Subsecretario defiende el actuar del gobierno en las emergencias ocurridas en febrero y saca lecciones para el futuro. Sobre el origen de los siniestros ocurridos en la zona centro sur dice que hay “situaciones fortuitas, imprudentes y otras premeditadas”.

Febrero no ha sido sinónimo de descanso para el ministro de Interior subrogante, Rodrigo Ubilla. En semanas sucesivas ha liderado la acción del gobierno ante una ola de incendios en la zona centro sur y, en paralelo, los efectos del invierno boliviano en el norte, que provocaron graves trastornos en las regiones de Tarapacá, Parinacota y Antofagasta.

La proyección tampoco es de las mejores. Para este fin de semana, el subsecretario auguraba un escenario complejo por las temperaturas que podían llegar a los 40 grados en el Biobío y La Araucanía, donde se han concentrado buena parte de los incendios que han marcado el verano. Con todo, hace un balance positivo de la forma en que se ha enfrentado este periodo de emergencias. Asegura que “se aprendieron las lecciones” de los graves incendios ocurridos en el verano de 2017, que gatillaron duras críticas a la repuesta del gobierno que encabezaba en aquel entonces Michelle Bachelet.

Usted ha dicho que la operación del gobierno está “a full” para enfrentar estas emergencias. ¿Esa dotación da abasto para enfrentar situaciones de esta magnitud?

Cuando llegamos al gobierno, el Presidente nos pidió que formemos una mesa de trabajo entre Interior, Agricultura, Conaf y Onemi. Ahí se hizo un diagnóstico de los elementos que se habían transformado en debilidades en el periodo 2016-2017, que fue el más álgido. Y se tomaron varias decisiones. El Presidente, por ejemplo, incrementó en 25 mil millones el presupuesto de la Conaf, doblando el anterior. Eso fue una medida superoportuna, porque permite combatir los incendios con el doble de recursos.

¿Se puede comparar lo ocurrido este año con lo que pasó en 2017?

El fenómeno climático está cambiando y se expresa de manera distinta año a año. Los incendios se producen mayoritariamente por razones humanas sobre la base de un ambiente que los favorece. Y hoy en día tenemos condiciones que hacen que la cantidad de focos de incendios sean muy grandes. Si nos comparamos con el promedio de los últimos cinco años y si comparamos con el periodo más álgido, tenemos más focos de incendios a esta fecha. Pero si comparo la efectividad en cuanto a hectáreas quemadas, te podría decir que si se está haciendo mejor que años anteriores. Este año van 45 mil hectáreas, versus 559 mil de 2017, ¿A qué se debe? yo creo que a los recursos por un lado, pero también una mayor coordinación, hoy día si sumamos los recursos privados que se están utilizando en coordinación con los recursos públicos, nos lleva a que multiplicamos nuevamente por 2.

¿Eso no ocurrió el 2017?

Uno de los aprendizajes que se hizo fue la necesidad de coordinar los trabajos con el sector privado, que sí se aplicó a partir de la temporada 2017-2018, pero no con la magnitud que se hace hoy. Ese es otro aprendizaje y lo estoy poniendo todo en la lógica del Estado, no estoy comparando con el gobierno anterior. Yo veo por indicadores objetivos que con más recursos disponibles la capacidad de atención es muy superior, lo que nos ha permitido que tengamos menos hectáreas quemadas. También hay otro indicador: el número de viviendas afectadas. Si uno lo cuenta por regiones en términos de incendios, son pocas las viviendas. Quizás suena feo decir eso, porque una vivienda ya es mucho, pero si yo la comparo con cifras anteriores la afectación de vivienda está muy por debajo de lo que vimos en los incendios del 2017. Hasta el 14 de febrero tenemos 78 viviendas destruidas producto de los incendios y 179 personas damnificadas. Yo me imagino que en el pueblo que se reconstruyó por los incendios de 2017, Santa Olga, había más de 78 viviendas.

El 2017, Piñera lideró la crítica que se le hizo al gobierno de Bachelet por la lentitud para reaccionar ante los incendios. Ustedes ahora también reciben críticas. ¿Cómo se enfrenta la situación desde la otra vereda?

