El grafeno es el material artificial más fuerte conocido y los científicos consiguieron incorporarlo a la fabricación de hormigón, a nivel de experiencia piloto. De masificarse en la construcción de viviendas, podría también reactivar la minería del carbón y el uso de neumáticos abandonados. Acá, una actualización de cómo avanza la tarea por un hábitat sustentable para las futuras generaciones. 

Isabel Frías, periodista U.C. 

Que nadie lo sorprenda: En los próximos años todos tendremos que integrar la palabra “grafeno” a nuestro vocabulario, porque se trata de un elemento llamado a revolucionar todo lo que entendemos hasta ahora en materia de construcción: Si ya sabíamos del uso en la computación, automóviles, aviones y satélites —por ejemplo— este año finalmente los científicos han logrado integrar este increíble material a una construcción. 

La primera experiencia piloto exitosa se produjo recién en el reino Unido. Allí, un grupo científico interdisciplinarios se propusieron construir un gimnasio utilizando el llamado “Concretene” para los cimientos. 

El producto es obra de científicos de la Universidad de Manchester y de la empresa constructora Nationwide Engineering, profesionales que han explicado la compleja fórmula de manera sencilla: Ellos añadieron pequeñas cantidades de grafeno al agua y al cemento, donde actúa como soporte mecánico y ofrece una superficie catalizadora adicional para las reacciones químicas que convierten la mezcla en la pasta de hormigón. El resultado final es una mejor unión a escala microscópica y un material que es un 30% más resistente que el hormigón estándar. 

De manera paralela, otro equipo científico gestiona un proyecto de investigación que ha logrado demostrar cómo este grafeno se extrae desde el carbón y también funciona mediante la recuperación de neumáticos en desuso, cosa que en Tarapacá se podría materializar por su mercado automotriz y también por las llantas que deja la actividad minera. 

Y las innovaciones no se detienen, abarcan un sinnúmero de desarrollados todos orientados a la sustentabilidad y que aquí revisamos. 

REEMPLAZO AL AIRE ACONDICIONADO: El nuevo material de construcción se llama Hydroceramics y está compuesto por burbujas de hidrogel que tienen la capacidad de retener hasta 400 veces su volumen en agua. Gracias a esta propiedad, las esferas absorben el líquido y en días calurosos evaporan su contenido, reduciendo la temperatura de los espacios. Ideal para toda la macrozona Norte. 

LADRILLO CON COLILLAS DE CIGARROS: Los investigadores del Royal Melbourne Institute of Technology (RMIT University) desarrollaron una técnica para la fabricación de ladrillos con un inusual sello medioambiental. El equipo, liderado por el Dr. Abbas Mohajerani, descubrió que es posible fabricar ladrillos de barro -livianos pero eficientes- reciclando colillas de cigarrillo. 

HORMIGÓN PARA «MARTE»: Cuando se logre colonizar nuestro vecino Marte, el agua será uno de los recursos más preciados. Por ello, el desarrollo del equipo de Northwestern University tiene un valor pionero al idear una alternativa a la habitual mezcla de cemento requerida para hacer hormigón y está terminando de optimizar una tecnología de hormigón a base de azufre, un producto que abunda en el planeta rojo. 

CEMENTO QUE PRODUCE LUZ: El doctor en Ciencias José Carlos Rubio Ávalos de la UMSNH de Morelia, ha desarrollado un cemento fosforescente que es el sueño de cualquier ambientalista. El material posee la capacidad de absorber e irradiar energía lumínica, con el objetivo de brindar una mayor funcionalidad al concreto y con una eficiencia energética nunca antes vista en estos materiales.  

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