(Extracto de Mensaje del Obispo de Iquique Guillermo Vera Soto, a los católicos)

“Muy queridos hermanas y hermanos quiero hablarles como católico, como pastor de esta iglesia que camina en Iquique. San Pablo el apóstol nos dice en la carta a los romanos que el universo gime como con dolores de parto, si el universo espera ser transformado por la gracia de Dios. Pienso que algo así estamos viviendo nosotros como ciudadanía, como país. Si queremos un Chile nuevo un Chile renacido. Estamos sufriendo como con dolores de parto  así como dice el apóstol. Cómo vivir esta situación en este momento histórico que hoy día en el cual estamos inmersos vivirlo nosotros como creyentes como ciudadanos, como ciudadanos que estamos aquí siendo parte de esta historia, que estamos ahí participando de las alegrías de las penas de nuestra gente, poder vivirlo desde la fe, como ciudadanos que estamos ahí. Ustedes que están participando en las manifestaciones, esas manifestaciones que queremos siempre, pacíficas que va manifestando por supuesto un malestar en nuestra sociedad y un decir, ya no queremos así. Necesitamos encontrar caminos de entendimiento, de paz, caminos de verdadero progreso.

Esperanzas de la gente

En estos días nos ha tocado rezar en el oficio de lectura que rezamos los sacerdotes. En textos del Concilio Vaticano II se nos habla de los gozos, las esperanzas de la gente, de la humanidad. Ahí se nos habla en torno a la paz y los peligros que acechan a la paz. Y quiero compartir algunas cosas de ese texto que nos pueden hacer bien y que pueden iluminar nuestro actuar. Se nos dice que la paz no consiste en una mera ausencia de conflicto, sino que con razón se define como obra de la justicia. Si todos queremos que haya paz pero para eso se necesita y porque precisamente en nuestra sociedad no hemos cultivado siempre la justicia. Hemos vivido quizá caricaturas de paz y por eso hoy día nos vemos enfrentados a esta situación en la que  tenido que lamentar violencia y tantos dolores como .país porque quizás  no construimos la paz en base a la justicia. Hoy día entonces en este despertar debemos tener en cuenta cómo debemos trabajar. Para construir la paz deben desaparecer las causas de la discordia, deben desaparecer las injusticias. No pocas de estas injusticias tienen origen en las excesivas desigualdades económicas y también en la lentitud con que se aplican los remedios necesarios para corregirla, que palabras más actuales para nosotros. Esta palabra escrita hace más de cincuenta años, que realidad en el hoy de nuestras vidas. Cuántas veces, entonces, nos cuesta encontrar caminos de paz porque hay causas de discordia, porque hay injusticia, porque hay desigualdades y porque los remedios no siempre están ahí a mano, para corregir aquello que está mal. Hemos de ser constructores de la paz, basándola por supuesto  en la justicia aquello a lo cual todos tenemos que ir aportando.

La paz es ir construyéndola y edificándola cada día y nos advierte, como además que como la voluntad humana es frágil y está herida por el pecado, el mantenimiento de la paz requiere que cada uno se esfuerce constantemente por dominar sus pasiones y exige de la autoridad legítima una constante vigilancia. Entonces, queremos construir paz? entonces tengamos cuidado con nosotros mismos. Somos frágiles nos podemos dejarnos arrastrar por sentimientos de violencia. Cómo saber acallar un poco nuestras pasiones. Debemos cuidarnos en eso,   cada uno de manera particular y cuidarnos unos a otros y ayudarnos que si queremos construir paz y la paz en base a la justicia requiere que refrenemos muchas de nuestras pasiones.

La paz de la que hablamos no puede obtenerse en este mundo si no se garantiza el bien de cada una de las personas y si los hombres no saben comunicarse, entre sí, espontáneamente y con confianza, las riquezas  del espíritu y de su talento. Para construir la paz en base a la justicia, cómo debemos también es saber creernos, saber escucharnos, saber tenernos paciencia.

Cultivar el diálogo

 Hoy día todos somos invitados y qué imperioso es que cultivemos el diálogo, pero para eso necesitamos hacer silencio para escuchar. Necesito creerle al otro. Necesito aprender a descubrir la parte de verdad  que tiene el otro y no encerrarme en mis propias posiciones. Como creyentes aportemos en esto, en esos diálogos que podamos tener e ir proponiendo nosotros mismos. Cómo tener esa capacidad sincera de escucharnos y de creerte. Los creyentes debiéramos creer precisamente. Toda persona tiene una buena voluntad y puede aportar, que toda persona tiene buenos sentimientos y que si tenemos que corregirnos lo haremos también con cariño con respeto.

Entonces, movidos por este mismo espíritu no podemos menos de alabar a quienes renunciando a toda intervención violenta en defensa de sus derechos, recurren a aquellos medios de defensa que están incluso al alcance de los más débiles. Cómo los Padres Conciliares nos invitaban a  rechazar la violencia y cómo nos invitaban a ir buscando aquellos canales de participación que se conviertan de verdad en medios de defensa y ¿cuáles son esos? saber estar unidos, saber estar despiertos, lo que hoy día tanto proclamamos un Chile que ha despertado. Saber estar unidos para protestar cuando hay que protestar, con fuerza pero de manera pacífica, no dejarnos llevar por la violencia; no contribuir nunca a la violencia ni al desencuentro, poder manifestarnos también con respeto. Sí, creyendo y esperando en los pasos que otros puedan ir dando y que juntos podamos ir construyendo. Cómo se nos alaba eso. Cómo alabar a todos aquellos que recurren a aquellos medios de defensa que están incluso al alcance de los más débiles, con tal que esto se pueda hacer sin lesionar los derechos y deberes de otras personas o de la misma comunidad. Nosotros, creyentes, participemos ayudemos entonces en este Chile nuevo que queremos que nazca, donde cada uno tiene que aportar lo mejor de si mismo. Creamos y aportemos con la fuerza de nuestra oración. Hoy día, junto con participar, dialogar y hacer oir  con respeto y con fuerza nuestra voz y nuestros deseos y el Chile que queremos aportemos también con nuestra oración. Hemos de orar y hacerlo con insistencia con fe, por el señor Presidente, por los ministros, por los legisladores, por los políticos, por los empresarios para que ellos puedan acoger las demandas sociales de la ciudadanía. Recemos para que entre ellos en ese diálogo y nosotros también en lo que vamos pidiendo sepamos alejar la hostilidad, el desprecio, la desconfianza, en esa capacidad de, juntos a través de esa conversación y de aquella generosidad y de los pasos concretos que se puedan dar, ir contribuyendo a la grandeza de este Chile que queremos que nazca renovado. Nosotros también, todos como ciudadanos  y como ciudadanos creyentes cómo hemos de creer en la fuerza y en la necesidad que tenemos de respetar  la institucionalidad para que a través de esos caminos podamos lograr aquellos cambios que todos hoy día necesitamos. Hemos de rezar para que todo esto que hoy día estamos viviendo sean respetados, cuidando los derechos de todas las personas. Rezamos para que todos seamos capaces de ir consolidando esa paz social que tanto necesitamos. Oramos por quienes han fallecido en estos días, oramos por quienes han sufrido la violencia, por quienes han sufrido heridas, oramos por quienes han perdido sus lugares de trabajo con la violencia que se ha ido desatando. Hermanos y hermanas, Chile es responsabilidad de todos, Chile es un don, un regalo de Dios pero es tarea nuestra también, participemos. El futuro, de alguna manera está también en nuestras manos”.