Siempre hay dos tipos de críticas. Unas son aquellas mal intencionadas, con una connotación netamente política. A mí me sorprendió, por ejemplo, personas que estaban de vacaciones criticaban al gobierno por Twitter. Otra cosa es la angustia de alguien como el alcalde Ulloa de Cochrane, que está ahí. Y esa crítica tiene que ver con lo legítimo que es que un representante de una ciudad o de un pueblo plantee al gobierno nacional una mayor disponibilidad de recursos, por ejemplo.
La intencionalidad

A comienzos de febrero, el alcalde de Temuco, Miguel Becker, acusó la presencia de terroristas propiciando incendios en la zona. ¿Ustedes manejan información que ratifiquen esa aseveración?

Hechos, no comentarios. Esta semana, en la zona de Tirúa, un avión de una empresa que está trabajando bajo la coordinación de la Corma fue a apagar un incendio y recibe disparos. En ese mismo momento, en la misma zona, una brigada de la misma empresa que estaba entrando al lugar del incendio es amedrentada por un grupo de encapuchados y finalmente el vehículo posteriormente es encontrado quemado. Eso claramente es una manifestación de lo que está diciendo el alcalde.

¿Usted puede decir entonces que hay grupos terroristas detrás de los incendios en La Araucanía?

Yo lo que digo es que hay grupos que están usando, en este ejemplo, armas de fuego para bajar un avión que está apagando un incendio.

¿Pero hay grupos terroristas iniciando incendios? Se lo pregunto por la afirmación del alcalde.

Es que es lo mismo. Si yo estoy disparándole a un avión que está apagando un incendio, tengo una intencionalidad detrás de eso. Le doy otro ejemplo. Lo que está siendo investigado en Coronel, no responde a una banda organizada, es un grupo de jóvenes que está cometiendo un delito. Lo que pasó con esta empresa subcontratista en La Araucanía que estaba cortando los ganchos de los árboles para que no interrumpiera los cables y que provocaron un incendio también es otra forma de generar estas catástrofes. Aquí entonces hay una combinación de imprudencias y actos premeditados, como darle a un avión que está apagando un incendio. Eso no es casual, no es un grupo de jóvenes que está entreteniéndose.

Pero respecto al origen de los incendios ustedes tienen información de grupos organizados…

La combinación de todos los elementos anteriores. Existen de todos los tipos.

Existen antecedentes entonces de grupos organizados que iniciaron incendios.

Hay una combinación de todos los antecedentes que te acabo de dar. Hay situaciones fortuitas, imprudentes y otras premeditadas.

¿Premeditados de grupos organizados en La Araucanía?

Te estoy insistiendo, uno, dos y tres.

Es que el alcalde habla de terroristas organizados en La Araucanía. Usted habla de distintos episodios, pero no menciona si son grupos organizados que inician incendios.

Lo que estoy diciendo es que la naturaleza de la información que disponemos permite identificar distintas situaciones. Cuando se le dispara a un avión que está apagando un incendio hay una intencionalidad distinta. Hay un arma de fuego que se utiliza para amedrentar a las brigadas de la empresa que estaba combatiendo el incendio, se les obliga a salir del lugar, y al avión se le produce el daño que todos conocemos. Eso tiene una intencionalidad distinta a la imprudencia de la cuadrilla de la empresa de comunicaciones…

¿Son los episodios más distinguibles en cuanto a intencionalidad?

Yo creo que hay tres tipos de intencionalidad. Nosotros vimos en enero incendios de cosechas, que hay que hacerse cargo de eso también.

¿Y esos incendios de cosechas usted los atribuye también a grupos vinculados a la causa mapuche?

Yo diría que algunos de los incendios que se han producido en el último tiempo están asociados al tema de la causa mapuche.

¿El recrudecimiento del conflicto mapuche tras el asesinato de Camilo Catrillanca ha tenido una incidencia en los incendios ocurridos en la zona?

Hoy lo que yo puedo afirmar es que las condiciones climáticas nos van a llevar a que esta situación de riesgo vaya mucho más allá de La Araucanía y de la provincia de Arauco, que se ha asociado siempre con esta intencionalidad.

Los incendios en el sur coincidieron con la emergencia en el norte producto del invierno altiplánico. Ahí hubo una crítica directa a una eventual demora del gobierno en aplicar el estado de catástrofe.

