Con mucho esfuerzo, el ex boxeador ha sabido hacerle fintas al destino

 

Nuestra ventana al pasado del deporte iquiqueño, nos muestra a quien fuera, una figura infaltable en las carteleras de las veladas de boxeo de los años 70, en la desaparecida Casa del Deportista.

Es Rafael Prieto Garate, uno de los del Clan Prieto, que al igual que sus hermanos Jorge y Eduardo, entregó muchas glorias deportivas a la Tierra de Campeones.

Rafael se inició en el deporte de los puños, en el club Heriberto Rojas, conquistando rápidamente los títulos en torneos locales, para posteriormente representar a Iquique en los torneos nacionales, siendo campeón en el campeonato nacional extraordinario de Punta Arenas 1972, en la categoría pluma.

Ese mismo año y en esa misma categoría, fue uno de los dos pesos plumas que Iquique llevó al torneo nacional en Santiago, donde Rafael perdió en semifinales ante su compañero de equipo, Rubén “Ñatito” Godoy, quien en 1971 había sido campeón nacional de los gallos. Ese año, luego de ganar a Prieto, Godoy perdió la final de los pesos plumas ante el valdiviano Germán Pardo.

El año 1974, Rafael junto a su hermano Eduardo, representaron a Coquimbo en el torneo nacional de Santiago, clasificándose ambos campeones de Chile; Eduardo en peso pluma y Rafael en liviano.

Incursionó también en el boxeo profesional, enfrentando a los mejores pugilistas nacionales de su categoría en Chile, entre ellos Benedicto Villablanca, con quien combatió en tres ocasiones, antes que éste disputara el título mundial.  Rafael, recorrió los países de Brasil, Bolivia, Ecuador y Perú, totalizando a lo largo de su carrera, más de cien combates, entre amateurs y profesionales.

Nacido el 13 de enero de 1954 y próximo a cumplir 65 años, Rafael se ve en buena forma física, ejerciendo funciones de comerciante ambulante, dedicado a la venta de empanadas que el mismo elabora en su casa y vende en el sector de la plaza bancaria, en la comuna de Alto Hospicio.

Hace 7 años, Rafael quedó viudo tras la muerte se esposa Blanca, con quien tuvo tres hijos: Rafael, Antonio y Francesca, quienes son su consuelo después de la partida de la que fue su compañera durante varios años.

Pese a los azares del destino que ha debido enfrentar, Rafael conserva su habitual manera amistosa al conversar, manteniendo un trato cordial con quienes acuden a su negocio en busca de las empanadas.

“Gracias a Dios me mantengo con mi negocio, donde de vez en cuando se acerca un conocido, aunque ya estoy casi totalmente alejado del ambiente del boxeo; pero hace algunos años, me hice socio de la Mutual de Ex Boxeadores y allí en las reuniones, veo muchos conocidos de los años que fui boxeador”.

Finalmente, Rafael nos manifiesta su preocupación por el estado de salud de su hermano Eduardo “Maravilla” Prieto, quien en estos días deberá someterse a tratamiento médico en la ciudad de Santiago.

Un apretón de manos, cierra esta entrevista con quien fue uno de los que contribuyeron a hacer de Iquique, una Tierra de Campeones.

Mario Vidal Jorquera