• En el contexto del Día Internacional del Consumo de Quinua este 7 de julio, los productores de Colchane, en la región de Tarapacá, buscan destacar las cualidades de este grano producido en el altiplano chileno.

Colchane es un pueblo ubicado en la Provincia del Tamarugal en la región de Tarapacá, a una altitud de 3.650 metros sobre el nivel del mar. En él, no solo cautiva el increíble color de su cielo o sus interminables planicies altiplánicas. Sus pobladores aseguran ser productores de uno de los mejores ecotipos de quinua, la que cultivan y mantienen a través de prácticas tradicionales ancestrales, tales como la siembra, la fertilización con guano de su ganado camélido y la trilla.

Para entregarle mayor visibilidad a este producto y a sus productores, desde el Ministerio de Agricultura, en conjunto con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), se incorporó a Colchane a la red de Sistemas Importantes de Patrimonio Agrícola Nacional (Red SIPAN), inciativa que busca consolidar una red de territorios a nivel nacional a destacar, que se caracterizan por conservar sistemas productivos tradicionales agropecuarios que resguardan la agrobiodiversidad, entregando seguridad alimentaria que permita la subsistencia de sus pueblos.

Según datos del Gobierno Regional de Tarapacá e INDAP, la quinua representa en Chile el 0,5% del total de superficie sembrada registrada en el mundo, al año 2015, y la región de Tarapacá concentra el 31,2% de esta producción nacional.

Este grano contiene importantes concetraciones de vitamina del complejo B, que es muy nutritiva debido a su composición de aminoácidos esenciales, y la particularidad de esta producción en la región de Tarapacá a diferencia del resto del país, es que cuenta con un ecotipo adaptado a condiciones extremas de altura, reconociéndose a su vez, por su mayor tamaño, razón por la cual ha sido reportada al Instituto de Propiedad Industrial (INAPI) para poder obtener un sello de origen asociado a la indicación geográfica.

“Desde que nací, yo crecí en la quinua. Yo soy aymara total, casi no sabía español. Aprendí el manejo de la quinua de mi papá y de mi mamá, y de mi abuelo y mi abuela, acá trabajamos en la quinua todos, desde niños. A los tres o cuatro años ya estás aprendiendo como se cosecha, como se siembra, estas mirando” asegura Ceferino Choque, productor de quinua y miembro de la Asociación de productores Juira Marka de Colchane y representante del Consejo Asesor Regional de INDAP

“Yo siento a la quinua como parte de mi raíz alimenticia principal, porque es nuestro alimento diario, es nuestro sustento para comprar, poder vestirnos. Podemos no depender de nadie, solo de nuestro producto” agrega Ceferino, quien menciona que vende su producción en la región de Arica y Parinacota, Tarapacá y también en Santiago. “Hay familias que me compran quinua, que vinieron una vez para el norte, nos conocimos, y yo le conté que era agricultor de la quinua, le mostré fotos y se interesaron. Al prIncipio me compraban un kilo o medio kilo, ahora me piden mucho más”.

Según explican desde el Programa de Desarrollo Territorial Indígena (PDTI) de la comuna, a la fecha, se cuenta ya con siete máquinas de procesamiento de quinua en Colchane. Ya están habilitadas y se busca con ellas, mantener la calidad y el calibre de esta semilla.

“Llevamos muchos años en este proceso de apoyo al resurgimiento del cultivo de la quinua de Tarapacá. Hemos perdido una posición por la evidente situación climática y otros factores de vinculación comercial. Con estas nuevas máquinas, es de esperar que los productores puedan ver una mejora sustancial en el procesamiento de sus productos”, explica Raúl Quinteros, jefe regional de Fomento de INDAP.  

“Hoy día, gracias a estas máquinas podemos desintegrar, seleccionar, pelar, lavar, centrifugar y secar nuestra quinua, en un día y empezar el proceso de comercialización. Agiliza mucho la producción”, asegura Ceferino Choque.

A un paso de la certificación

Actualmente la quinua de Colchane se encuentran en proceso hacia la certificación orgánica otorgada por el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG). Este sello entregará visibilidad a la forma de producción (sin uso de agroquímicos) en comparación con las otras producciones de quinua presente en el país, entregándole un valor agregado que permitiría posicionarla en nuevos nichos de mercados. Los productores de Colchane se encuentran en el segundo año de transición en este proceso de certificación, mientras el SAG está a la espera del análisis correcto de los residuos y pesticidas de la quinua, para que durante el tercer año de tramitación puedan obtener el sello para comercializar su producto como 100% orgánico.

“La certificación de la quinua es un paso hacia adelante, porque nuestra quinua nunca ha sido intervenida por nada, y tampoco ha sido reconocida como orgánica, nosotros siempre hemos tenido quinua orgánica pero no lo sabíamos, y ahora estamos aprendiendo que lo era” agrega Ceferino.

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