No sé de quién será la crítica, ¿de los que twiteean desde el extranjero? Porque los parlamentarios que estaban en la zona, con quienes estuve allá, no hicieron esa crítica. Despejemos algunos factores. Hay dos momentos a considerar. El primero es el 31 de enero a las 23.46 horas, cuando advertimos que Arica iba a sufrir un riesgo relevante en las quebradas. A las 3 de la mañana declaramos una alerta preventiva. Y a las diez de la mañana partí para Arica. Cosa distinta es lo que pasó el día 7 de febrero, cuando se declara la alerta roja básicamente porque lo ocurrido en Arica se repitió en la provincia del Loa. Eso fue el 7 en la noche. Yo estaba el 8, a las 11 de la mañana en Calama. Y el Presidente estaba ese día, a las 6 de la tarde en Calama, suspendiendo sus vacaciones. Yo subo a su avión y tenía preparado el decreto para declarar estado de excepción en la provincia del Loa. Yo quiero saber en qué momento de los cuatro años anteriores la Presidenta (Bachelet) en pocas horas suspendió sus vacaciones y se fue al Loa. O en qué momento la Presidenta suspendió sus vacaciones y estaba en Temuco el día de los primeros incendios. Dos veces en diez días el Presidente ha suspendido sus vacaciones.

En resumen ¿el Estado chileno está preparado para enfrentar este tipo de situaciones o hay una brecha muy grande aún?

Yo siempre lo planteo en positivo, cómo podemos mejorar. Hay dos materias que voy a plantear en los comités de evaluación que espero tengamos en marzo. Hay una debilidad del sistema meteorológico en el extremo norte, que hasta hoy está preparado predecir las precipitaciones de acuerdo a ciertas características: esporádicas, no tan intensas. Ese sistema va a tener que ser evaluado. En este periodo de 12 días, sólo el 18 % de los pronósticos fue acertado respecto a las lluvias. Y respecto a los incendios, son distintos aquellos que se producen con múltiples focos en una zona poblada, a aquellos de gran extensión como el que ocurrió en la Patagonia. ¿No sería lógico entonces -se lo planteaba como un tema a discutir al director de la Onemi- a tener un mando para el combate de incendios especializado en la zona de la Patagonia? Ya nos pasó en el primer gobierno de Piñera en el incendio de las Torres del Paine, que a mí me recuerda mucho a esta situación que estamos viviendo en Aysén. Hay mucho que aprender de lo que ha ocurrido en esta temporada.

“El desorden que vivimos en los últimos 4 años produjo un flujo migratorio muy significativo”

¿Proyectaban una situación como la que se reveló esta semana, con 1 millón 250 mil migrantes, el mayor porcentaje de la región?

Claramente el Presidente Piñera, cuando presenta el proyecto de ley de migraciones ya en su primer gobierno, en 2012, tiene la visión de que el tema llegó para quedarse. Eso hace presentar un proyecto de ley que si se hubiera tramitado en el gobierno anterior hoy estaríamos de mejor forma para abordar esta cantidad de extranjeros que viven en Chile. El hecho de que el gobierno anterior no haya querido tramitar el proyecto de ley, no haya tenido la decisión ni la voluntad de objetivar el número de extranjeros que existía en Chile, hizo que hubiera una cifra absolutamente negra en ese periodo.

¿Hoy Chile está preparado para recibir esta cantidad de migrantes?

El desorden que vivimos en los últimos cuatro años nos produjo un flujo migratorio muy significativo en un corto periodo. Yo creo que está preparado, pero no es lo mismo pasar de 450 mil a 1 millón 250 mil migrantes en cinco años que haberlo hecho en 10 o 15. Prueba de ello es la precariedad de muchos grupos migrantes que están en Chile, un ejemplo de ello son los haitianos con grandes niveles de hacinamiento, con grandes dificultades de encontrar trabajo calificado o formal, etc.

¿Dónde están las principales debilidades del país para absorber un flujo migratorio tan grande?

La principal debilidad es que necesitamos una legislación moderna que no la tenemos. Hoy no tenemos instrumentos jurídicos que nos permitan efectivamente controlar este flujo desordenado de migrantes. El desafío para 2019 -que yo creo que lo vamos a cumplir, porque avanzamos mucho en la Cámara de Diputados- es aprobar el proyecto de ley ojalá el primer semestre.

Haití vive una situación política compleja. ¿Se podría evaluar una visa de responsabilidad democrática similar a la que se aplicó para los venezolanos?

La nueva ley de migraciones va a institucionalizar ese tipo de situaciones, que los gobiernos, con las flexibilidades propias que te da este marco jurídico pueda definir transparentemente, informando al Congreso, una decisión con un componente político o humanitario.

Fuente: La Tercera