Mario Vergara

En medio de la pandemia y las medidas restrictivas de movilidad, miles de familias llegaron a los centros de abastecimientos para la compra de alimentos.

En este contexto están los terminales agropecuarios y la Feria Itinerante que cubrieron sobradamente la demanda de diferentes productos.

El alza en los precios de los productos no fue impedimento para que las dueñas de casas realizaran rápidamente sus compras, aprovechando el permiso que otorgó la autoridad.

«Mire, caballero, aunque suban los precios igualmente tenemos que comprar las cosas para preparar los alimentos. No hay tiempo para quejarse. Además ¿a quién le vamos a reclamar?- dijo doña Juan Lissete Bernales.

En tanto, el jubilado Ernesto Juvenal Santelices, dijo que, mientras haya donde comprar los productos que se necesitan para cocinar, no hay problema. «Pero lo único molesto es el corto tiempo que nos dan para recorrer las ferias y escoger los precios más convenientes».

El transporte público tampoco ha sido problema y cientos de colectivos recorrían la ciudad de punta a punta, con escasos pasajeros.

SEGURIDAD

La seguridad en los principales puntos de abastecimiento permitió que la gente pudiera realizar sus compras con tranquilidad, aunque lo hicieron rápidamente para regresar a sus viviendas.

«Está malo el trabajo porque no todos utilizan los colectivos. Así como está la cosa, mejor me quedo en caso y no ando gastando combustibles»- dijo el conductor Lorenzo Benavente Ríos.

En tanto, en los terminales pesqueros, bajó considerablemente la concurrencia de público, además que, prácticamente se había agotado la existencia de productos del mar.

Muchos almacenes de barrios se las ingeniaron para atender público, utilizando el sistema delivery que resultaba muy engorroso para aquellos locales que son atendidos solamente por sus dueñas.

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