Las tasas de interés no paran de bajar. Según las cifras que se pueden recabar rápidamente, las actuales tasas de interés son las más bajas en los últimos 17 años. A modo de ejemplo, optar por comprar una vivienda ahora, implicará endeudarse al 3% anual, e incluso un poco menos. El año 2002, esta tasa no bajaba del 8%.

Sin duda, es una excelente oportunidad para comprar una vivienda, no obstante ¿qué puedo hacer si tomé un crédito hace algún tiempo? ¿Puedo refinanciar mi deuda a esta menor tasa y con ello bajar el dividendo? La respuesta es sí, no obstante, como todo, la decisión no puede ser tomada en blanco y negro, sino que tiene ciertos matices que es necesario conocer y analizar, y de esa forma, tomar una adecuada decisión.

En primer lugar, es necesario saber el valor actual de la deuda, vale decir, lo que costará hacer el pago total de la deuda en este momento. En forma lógica, esto contempla el valor actual de la deuda (descontados los intereses futuros) y adicionalmente, los costos de hacer el pago anticipado. ¿Cómo, me van a cobrar por pagar todo de una vez? Lamentablemente sí. Todas las instituciones financieras establecen costos de prepago de tal forma que funcionen como barrera de salida ante eventuales fugas de clientes. Una vez superada esta etapa, será necesario cotizar en varias instituciones.

Acto seguido, revisas las alternativas que ofrecen las diversas instituciones. La invitación aquí es a ser cautos y no caer en la trampa de la tasa más baja. Esto significa que el banco con la menor tasa, no será necesariamente la mejor opción, dado que una menor tasa no significa, automáticamente, un menor dividendo. Esto se debe a que normalmente se asocian a los créditos elementos tales como seguros (aparte de los obligatorios), apertura de cuentas, entre otros, que harán que el costo real sea distinto al calculado solamente usando la tasa. Aclarado esto, y suponiendo que las barreras anteriores ya fueron superadas, se deberán analizar los costos asociados al nuevo hipotecario: estudio de títulos, tasaciones, eventuales impuestos, entre otros y que deben ser pagados al momento de contratar el nuevo hipotecario.

Finalmente, la cantidad de cuotas que ya se han pagado del anterior crédito es un factor relevante, puesto que, si es un hipotecario que se tomó en forma reciente, es probable que solamente se hayan pagado intereses y al revisar el valor de la deuda, esta sea prácticamente la original, a diferencia de un crédito con varios años de pago.

En resumen, esta baja de tasas es una tremenda oportunidad, no obstante, el llamado es a asesorarse y cotizar en varias instituciones, de tal forma que esta decisión no se transforme en una real pesadilla.