La destacada psicóloga y escritora nacional, Pilar Sordo, conversó con Diario El Longino y confesó que le encanta venir a la ciudad, la gratitud de su gente y que se lleva mucho amor de su paso por el norte del país.  

Con su tema ‘Adolecentes del Siglo XXI: Desafíos Educativos’ la destacada psicóloga nacional, Pilar Sordo, se presentó ante más de 400 personas, las cuales estuvieron atentas durante las casi dos horas de su charla, organizada por la Fundación Educacional Collahuasi, en conjunto con la seremi de Educación de Tarapacá. La también escritora oriunda de Temuco, estuvo de paso tres días por la ciudad realizando diferentes actividades. Confiesa que le encanta venir a la ciudad, la gratitud de su gente y que se lleva mucho amor de su paso por el norte del país.    

Una vez finalizado el unipersonal, conversó con Diario El Longino para hacer un análisis de la realidad en la juventud actual, por dónde pasan sus verdaderos problemas en la etapa de desarrollo, entre pares y, de la importancia que tienen las habilidades parentales en el rol del hijo que los padres de este siglo están criando.

-Es difícil ser adolescente en el siglo XXI

“Sí, yo creo que sí. Es más difícil que cuando yo era adolescente. Están más perdidos porque hay menos directrices, hay muchas opciones y súper poca orientación. Tienen exceso de información y el exceso de información sin orientación genera caos. Están muy solos también, cuando digo esto pienso, que yo también estuve sola y conversábamos poco tal vez, pero había una cosa de hecha en casa, que permitía ciertos conocimientos mutuos que hoy día no están, ya sea porque está la tecnología, el papá y la mamá llegan tardísimo al hogar porque tienen jornadas extensas laborales, etc. Siento que es más difícil ser niño en Chile, de hecho así lo dicen los estudios de apego que hay en el país”.

Qué rol juegan las habilidades parentales versus las oportunidades que brinda el Estado

“La responsabilidad está en las habilidades parentales y creo que está también en las oportunidades que los Estados dan para que esos adolescentes tengan oportunidades y puedan cumplir sueños, pero sino se educan los sueños tampoco sirve de nada. No estamos educando para sueños, como bien decía mi amigo Ricarte Soto, educamos gente para trabajar, no para lo que tengan ganas de hacer, ni para que cumplan vocaciones, porque es peligrosa la vocación, va contra el modelo económico. En el fondo estamos educando para tener una buena vida y eso significa tener cosas, está muy ligado al tema de la plata y el desarrollo laboral va por ese camino”.

-Habría que darle un tirón de orejas a los padres en este sentido

“Sí. Sabes lo que me pasa, siento que los padres no se dan cuenta. Quizás el único aporte que siento que entregué en esta charla, fue elevar un poco más el nivel de conciencia. Porque creo que de verdad no hacen el ejercicio de mirarse desde afuera y decir, la estoy cagando. Llevo una semana y no he conversado con mi hijo, salimos de vacaciones y tampoco conversamos, porque cada uno está con su celular. Además en Chile, siempre nos ha costado comunicarnos, nos somos un país conversador ni muy expresivo. La tecnología nos quedó el descueve, muy cómoda y con eso se desvirtuaron un montón de ritos comunicacionales. Se tiene que dar el ritual de la mesa, el valor que tiene la mesa en relación a la bandeja, es un ritual, es un ritual de tribu que es ancestral y que es pos de la modernidad todos esos rituales se han ido dejando de lado. Cuando salió el microonda y la lavadora en ese momento se pensaba que íbamos a tener más tiempo para dedicarle a los hijos, pero mentira, no sirvió de nada y de ahí nace mi cuestionamiento: Qué es desarrollo”.

-De qué manera los adolescentes pueden mejorar su relación entre pares

“Para eso hay que crear ritos de encuentro. Los padres tienen que invitar a los amigos a las casas y generarle alguna actividad, para que ellos –los padres-, conozcan a los amigos y esos amigos a lo mejor se queden a dormir en la casa. Que haya una interrelación que genere la capacidad de aprender generosidad, tolerancia a la frustración, paciencia. La posibilidad de discrepar, pero discrepar desde el amor, la capacidad de aceptación. Eso también se educa en casa, las relaciones sociales dentro delos cursos son una consecuencia de la disarmonía que hay dentro de la familia, el cómo yo me relaciono con mi hermano, va a determinar de alguna manera, el cómo me relaciono con un compañero que tengo en el pupitre de al lado”.

 La psicóloga y escritora nacional Pilar Sordo, poso en exclusiva para el lente de Diario El Longino.