Para muchos Kabul, la capital de Afganistán, es ya el último refugio.

Miles de personas huyen de distintas partes del país en dirección a la capital para escapar del ataque de los talibanes que recuperaron el control de varias ciudades del país en una rápida ofensiva que el ejército afgano no puede contener.

La ONU pidió a los países vecinos de Afganistán que mantengan sus fronteras abiertas a medida que aumenta el número de civiles que se desplazan en el territorio.

La escasez de alimentos es «grave», informaron funcionarios del Programa Mundial de Alimentos (PMA), de la ONU, y advirtieron sobre una catástrofe humanitaria.

El viernes, los talibanes tomaron la segunda ciudad más grande del país, Kandahar, la última capital provincial en caer.

La ciudad sureña de 600.000 habitantes fue una vez el bastión de los talibanes y es de importancia estratégica debido a su aeropuerto internacional y su producción agrícola e industrial.

Los talibanes también tomaron la cercana ciudad de Lashkar Gah y ahora controlan alrededor de un tercio de las capitales provinciales de Afganistán.

El avance se produce cuando las tropas estadounidenses y extranjeras se retiraron después de 20 años de operaciones militares. Más de 1.000 civiles murieron en Afganistán solo en el último mes, según la ONU.

«Tiempos oscuros»

Sahraa Karimi, una cineasta afgana en Kabul, le dijo a la BBC que sentía que el mundo le había dado la espalda a Afganistán y que temía un regreso a los «tiempos oscuros».

El Programa Mundial de Alimentos (PMA), de la ONU advierte que la escasez de alimentos es «grave».

La vida bajo los talibanes en la década de 1990 obligó a las mujeres a usar el burka que las cubría por completo. Los islamistas radicales restringieron la educación para las niñas mayores de 10 años y se impusieron castigos brutales, incluidas ejecuciones públicas.

«Estoy en peligro, (pero) ya no pienso en mí», aseguró Karimi. «Pienso en nuestro país, pienso en nuestra generación. Hicimos mucho para tener estos cambios».

«Pienso en las niñas… Hay miles de mujeres hermosas y talentosas en este país», añadió.

Del mismo modo opinó Freshta Karim, fundadora y directora de la biblioteca móvil Charmaghz en Kabul y defensora de los derechos de la niñez.

«Los talibanes no cambiaron. Ellos nos consideran como un botín de guerra. Así que donde van fuerzan a las mujeres a casarse y creo que esa es la peor venganza que tienen contra nosotras», aseguró a la BBC.

«Esta es la mayor guerra en contra de las mujeres en estos tiempos. Y por desgracia el mundo la está mirando en silencio», lamentó.

Mensajes desesperados de las jóvenes

Por Yalda Hakim, BBC News

Todas las noches, hombres y mujeres jóvenes me mandan mensajes desesperados pidiendo ayuda. «Reza por nosotros», dice uno. «La situación es crítica, estamos preocupados», afirma otro.

Kabul está en estado de shock y perplejidad. La capital es el gran premio que le falta al Talibán.

He informado desde Afganistán durante más de una década. He entablado relaciones con mujeres periodistas, juezas, parlamentarias, estudiantes de universidad y activistas de derechos humanos.

Todas me dicen que dieron un paso hacia delante porque los estadounidenses y sus aliados les animaron a hacerlo. Durante 20 años Occidente inspiró, financió y cobijó a esta nueva generación de afganos. Crecieron con libertades y oportunidades que han hecho suyas.

En mi último viaje a Kabul hablé con comandantes del Talibán. Me dijeron que están determinados a reimponer su versión de la sharia, que incluye la lapidación por adulterio, la amputación de miembros por robo e impedir que las niñas mayores de 12 años vayan a la escuela.

Ese no es el Afganistán y el Kabul que estas jóvenes mujeres conocen ni quieren.

«Hay rumores de que cuando recuperen el poder matarán a todos los cercanos al gobierno y a los Estados Unidos. Tenemos miedo», me dijo una persona.

La única respuesta de Estados Unidos y de sus aliados occidentales a estos pedido de ayuda por el momento ha sido el silencio.

