Un total de 30 mujeres muestran orgullosas sus trabajos de reciclajes en el hall principal del edificio del gobierno comunal

Aburridas de la rutina diaria, del estrés causado por la falta de oportunidades para ser un mejor apoyo para su núcleo familiar y poder hacer algo diferente para cambiar sus vidas, son las cualidades que muestran 30 esforzadas mujeres jefas de hogar que acaban de concluir los talleres de reciclados de jeans y botellas impartidos por la Biblioteca Pública Municipal de Alto Hospicio.

Los alegres rostros de las mujeres que se reunieron en el hall principal del municipio, no hicieron más que evidenciar que sus artículos y productos de reciclado terminados destacaban por su calidad.  Sus capacidades para poder confeccionar costuras y artesanías reflejaban que sus obras en nada podían envidiar a las que diseñan profesionales del arte y el tejido.

Janeth Alday no oculta su alegría y orgullo de haber finalizado el taller de reciclaje de jeans, que la tuvo ocupada por más de 3 meses, cortando, cosiendo, pegando y creando diferentes artículos, prendas y objetos que pueden servir para el uso diario y adorno en un mueble de la casa.

Indicó que «no sabíamos que teníamos esa habilidad para confeccionar delantales, bolsones y bolsas de compras. Gracias a los cursos de tejidos de reciclajes de jeans, pudimos junto a mis compañeras crear una variedad de prendas multicolores, además de generar una bonita relación de amistades».

Asimismo se refirió Rosana Navarrete, que dijo que al empezar el taller, muchas de ellas no sabían coser a mano ni menos usar la máquina para tal función. Ahora con el apoyo de las profesoras aprendieron a utilizar las tijeras, como cortar los diferentes tipos de telas y usar la máquina de coser, que algunas las tenían en sus casas y no le daban uso.

Por otra parte, Isabel Fukumato junto a Marcela Núñez y Angélica Guerra alumnas del taller de reciclado de botellas, coinciden también en la experiencia adquirida en la creación de hermosas figuras y arreglos de envases de cristal y cartón, realizadas en los tres días a la semana por más de 2 horas diarias durante los tres meses que duró el curso.

Cada persona sacó lo mejor de sí para confeccionar su obra de arte. Las monitoras las iban guíando y les recomendaban las mejores técnicas para que todo concluyera de la mejor manera. Una vez terminadas las figuras, se sorprendieron de lo bien que habían quedado y eso las enorgulleció bastante, añadieron.

Comentaban que el curso que impulsó el municipio a través de la Biblioteca, las favoreció mucho para estar reunidas con sus familias, por sobretodo, sus nietas que la acompañaban mientras confeccionaban un artículo. Afirmaban que se sentían orgullosas y se les subía el ánimo cuando sus familiares le decían que era lindo lo que estaban haciendo.

Por su parte, Olga Calderón manifestó estar feliz por cumplir el curso de reciclaje con botellas, cosas y objetos que desecha la gente. El curso que se iniciaba a las 11.45 hasta las 13.15 horas durante tres días a la semana fue todo un acierto para las personas que les interesa cuidar el medioambiente. «Generamos cosas creativas y lindas con el apoyo de nuestras profesoras y reciclamos materiales sin afectar y ensuciar el mundo que está tan contaminado», indicó.

La monitora Adriana González, que trabaja hace tres años en el taller de reciclado de jeans, precisó que el ambiente que se creó en el grupo de mujeres cuando inició su aprendizaje, le benefició mucho para revertir una etapa depresiva de su vida. «El poder interactuar con personas que querían aprender un oficio me sirvió como terapia y pude sanarme por completo, generé nuevas relaciones y muchas de nosotras más que compañeras de curso, somos amigas y compartimos en familia», aseguró.

Genoveva Cavieres, representante de la Biblioteca Pública Municipal a cargo del taller de reciclaje de jeans, botellas y crochet explicó que el curso comprendió en promedio 15 personas por taller y la mayoría son jefas de familias que querían aprender un oficio, a través de la generación de relaciones y también salir de su aislamiento en que se encontraban en sus casas.

Sostuvo que además el taller de darle la posibilidad de poder aprender un oficio, de sentirse útil y capaz de confeccionar objetos y artículos varios, le significó a las mujeres una mejora considerable en su calidad de vida, ya que se dieron cuenta que lo aprendido le puede significar ser una fuente importante para su ingreso familiar. Algunas de ellas ya han podido vender sus creaciones en los lugares donde viven. Ahora en esta muestra que se hizo en el municipio pretendieron dar a conocer y también vender los trabajos de reciclaje a la comunidad.

«Cada vez que hay exposiciones masivas o ferias de fin de año como las Fiestas de Navidad, la Municipalidad apoya y les facilita un lugar a las alumnas que ya han terminado sus talleres en la Biblioteca, con la finalidad que puedan éstas mostrar y vender sus creaciones», enfatizó.

En lo que respecta a la comercialización de los diferentes utensilios, objetos y cosas para uso doméstico en general que fabrican las mujeres jefas de hogar, existe una coincidencia en el planteamiento de contar con un espacio físico permanente para ponerlos en exhibición y ventas. De allí que las mujeres emprendedoras hacen un llamado a las autoridades para que las apoyen en contar con una feria artesanal como existen en otros lugares de la región, donde pueden mostrar su creatividad y ser una fuente generadora de empleo.

Por último se destaca que la mayoría de las jefas de familias que intervinieron en este primer taller del año, se comprometieron a seguir con otros talleres que impartirá la Biblioteca Pública Municipal, a contar de fines de julio, que corresponde al Taller de Navidad.

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