Adolescencia, pandemia y salud mental

Los eventos traumáticos cambian la perspectiva que las personas poseen sobre
sí mismas y el mundo. Las relaciones de confianza y cooperación se debilitan y
se cuestiona la ‘justicia’ del mundo. En este sentido, los traumas colectivos rompen los lazos de relación entre el individuo
y la comunidad, lo que afecta especialmente a las y los adolescentes. Los
estudios están demostrando que, a pesar de su relevancia, las
cuarentenas lamentablemente producen aislamiento y confinamiento, es decir la
experiencia del ‘encierro’. El confinamiento produce estrés psicosocial y
exacerba los síntomas de trastornos psicológicos previos.

Uno de los principales problemas que afecta a la población y con más fuerza
a los adolescentes, es precisamente la relación entre confinamiento y estrés
psicosocial. Para la cultura juvenil, el aislamiento es causa de la ruptura del
soporte emocional que dan los grupos de pares. Se ha demostrado, por ejemplo, que
la anorexia aparece más intensa en los casos de meses recientes si se le compara
con el período pre-pandemia. En un estudio practicado en Irlanda se encontró
que niños y adolescentes experimentan efectos adversos en la salud mental a
causa de la pandemia, como sentimientos de aislamiento social, depresión,
ansiedad y el aumento de conductas mal adaptativas.

En otros estudios se ha descubierto
que familias con niños con desordenes del espectro autista reportaban un
aumento de problemas de salud mental asociadas fuertemente al cambio de rutinas
y en el Reino Unido se ha
estudiado la relación entre pandemia y violencia contra niños y adolescentes. Así también, otras investigaciones muestran que, en este
contexto, los padres con trastornos psiquiátricos pueden ejercer violencia
contra niños, niñas y adolescentes. Otros informes discuten la
complejidad y la pluralidad de los factores involucrados en la producción de la
salud mental y del sufrimiento psíquico de niños y adolescentes, especialmente
aquellos que tienen el acceso de sus derechos debilitados o violados, exigiendo
acciones intersectoriales que apoyan la atención psicosocial.

Para ello deben coordinarse las redes
primarias, secundarias e institucionales, parte de este apoyo está sin
vías de comunicación por lo que en algunos países se están aportando servicios
de atención en salud mental online cuando los o las adolescentes buscan ayuda.

Otro estudio e intervención,
atendió al impacto de foros grupales que se asemejan en sus posibilidades a los
grupos de apoyo y autoayuda. Hay que ser creativos en esto e informar bien las
intervenciones psicosociales.