Estimulación Temprana de Lenguaje

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Paulina Jiménez González

Académica Fonoaudiología

Universidad Andrés Bello

Durante este tiempo de pandemia hemos visto que muchos niños y niñas que han vivido sus primeros años de vida sin tanto contacto con otras personas que no son su familia u otros niños, no están desarrollando sus habilidades lingüísticas según los hitos del desarrollo, siendo hablantes tardíos o con retraso de lenguaje. A esto se suman la precariedad de base en nuestro país en relación a la adquisición de las habilidades lingüística y de lectura. 

El juego es la actividad natural que les permite aprender, pero existen, además, otros recursos para estimularle. Por ejemplo, en una primera etapa es esencial que los padres busquen la mirada del bebé, le acaricien y canten. También ofrecerle juguetes como sonajeros, pelotas, aros y peluches para que los toque, los chupe y los mueva de una mano a otra.

Muy importante es el juego de tapar y descubrir tu rostro y el del bebé. Cerrar los ojos, arrugar la nariz, imitar canciones como “las manitos”. Entregar y pedir un juguete. Hablar con el bebé usando variaciones en las entonaciones de la voz.

En esta edad los juguetes deben ser livianos, de tamaño mediano, de distintas texturas, de colores brillantes y con sonido.

Aproveche situaciones cotidianas de baño, alimentación e higiene, para hablar, cantar, mimar y acariciar al bebé. Estos momentos son ideales para establecer una rica comunicación.

A medida que crecen, acompañar y anticipar con lenguaje las actividades de la vida diaria, por ejemplo, “ahora nos ponemos la chaqueta para salir”, utilizar revistas cuentos y fotos, para que el niño señale y nombre objetos, personajes y familiares.

Algunos juegos pueden ir desde reconocer e imitar sonidos de los animales, hablar por teléfono, preparar la comida, tirar y patear la pelota, esconder y buscar objetos, hasta reconocer y nombrar partes del cuerpo a la hora del baño o vestirlo, soplar velitas, hacer burbujas, construir torres, apilar, sacar y guardar juguetes en una caja. Escuchar canciones y cantarlas juntos también ayuda.

Recuerde que los cuentos deben tener dibujos grandes, coloridos. Los juguetes deben ser de tamaño mediano, preferentemente muñecos, teléfonos, pelota, autos, camiones, cubos, ladrillos, maderitas, entre otros. Lean cuentos sencillos y luego pídale que los cuente.

Enséñele a decir su nombre completo, y también el de otros familiares, converse con él o ella en todo momento y dele oportunidad para que responda, de describir lo que ve en fotos; escuchar música y cantar juntos. Construir e imitar actividades cotidianas con juguetes que beneficien el desarrollo de la fantasía y la imaginación, por ejemplo, herramientas, utensilios de cocina, títeres, plastilina, bloques para armar, ropa y utensilios para disfrazarse.

Muy importante es dialogar, darles tiempo para expresar sus necesidades. Hablar claro y tratar de entender siempre lo que dice. Recuerde que el lenguaje enriquece la comunicación, y el juego desarrolla la inteligencia.

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