Recientemente, la Asociación Indígena Juventud del Desierto recibió como aporte de SQM, a través del programa “Tamarugal Tierra Fértil”, un tractor Mitsubishi de 25 caballos de fuerza, 34 mil plantas de melón y sandías, además de 9 mil semillas de complemento para aumentar en 4 hectáreas las zonas de sembradío.

Con más de veinte años dedicado a la agricultura en la Colonia de Pintados, Orlando Ramos, es uno de los ocho miembros de la Asociación Indígena Juventud del Desierto quienes actualmente están desarrollando innovación en sus cultivos con la utilización de nuevas tecnologías, para darle vida a este vergel inserto en la comuna de Pozo Almonte y en el desierto más árido del planeta.

Junto a Orlando, la agricultora Cecilia Choque, busca ampliar sus cultivos plantando sandías y melones, los cuales se suman a las zanahorias y cebollas que habitualmente siembra en su terreno. Tanto ella como Orlando son parte de los beneficiados que tiene el programa “Tamarugal Tierra Fértil”, desarrollado desde hace diez años por SQM con distintos agricultores de la localidad.

INICIOS

Nacido en la quebrada de Camiña Orlando nos cuenta que en el año 1986 se trasladó hasta la ciudad de Iquique, donde estudió en el exLiceo de Hombres A-7, con la intención de hacer de la ingeniería agrónoma su profesión. Por distintos motivos personales, este exdirigente Aymara, no pudo concretar ese anhelo y luego de 10 años, se asienta en Pintados. Ya era 1996.

“En el año 1996 creamos la Asociación Indígena Juventud del Desierto. Justo se hizo el convenio entre Bienes Nacionales y Conadi para poder tener tierras, hicimos el proceso para inscribir la asociación. Juntamos gente de Colchane; Cariquima; Lirima, fuimos en total 24 socios quienes nos repartimos cinco hectáreas cada uno y comenzamos a trabajar en conjunto”.

AUTODIDACTA

Junto a lo anterior, Orlando cuenta que no fue fácil al principio, ya que la mayoría de las labores –arado y preparación de la tierra- se realizaba a “pulso”, es decir, sin la ayuda de maquinaria. El agua potable y la falta de energía eléctrica, hacían las cosas más difíciles. Sin embargo, eso no derrumbó el sueño de los agricultores de Pintados, quienes como nueva generación decidieron dejar de trabajar a la antigua y comenzaron a introducir nuevas tecnologías -riego tecnificado, utilización de paneles solares-, las cuales optimizaron sus cultivos. Todo lo anterior, Orlando nos cuenta que lo pudo conocer, internalizar y aplicar gracias a la plataforma YouTube.

“Las personas más adultas de nuestra comunidad todavía trabajan a la antigua. Es sabido las ventajas de poder contar con riego tecnificado automatizado, extraer agua utilizando paneles solares. Nosotros como nuevas generaciones de agricultores aplicamos la tecnología en nuestros procesos. Normalmente echó a andar los paneles solares entre 9:30 y 10:00 de la mañana, depende de cómo esté el clima y tengo agua gratis hasta las 18:00 horas. Anteriormente tenía un costo de 30 mil pesos diarios regar, durante la misma cantidad de horas. Hay que sumar además el costo de tener un generador, la mantención y el petróleo para su funcionamiento”.

ENCULTURACIÓN

Consultado respecto a si sus hijos van a seguir la tradición de la familia Ramos y dedicarán su vida a cultivar la tierra, Orlando nos señala, con un dejo de pena, que lo más probable es que no sigan sus pasos. Sin embargo, él cuenta con orgullo como el trabajo de cultivar en el desierto sirvió para poder entregarles educación. Actualmente Orlando vende sus productos en el mercado de Pica, Calama y Pozo Almonte.

“Lamentablemente no seguirán el camino de la agricultura. Uno puede tener mucho terreno y posibilidad de cultivar, pero son ellos los que deciden qué hacer. Ese el orgullo que tengo, porque son de acá. Hija mayor llegó con siete años acá, ella actualmente es enfermera y trabaja en el Hospital Regional, mi otra hija  estudió prevención de riesgos y la otra es educadora de párvulos. Todo esto gracias a la agricultura”, concluyó.

AYUDA

Recientemente, la Asociación Indígena Juventud del Desierto recibió como aporte de SQM, a través del programa “Tamarugal Tierra Fértil”, un tractor Mitsubishi de 25 caballos de fuerza, 34 mil plantas de melón y sandías, además de 9 mil semillas de complemento para aumentar en 4 hectáreas las zonas de sembradío. El apoyo también consideró la entrega de una bomba de pozo profundo para la extracción de agua, y 24 sacos de 25 kilos de fertilizantes.