Con el propósito de valorar y concientizar el cuidado de la naturaleza, la comunidad educativa de la sala cuna “Pan de Azúcar” dependiente de la Junta Nacional de Jardines Infantiles de Tarapacá, desarrolla con éxito la estrategia innovadora denominada “Cultivando la madre tierra para fortalecer nuestro ser interior”. 

La iniciativa según contó la educadora de párvulos y directora (s) del establecimiento parvulario, Yurey Méndez, trabaja en acercar a la naturaleza a los niños y niñas desde las edades tempranas. 

“Esta iniciativa nace justamente para que los párvulos desde los primeros años de vida, respeten el medio ambiente. El proyecto se basa en el cuidado de la naturaleza y los beneficios que de ella podamos alcanzar, para el cuidado del ser interior a través de cultivar plantas medicinales”. 

 Esta estrategia innovadora nace de la necesidad de aportar a la salud de la comunidad educativa, considerando las oportunidades que brindan las hierbas medicinales que tienen en el huerto, que fue creado en el patio de la sala cuna. “Con este proyecto nos acercamos paulatinamente a la madre tierra, concientizando y valorando los beneficios que ella aporta, y que se relaciona con nuestro sello educativo ambiental”. 

 ETAPAS 
 

La directora explicó que, una vez creado el huerto, se inició el proyecto donde la primera etapa consideró el secado de las plantas, donde los niños y niñas las recolectan y seleccionan las que están ya deshidratadas, y las ponen en un contenedor para que el sol las termine de secar. 

Posteriormente se inicia la limpieza de las plantas, en esa instancia los párvulos van fortaleciendo la motricidad, la clasificación y el vocabulario entre otros aprendizajes significativos. 

“Hasta llegar a la etapa de envasado y posteriormente, son entregadas a las familias, y también se incorporan a las cajas de alimentos que se distribuyen a los párvulos que están recibiendo la educación en forma remota”. 

En la experiencia educativa todos los niveles participan, es así que la sala cuna mayor protagoniza los procesos de cosecha, de secado natural y envasado. 

En tanto el nivel de sala cuna heterogénea trabaja a través de la exploración y manipulación en el contacto permanente con las plantas. Mientras que los niños y niñas que están en sus casas, trabajando de manera remota, también son parte de la actividad replicando los procesos en colaboración de sus padres o adultos responsables. 

“Las familias juegan un rol muy importante como agentes educativos, y participan llevando plantas y semillas de hierbas medicinales para su siembra, también colaboran en el proceso compostaje, que es donde transforman de manera natural los residuos orgánicos y dan paso al abono para el huerto. Eso permite la continuidad en el proceso de fertilidad de la tierra que se utiliza, además nos han comentado que las hierbas las utilizan de manera cotidiana en sus hogares. El proyecto también ha tenido un importante alcance con la comunidad circundante ya que los vecinos y organizaciones sociales cercanas, conocen la iniciativa y forman parte de ella colaborando y recibiendo estas hierbas”, puntualizó. 

Recordó que el proyecto se trabaja de una manera entretenida, siendo el juego el motor de los aprendizajes de los párvulos. 

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