eventualidad

En los momentos iniciales de esta aventura, los astronautas llevaron a cabo lo que se ha convertido en una tradición entre la tripulación espacial de Estados Unidos: ponerle un nombre a su nave.

Esta tradición se remonta al programa de cápsulas Mercury a principios de la década de 1960.

Los dos hombres dijeron que se llamaría «Endeavour».

Behnken (al fondo) y Hurley llamaron a la base en la Tierra antes de irse a dormir.

Hurley se comunicó por radio con la Tierra y dijo: «Hemos elegido Endeavour por algunas razones: una, debido al increíble esfuerzo que la NASA, SpaceX y Estados Unidos han realizado desde el final del programa de transbordadores en 2011″.

El transbordador Endeavour, retirado hace nueve años con el resto de la flota de la NASA, llevaba el nombre del HMS Endeavour, el barco de investigación comandado por el explorador británico James Cook en su viaje a Australia y Nueva Zelanda a fines del siglo XVIII.

«La otra razón es un poco más personal para Bob y para mí», añadió.

«Ambos realizamos nuestras primeras misiones a bordo del transbordador Endeavour y eso significó mucho para nosotros».

Una nueva era

El «esfuerzo increíble» al que Hurley hizo referencia es el esfuerzo por comercializar la órbita terrestre baja (LEO).

El objetivo es que las operaciones espaciales de rutina, que se realizan justo por encima del planeta, estén controladas por el sector privado.

Y que el transporte habitual de tripulación y carga lo gestionen empresas privadas como SpaceX, el equipo californiano fundado por el multimillonario tecnológico Elon Musk.

Ya se reconoce que el enfoque ágil e innovador de SpaceX para el desarrollo de la tecnología de cohetes y cápsulas le ha ahorrado a la NASA miles de millones de dólares cuando se compara con los estándares de adquisición de antaño.

La agencia espacial de EE.UU. ya no quiere tener vehículos dedicados a esa parte de la atmósfera terrestre

La NASA desea simplemente comprar «el servicio de transporte» suministrado por compañías estadounidenses.

Esto debería liberar recursos financieros que se pueden dirigir a la tarea mucho más compleja y costosa de llevar a los astronautas a la Luna.

El programa Artemis, como se le conoce, tiene como objetivo poner nuevamente a los astronautas de la NASA en la superficie lunar en 2024.

«Cuando acepté este trabajo hace unos pocos años, nuestro presupuesto en la NASA era de alrededor de US$19.000 millones«, dijo Jim Bridenstine, administrador de la agencia.

La compañía SpaceX de Elon Musk es la primera en ofrecer un servicio comercial de transporte de tripulación al espacio.

«El presupuesto que nos dio el presidente Trump para el próximo año es de US$25.000 millones. Estamos en una excelente posición».

«No hemos tenido tanto apoyo para la agencia espacial desde John F. Kennedy, y tenemos además un respaldo de ambos partidos. Todos quieren que el programa Artemis tenga éxito. Todos quieren ver no solo al próximo hombre, sino a la primera mujer, en la Luna. Y eso es lo que estamos construyendo aquí «.

Fuente:BBC Mundo

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