No importa si la diabetes es antigua y está bien controlada, o es un adolescente quien la padece. En ambos casos, la enfermedad generada por el SARS-coV-2 puede ser muy agresiva con gente mayor y con los jóvenes. Acá les explicamos las razones del fenómeno que puede llevar a estos pacientes directo a la UCI y la ventilación mecánica.

Isabel Frías

Periodista U.C.

Desde que asumiera el nuevo ministro el Salud, éste marcó la diferencia y llamó a la población a retomar sus controles médicos, en particular aquellos asociados a enfermedades crónicas como la diabetes y la hipertensión.

Ese llamado no fue casual, porque en los servicios de urgencia se sabe que el covid19 se ensaña con los enfermos de diabetes, por ejemplo. Y una amplia mayoría de personas no logra ver la relación que existe entre una infección esencialmente respiratoria con una dolencia ligada a los niveles de azúcar en la sangre.

No todo el mundo se informó, pero la Federación Internacional de Diabetes comenzó desde marzo a realizar publicaciones que advertían sobre lo que ya era una realidad en las unidades de cuidados intensivos del otro hemisferio: Aquellos enfermos que tenían la condición de diabéticos eran mucho más complejos producto de las fluctuaciones en los niveles de glucosa en la sangre.

En un primer instante se pensó que la dificultad estaba relacionada con el hecho que los diabéticos normalmente tienen otras enfermedades relacionadas, como por ejemplo las cardiovasculares, vinculadas al corazón o a los riñones.

El problema está en que el covid19 “parte” atacando los pulmones y el sistema respiratorio en general. Sin embargo, si no se controla oportunamente en este primer nivel, la acción viral se expande al resto de los sistemas del organismo: es en esta segunda fase de la enfermedad, cuando aparecen las complicaciones “sistémicas” y el covid19 empieza a avanzar -de manera muy agresiva a veces-  hacia el sistema cardiaco, renal, sanguíneo y vascular. Incluso -en menor proporción pero de mayor gravedad- sus tentáculos llegan al cerebro, provocando también daños a nivel neurológico.

Los diabetólogos internacionales y locales reportan la cruel relación que existiría entre el coronavirus y lo que sucede con la diabetes: En ambos casos, los vasos sanguíneos más pequeños simplemente se tapan (trombosis), lo cual impide la llegada del oxígeno y los tejidos internos se mueren. Es esa muerte la que provoca una respuesta de todo el cuerpo, el cual reacciona como un “todo” y es ahí donde empiezan a fallar todos los órganos restantes; es lo que se conoce como “falla multisistémica” y que agrava todos los pronósticos médicos.

EL FACTOR ESTRÉS

Otro elemento relevante a tener en cuenta es el nivel de estrés que implica esta pandemia y cuyo impacto en los diabéticos tiene consecuencias muy específicas, por lo tanto el llamado es a que realicen un buen manejo de la ansiedad, del uso del tiempo libre y que practiquen actividades que los relajen.

La explicación está en que el estrés genera adrenalina en el cuerpo y la adrenalina aumenta la glicemia y se desequilibran los flujos sanguíneos y vasculares. Así de simple.

Dicho lo anterior, cualquier pudiera pensar que aquellos que no producen insulina (diabetes tipo 1), y llevan muchos años inyectándola en su cuerpo, son quienes están más propensos a sufrir un ataque agresivo por covid19.  Pero no. Lo que ha ocurrido en las salas de urgencias es esta infección tiene gran impacto en la diabetes tipo 2, o sea en aquella que se adquiere con el paso de los años y un cierto estilo de vida de mala alimentación y sedentarismo que, silenciosamente, va dañando el sistema vascular por efecto de la resistencia a la insulina que debe producir el páncreas en condiciones normales.

Todo lo anterior está siendo monitoreado atentamente en todos los hospitales y, se sabe, pronto veremos muchas investigaciones que ahondarán en estas materias y en las decenas de preguntas que ha dejado sobre la mesa esta pandemia.

Lo que provoca aprensiones es tener ya la certeza que la juventud no protege para efectos del covid19. Al menos en Chile, los equipos médicos ya han asumido que esta enfermedad ha sido muy agresiva con diabéticos jóvenes, que no son de la tercera.

Frente a ese baño de realidad, afirman, no queda otro camino sino extremar el autocuidado y ser más rigurosos con realizar sus controles médicos en su Cesfam.

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