El complicado andar de Chile en Juegos Olímpicos

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Estamos en pleno 2021 y la euforia olímpica se vive como nunca. La fiesta más importante del mundo de los deportes (con permiso de la Copa del Mundo) es una de las más esperadas entre los aficionados de muchas disciplinas, pues les permite disfrutar de diversos eventos en prácticamente todo el día.

Para este año, nos ha tocado desvelarnos y madrugar con los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, que conservan el año pasado en su logo y denominación, pese a que se disputan un año después ante la ya conocida crisis sanitaria que comenzó desde finales de 2019.

Sin embargo, en Chile la fiesta olímpica no se vive igual, pues nos hemos quedado sin posibilidad de medallas por tercera edición consecutiva. La eliminación de María José Mailliard, la última esperanza andina para tratar de subirse al podio, terminó de forma temprana María José Mailliard, pues la piragüista terminó en la quinta posición en su serie de semifinales, por lo que no pudo avanzar a la Final de la categoría C1 200.

Lo cierto es que ella se perfilaba como la última oportunidad para que Chile no se fuera en blanco en el medallero, gracias a su buena actuación previa en las eliminatorias, además de que Mailliard se encuentra dentro de la élite mundial, al punto de que lideró el ranking global en 2019 y llegó a la cita olímpica como la cuarta mejor.

Pese a sus buenas credenciales, la zurda no pudo hacerle frente a sus rivales y el esfuerzo final le fue insuficiente para calificar a la Final, conformándose con el quinto lugar en su heat y el décimo en la clasificación general.

Con la eliminación de Mailliard, se consagra otra blanqueada en Juegos Olímpicos, sumándose a las de Río de Janeiro 2016 y Londres 2012, con un sabor amargo de unos Juegos que, ante el difícil panorama actual en el mundo, surgieron como un pequeño faro de esperanza y un monumento de voluntad para superar la adversidad.

13 medallas chilenas

Si nos ponemos a analizar, la cosecha de medallas chilena ha sido baja, pero significativa, con 13 preseas en nuestro medallero. Si bien puede parecer un número inferior al de otros países como Estados Unidos (más de 2 mil 500), China (460), incluso países latinoamericanos como Cuba (226), Brasil (129) o México (69), lo cierto es que combatir contra cientos de naciones y muchas de ellas con proyectos más consolidados hace que cada presea sea difícil de conseguir y, en consecuencia, mejor valorada.

Los datos del sitio especializado casasdeapuestas.bet nos señalan que, en lo que a cantidad de medallas se refiere, el mejor ciclo olímpico para Chile fue el de Melbourne 1956, cuando ganaron cuatro preseas: dos de plata y dos de bronce; eso representa el 30.76% de toda la cosecha olímpica del país, con cuatro preseas. Por supuesto, el valor es más importante en Atenas 2004, con dos oros y un bronce: el 23.07% de todo su medallero histórico.

La primera medalla ganada por un chileno se dio en Ámsterdam 1928, cuando el santiaguino Manuel Plaza – que es considerado por muchos especialistas como el Mejor Atleta Chileno de la Historia – terminó segundo en el Maratón, con un tiempo de dos horas, 33 minutos y 23 segundos, quedándose a tan solo 26 segundos por detrás del francés Boughéra El Ouafi.

Tuvieron que pasar 24 años para que otro chileno se adjudicara una presea. Óscar Risti, cabalgando a Bambi, se llevó la medalla de plata en el Gran Premio de Saltos a nivel individual, además de que repitió segundo lugar, pero en equipos, junto con Ricardo Echeverría y César Mendoza, montados sobre Lindo Peal y Pillán, respectivamente.

De ahí llegaron las cuatro medallas de Melbourne 1956, con Marlene Ahrens en la jabalina (segundo lugar, con 50.38 metros), así como los podios que consiguieron los boxeadores Ramón Tapia (2º en la categoría de 71-75 kg), Carlos Lucas (3º en la categoría 75-81 kg) y Claudio Barrientos (también 3º en la rama de los 51-54 kg).

