Gustavo Soto, Rector de la Universidad Arturo Prat, dio a conocer las razones por las que a su juicio, la PSU se debe rendir dos veces al año. Reducir la ansiedad, la perdida de alumnos en el sistema universitario, evitar que estudien carreras que no les gustan y acortar al año de espera de los postulantes entre otros argumentos.

 

«Con 294.176, inscritos, la PSU 2018 cierra su ciclo con 209 puntajes nacionales.  Pese a esto un importante número de postulantes no alcanzarán los 500 puntos y su futuro académico, será incierto. Este escenario no es nuevo.   En diciembre de 2016, con 290.000 inscritos para rendir el examen, se informaba que el 55% de alumnos egresados ese año obtenían menos de 500 puntos en la PSU.   Para diciembre de 2017, habiendo rendido la PSU 261.000 inscritos, se informaba que 3 de cada 10 alumnos no lograba el puntaje mínimo para postular” argumentó el Rector.

«Todos concordamos que la PSU genera ansiedad en los jóvenes, los que sin duda afecta su rendimiento ante el examen.  Por otro lado, está la desmotivación y el negativo efecto en el ánimo de quienes obtienen un mal resultado en la prueba.  No solo no pueden ingresar a la carrera y la universidad que aspiraban, sino que además deberán esperar un año, antes de dar un nuevo examen.»

«Este escenario, impone la necesidad de orientar los esfuerzos para prepararse todo un año para la nueva prueba o ingresar al medio laboral o estudiar en una carrera no deseada, para no estar sin hacer nada. En este lapso de tiempo, podrían incluso no ingresar a la educación superior, perfectamente podemos estar perdiendo grandes profesionales, científicos e intelectuales”, expreso el directivo de la Universidad Arturo Prat.

«En este sentido, soy partidario que la PSU se pueda rendir dos veces en el año solo para quienes la van a rendir nuevamente.  De esta forma, habrá una segunda oportunidad que no condena a los postulantes a esperar un año, sino que tienen 6 meses para repasar los contenidos, ya conociendo la experiencia anterior y nuevamente rendirla”, concluyó el rector Gustavo Soto.

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