La mayoría de los melanomas que provocan cáncer de piel surgen en nuevos lunares. Solo el 25% se producen en ya existentes.

Un melanoma es un tumor canceroso que se ve como un lunar y es el tipo de cáncer que tiene mayor índice de mortalidad dentro de los cánceres de piel.

En la última década, el número de personas fallecidas en Chile por cáncer de piel superó las cuatro mil víctimas, siendo los hombres más de la mitad de los casos, según cifras entregadas por la Sociedad Chilena de Dermatología.

“La razón fundamental por la cual es tan peligroso, es porque las células de un melanoma pueden propagarse fácilmente a través del cuerpo. Una vez que llegan a los ganglios linfáticos, puede extenderse a otros órganos vitales, como a los pulmones”, advierte el Dr. Alexander Adauy, cirujano de cabeza y cuello de Clínica Santa María.

El especialista explica que la mayoría de los melanomas surgen en nuevos lunares y que solo el 25% se producen en ya existentes. Los nuevos lunares aparecen en la mayoría de los casos por la exposición solar sin utilización de fotoprotector.

Las personas con antecedentes de quemaduras solares frecuentes tienen un riesgo más alto de melanoma, sobre todo en aquellos de piel clara, pelo rubio o pelirrojos, y/o con un historial familiar de melanoma.

“Desafortunadamente, los nuevos lunares a menudo son pasados por alto y los que has tenido pueden cambiar sin que te des cuenta. Sin embargo, el cambio es un indicador importante de este tipo de cáncer de piel y detectarlo a tiempo puede salvar tu vida”, agrega.

La Dra. Daniela Saavedra, jefa de Dermatología y especialista en cáncer a la piel de Clínica Dávila, indica que existe un método para la detección precoz de melanoma para evitar que se vuelva maligno. Si una persona tiene un lunar con las siguientes características debe acudir de forma inmediata donde un especialista:

  • A de Asimetría: Si el lunar es desigual o no corresponde a su otra mitad.
  • B de Borde: Si los bordes del lunar son irregulares o poco definidos.
  • C de Color: Si tiene dos o más colores o una tonalidad poco uniforme.
  • D de Diámetro: Los lunares normales tienen típicamente un tamaño menor a 6 milímetros. El crecimiento también es un signo de preocupación.
  • E de Evolución: Si cualquiera de las características anteriores cambia, sobre todo de forma brusca.

El dermatólogo de Vidaintegra, Dr. Andrés Lehmann, señala que, si bien se puede usar esta regla como referencia, lo recomendable es consultar a un dermatólogo ante cualquier sospecha.  

“El diagnóstico precoz es crucial para el tratamiento de los melanomas. Incluso si visitas a tu médico para chequeos regulares, es importante inspeccionar pecas y lunares cada ciertos meses para ver si alguno de ellos ha cambiado de forma o aumentado su tamaño”, sostiene el Dr. Adauy.

“Si el tumor es operado en etapa temprana, o in situ, el pronóstico del paciente es muy bueno. Por el contrario, si el melanoma ya está en una etapa de invasión más profunda de la piel, con metástasis loco regionales o a distancia, el pronóstico en muy sombrío, en ocasiones mortal”, explica el Dr. Cristián González, dermatólogo de Clínica Vespucio, y entrega las siguientes recomendaciones para revisar los lunares de manera frecuente:

  • Mire su cuerpo por delante y por la espalda frente a un espejo, revise los costados levantando los brazos.
  • Observe por debajo de los brazos, antebrazos, manos y palmas.
  • Examine detrás de las piernas y pies, fíjese en las plantas y entre los dedos.
  • Separando el cabello, busque detrás del cuello con un espejo de mano. Mire sus orejas.
  • Con el espejo de mano investigue su espalda y nalgas.