Pese al mal  tiempo, fieles llegaron al pueblo

 Daniel Díaz Segovia

Periodista UCN

 

El mal tiempo y el tener que realizar una vigilia de largas horas en  Huara no fueron impedimentos para que los fieles llegaran hasta el pueblo de Tarapacá, con  el objeto de celebrar la Fiesta de la Virgen de la Candelaria.

El viernes en la víspera de la festividad, fue cerrado el camino de Huara a Tarapacá, por problemas en el baden   cerca de Cerro Unitas donde el agua se llevó, parte del camino, felizmente esto fue solucionado y en las primeras horas del sábado, los fieles, pudieron seguir su peregrinaje rumbo al pueblo de Tarapacá.

El lema este año es “Santa María de la Candelaria, ayúdanos a encontrar con Jesús y anunciar su misericordia”

Los alférez de este año fueron las familias Jopia Rivero y Duran Mancilla

El programa a la Festividad de Nuestra Señora de la Candelaria se inició el viernes a las 7 de la mañana con la tradicional Rompida del día, el  repicar de Campanas, Entrada de Ceras y Flores y la Pagua en la Cruz del Calvario, y  a las 22:00 horas  la eucaristía de vísperas.

A la medianoche los saludos y reparto de chocolates. A la 1, en tanto, el parabien del pueblo.

El 2 de febrero, a las 7 es la rompida del día y repicar de campanas. A las 11 horas, se realizó la Misa Solemne del día de fiesta. A  las 12:30 el izamiento del pabellón nacional y baile de cachimbo. La celebración culminó a las 17 horas, con la procesión por las calles del pueblo,
Los peregrinos como siempre, atendidos con chocolate, helados, empanadas, bebidas, y dulces, kalapurca y recuerdos.
Su origen

La Virgen de la Candelaria toma su nombre de la fiesta de la Candelaria o de la Luz, que tuvo su origen en el Oriente con el nombre del «Encuentro», y después se extendió al Occidente en el siglo VI, y llegó a celebrarse en Roma con un carácter penitencial.

En Jerusalén se celebraba con una procesión con velas encendidas hasta la Basílica de la Resurrección (Santo Sepulcro)

Su fiesta se celebra, según el calendario o santoral católico, el 2 de febrero

La de la Candelaria es la segunda fiesta más celebrada en Chile después de La Tirana. Esta virgen de las candelas (de la luz), patrona de los mineros, cuenta hace 200 años con el incondicional sentimiento de agradecimiento y fe de parte de pobladores de las más apartadas regiones, aunque la festividad principal se concentra en Atacama, donde la celebran más de dos mil chinos danzantes

En Chile, los mineros la adoptaron como patrona debido al hallazgo que hiciera el arriero Mariano Caro Inca (también conocido como José del Carmen Caro) cuando trabajaba en las minas de San Fernando, villorrio a cuatro kilómetros de Copiapó en la provincia de Atacama: era el verano de 1780 y Caro Inca regresaba de la cordillera cuando la más terrible de las tormentas le hizo perder completamente la orientación. Ya de noche y sin posibilidad de encontrar el camino justo, vio a lo lejos una luz y creyendo que se trataba de un tambo, la siguió con la esperanza de encontrar refugio. El fulgor lo guió hasta unos peñascales cercanos al Salar de Maricunga donde encontró no sólo una protección que le salvó la vida, sino también la imagen de la Virgen Candelaria con el niño en sus brazos que emitía incesantemente una fuerte luz brillante. La leyenda encendió el relato y en la Región de Atacama nunca se la ha dejado de festejar durante toda una semana.