Después de un par de décadas de sequía, Alfonso de Iruarrizaga volvió a juntar a todo un país, cuando ganó plata en la prueba de skeet en tiro deportivo de Seúl 1988, con una puntuación de 221/225. De ahí pasaron 12 años hasta que se dio inicio a la última era dorada del olimpismo chileno.

Siglo XXI, un arranque prometedor y la posterior bajada

Han pasado 13 años desde la última vez que un chileno se hizo de un lugar en algún podio. En aquella ocasión, Fernando González ganó la medalla de plata en tenis individual, cayendo nada más y nada menos que contra el español Rafael Nadal – sets de 3-6, 6-7 (2), 3-6 –, siendo el mallorquín uno de los mejores de todos los tiempos y quien comparte la cima con Roger Federer y Novak Djokovic como los máximos ganadores de Grand Slams. Con un rival así, la plata de Feña González tiene un sabor especial.

De hecho, el tenis es el deporte que más glorias olímpicas le ha entregado al país, con dos preseas de oro, una de plata y otra de bronce. Fer González ha estado involucrado en tres de las cuatro medallas: además de su segundo lugar en tierras chinas, en Atenas 2004 derrotó al estadunidense Taylor Dent por sets de 6-4, 2-6 y 16-14, además de que se subió a lo más alto del podio junto con Nicolás Massú en dobles, al derrotar en la final a los alemanes Nicolas Kiefer y Rainer Schüttler, por sets de 6-2, 4-6, 3-6, 7-6 (7) y 6-4.

El otro oro lo consiguió el propio Massú en tenis individual, tras superar al estadunidense Mardy Fish por parciales de 6-3, 3-6, 2-6, 6-3 y 6-4, precisamente también en Grecia, la tierra donde se originaron estos legendarios Juegos. El tenis ha dado cuatro medallas de un total de 13 conseguidas a lo largo de toda la historia.

Si a esos logros le sumamos la presea de bronce que la selección de fútbol consiguió en Sídney 2000, podríamos decir que la primera década del siglo XXI fue dorada para el deporte olímpico chileno. Aquella selección, liderada por el mítico Iván Zamorano (cuarto máximo goleador en la historia de La Roja), consiguió el tercer lugar tras vencer por 2-0 a su similar de Estados Unidos.

Pero después de la plata conseguida por González en Pekín, no hemos visto a otro chileno alzarse con la gloria olímpica. Por supuesto, hay compatriotas que se han quedado muy cerca en los últimos años y su esfuerzo ha sido recompensado con el valioso diploma olímpico.

Tal es el caso del gimnasta artístico Tomás González, que en Londres 2012 nos ilusionó y arañó el podio con un cuarto lugar, situaciones similares a las del golfista Guillermo Pereira Hinke y la luchadora grecorromana Yasmani Acosta, ambos cerca de las medallas en Tokio 2020. De hecho, Mito Pereira ilusionó en el golf, pero perdió la ronda decisiva por el bronce.

En 2016, Bárbara Riveros se quedó en el quinto lugar del triatlón femenino de Río 2016, mientras que la halterista María Valdés también fue reconocida por su sexto lugar en Londres 2012 y el séptimo puesto en Brasil, por solo mencionar a algunos.

Tampoco podemos olvidar el desarrollo que se tiene, como la chilena Josefina Tapia, que participó en el debut olímpico del skate en Tokio y eso ya es digno de reconocerse.

Es cierto que no ver medallistas chilenos en Tokio puede resultar triste, pero si algo nos ha enseñado los Juegos es que el esfuerzo de cada atleta es tremendo y lograr meterse dentro de los mejores del mundo ya es un éxito digno de aplaudir. Por el momento nos queda ilusionarnos con los Juegos Olímpicos de Invierno, donde ya hay un chileno calificado.

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