¡No solo fue Joe Louis! La otra leyenda del boxeo a la que enfrentó Arturo Godoy

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Antes de enfrentar al “Bombardero de Detroit” Joe Louis, el iquiqueño Arturo Godoy enfrentó a otra leyenda del boxeo mundial, el campeón mundial semipesado Tommy Loughran, quien había derrotado a nombres de la talla de James J. Braddock, el “Cinderella Man”.

Claudio Medrano

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Cuando hablamos del iquiqueño Arturo Godoy solemos recordar aquellas dos batallas que protagonizó contra una de las más grandes leyendas del boxeo en su historia, el “Bombardero de Detroit”, Joe Louis. Pero antes de esas dos peleas que paralizaron al país a inicios de la década del 40, Godoy enfrentó a otro Salón de la Fama del pugilismo, el excampeón mundial semipesado Tommy Loughran y no una, sino que tres veces.

Dichos combates se desarrollaron entre el 20 de octubre de 1934 y el 17 de marzo de 1935, época en la que Loughran ya se encontraba peleando en la categoría peso pesado, luego de haber reinado en semipesado desde 1927 a 1929, tiempo en el que incluso derrotó al mundialmente famoso “Cinderella Man” James J. Braddock.

Para Godoy en tanto dicha época no fue la mejor de su carrera. Si bien cosechó triunfos importantes, también sufrió derrotas que sumado a una serie de distracciones a nivel personal, incluso lo tuvieron al borde de un retiro temprano.

El primero de marzo de 1934, Godoy sufrió una cuestionada derrota por puntos ante el argentino Victorio Campolo. Las crónicas de la época relatan que fue una pelea que en el peor de los casos para el chileno significaba un empate. Sin embargo, los jueces terminaron por otorgarle la victoria al púgil local.

Luego de esa derrota Godoy regresó a Santiago y obtuvo un par de victorias ante el estonio afincado en Brasil, Erwin Klausner, quien venía de una racha de victorias ante boxeadores locales entre los que se incluye Duque Rodríguez.

Tommy_Loughran_1934

Tommy Loughran en 1934, el estadounidense fue campeón mundial peso semi pesado antes de enfrentar a Arturo Godoy.

Pero dichas victorias no eran suficientes para esconder la realidad. Godoy estaba desconcentrado, el amor de una mujer lo alejó de los entrenamientos y su físico comenzó a sufrir la merma que provoca el descuido y la indisciplina. Fue en ese estado que enfrentó a Billy Jones, un púgil norteamericano que entrenaba a cargo de la leyenda Chaguito López y que si bien tenía muy buena técnica a media distancia. Su resistencia no parecía ser la suficiente como para enfrentar a un rival de la talla de Godoy.

“¡Qué lindos rounds le hará este negro a Godoy al comienzo del combate! Le dará duro a nuestro campeón, pero como éste aguanta, para arriba lo hará papilla”, decía Chaguito López previo a la pelea, pero la realidad fue distinta. Jones no se cansó y, al contrario, vapuleó a Arturo Godoy por doce asalto. Fue una lamentable derrota para el púgil iquiqueño.

Dicha derrota golpeó duro a Godoy, al punto de plantearse incluso la posibilidad de dejar el boxeo para siempre “no sirvo para esto”, llegó a decir Godoy y agregaba que “no peleo más porque está visto que definitivamente el box no es para mí”.

Quien afortunadamente creía lo contrario era su manager, Luis Bouey, el mismo que llevó al “Tani” Loayza a Norteamérica y que ahora se hacía cargo de la carrera de Arturo Godoy. Para retomar su carrera decidió sacarlo de las distracciones que tenía en nuestro país y se lo llevó rumbo a Buenos Aires. Incluso obligó a Godoy a terminar la relación amorosa que tanto lo había distraído en su estancia en Santiago.

Superada esa situación, Godoy se volvió a enfocar en su trabajo y de inmediato comenzó a cosechar resultados, fue así que derrotó en el mítico Luna Park a Eduardo Primo, luego de esa pelea, tocó la oportunidad de enfrentar al excampeón mundial semipesado Tommy Loughran.

Loughran se encontraba de gira por Sudamérica tratando de recuperar su mejor nivel luego de la derrota que sufrió a manos de Primo Carnera por el título mundial peso pesado. No le fue muy bien en su debut en Argentina perdiendo ante José Carattoli, por lo mismo la pelea ante Godoy aparecía como crucial de cara a su futuro.

Fue una pelea muy pareja que terminó en empate luego de doce asaltos, pero luego, en la revancha, Loughran sacó a relucir su oficio y derrotó a Godoy en un apretado combate. La trilogía entonces continuaría en Santiago.

Arturo Godoy comparte con fanáticos. Foto: Archivo Revista Estadio.

Arturo Godoy comparte con fanáticos. Foto: Archivo Revista Estadio.

Fue los Campos de Sports de Ñuñoa el lugar elegido para la tercera pelea entre ambos y de paso significaba una de las visitas más importantes que un boxeador realizara a nuestro país. Estamos hablando de un campeón mundial que posteriormente sería inducido al Salón de la Fama.

Fue un hermoso combate donde a ratos dominó la depurada técnica de Loughran y en otros, el empuje y la agresividad de Godoy. Era la lucha de la técnica con el coraje y finalmente fue el coraje el que terminó por imponerse.

La pelea fue estrecha y las ventajas de Godoy mínimas. Los aficionados tuvieron que presenciar el espectáculo del noveno round donde Loughran casi derrota al chileno luego de acertar prácticamente todos los golpes que lanzaba a la humanidad del iquiqueño.

Lamentablemente para sus aspiraciones, Loughran ya no era el mismo de años atrás y la refriega del combate, sumado al mejor estado físico del chileno, terminaron por otorgarle la victoria.

No hubo una cuarta pelea entre ambos que decidiera una rivalidad que hasta ese punto iba empatada. Luego de la derrota ante Godoy, Loughran continuó con su gira en Perú, para posteriormente regresar a Norteamérica. Boxearía un poco más hasta que en 1937 decidió colgar los guantes.

Por su parte, la historia de Godoy es conocida. Luego de esa trilogía ante Loughran, vinieron muchas peleas más, incluidas la que tuvo ante el argentino Luis Ángel Firpo y, por supuesto, las más recordadas ante el “Bombardero de Detroit” Joe Louis.

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