Miles de personas están en campamentos improvisados en Kabul tras huir de la ofensiva talibán.

Sin refugio

Muchos de los que buscan seguridad en Kabul están durmiendo en las calles.

Hay cerca de 72.000 niños entre las personas que huyen hacia la capital en los últimos días, según la organización Save the Children.

«No tenemos dinero para comprar pan o conseguir alguna medicina para mi hijo», dijo a la BBC Asadullah, un vendedor ambulante de 35 años que huyó de la provincia norteña de Kunduz después de que los talibanes prendieran fuego a su casa.

«Toda nuestra casa y pertenencias se quemaron, así que vinimos a Kabul y oramos a Dios para que nos ayude», agregó Asadullah.

Asadullah vendía alimentos y especias en la provincia de Kunduz, pero tuvo que huir con su familia
Las dos hijas de Asadullah, que junto a su mujer han tenido que dormir en la calle al llegar a Kabul.

En las afueras de la capital afgana hay campamentos improvisados mientras que muchos otros duermen en almacenes abandonados, según informaron medios locales.

En declaraciones a la BBC poco antes de la caída de Kandahar, Pashtana Durrani, directora ejecutiva de una ONG educativa que trabaja con niñas afganas, dijo que temía por su vida debido a su papel vocal en la defensa de la educación de las mujeres.

«Las niñas con las que trabajamos huyeron», aseguró. «No sé dónde están las estudiantes y personalmente estoy asustada por sus vidas. ¿Qué pasa si las obligaron a casarse con un combatiente talibán? ¿Cómo será su vida?», se preguntó.

¿Qué pasó y pasa en Afganistán?

Derrocamiento de los talibanes: en 2001, las fuerzas dirigidas por Estados Unidos derrocaron a los gobernantes talibanes de Afganistán después de los ataques del 11 de septiembre planeados por el líder de al-Qaeda Osama bin Laden, que tenía su base allí.

20 años de ocupación y operaciones militares: Estados Unidos y sus aliados supervisaron elecciones y crearon fuerzas de seguridad afganas, pero los talibanes continuaron con sus ataques.

Acuerdo con los talibanes: Estados unidos negoció con los talibanes que se retirarían si los militantes aceptaban no instalar grupos terroristas. Pero las conversaciones entre los talibanes y el gobierno afgano fracasaron. Las fuerzas lideradas por Estados Unidos se retiraron este año y los talibanes recuperaron el control de una gran parte del país.

«¿A dónde podemos ir?»

Por Yogita Limaye, BBC News, Kabul

La gente no puede creer lo que sucedió en un solo día. Cinco capitales de provincia, entre ellas ciudades importantes, cayeron a manos de los talibanes el jueves.

A Kabul han estado llegando miles de personas, pero este es un número que cambia según las horas.

Se fueron con muy pocas pertenencias. Son personas que tenían casas y trabajos, tiendas y granjas, y tuvieron que dejar todo atrás e intentar huir hacia un lugar seguro.

Algunos de ellos tardaron días y son viajes peligrosos (más allá de los puestos de control de los talibanes y del frente activo) para llegar a Kabul. Este es el último lugar al que muchos de ellos creen que pueden ir. Dicen, desde aquí, ¿a dónde más podemos ir?

Están enojados con el gobierno, porque tuvieron que arreglárselas solos. El gobierno promete que los alojará en mezquitas y les proporcionará refugio, pero no hay suficiente espacio para todos los que están llegando.

EE.UU. y Reino Unido evacúan

También hay indignación porque Estados Unidos y Reino Unido están evacuando a sus propios ciudadanos y dejando a los afganos a su suerte.

Estados Unidos envió cerca de 3.000 soldados al aeropuerto de Kabul para evacuar a un número «significativo» de personal de la embajada en vuelos especiales.

Según información de la embajada, hay reportes de que los talibanes están ejecutando a las tropas afganas que se estaban rindiendo. Esto «podría constituir crímenes de guerra».

Reino Unido está desplegando 600 soldados para apoyar a los ciudadanos británicos que abandonan el país. El personal de la embajada británica se redujo a un equipo básico.

Fuente: BBC Mundo

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