Chen Ping

Cónsul General de la República Popular China

Chen Ping Cónsul General de la República Popular China

Frente a la rápida, sigilosa y creciente propagación, alta peligrosidad y perjuicio a la salud humana del nuevo coronavirus denominado Covid-19, mucha gente se asusta y se preocupa. La inmensa mayoría se guarda en casa según las instrucciones del Gobierno. Pero alguien tiene que salir a combatir contra el poderoso virus y curar a los ansiosos y necesitados enfermos, sobre todo al declarar la guerra total del pueblo, de contención, contra el enemigo viral por parte del Presidente Xi Jinping. A esta guerra no faltaron nunca combatientes valientes y heroicos que se marchaban hacia los lugares de alto riesgo y peligro como la céntrica provincia Hubei, con 20 ciudades y unos 60 millones de habitantes, sobre todo su capital Wuhan, de unos 11 millones, donde concentra el 80% de los casos confirmados y el 95% de los fallecidos. A los que van hacia lugares peligrosos les llamamos corredores de contracorriente.

La epidemia es la orden. Los médicos y enfermeros fueron los primeros en lanzarse al combate. El Covid-19 es un tipo de coronavirus totalmente nuevo y desconocido. Muchos de ellos, al desconocer la aparición de una nueva enfermedad altamente contagiosa, fueron contagiados. Pero nadie abandonó su sagrada misión de curar a los enfermos. Aún en la cama del hospital, colaboraban con los médicos colegas en búsqueda de soluciones o ayudaban a otros enfermos a levantar el ánimo. Ocho de los 1.700 profesionales contagiados en los primeros momentos lucharon hasta el último minuto de su vida, entre ellos, el director de un hospital, doctores y enfermeras.

Por la gravedad, el Gobierno central ha movilizado a más de 30.000 médicos y enfermeros de los 4 cuerpos armados y 29 provincias en apoyo de Wuhan y Hubei. Dejando al lado el riesgo personal y los asuntos familiares y con el espíritu altruista marcharon contra corriente hacia las distintas ciudades de Hubei. Muchas enfermeras cortaron su bello y largo cabello al cero para adaptarse al equipamiento protector de arriba para abajo, con el cual, uno trabaja un turno entero sin comer ni beber para prolongar su utilidad porque es un bien escaso hasta el momento y además la alta densidad de atención tampoco le permite descansar. La humedad interior del protector sumerge la vestimenta y la piel de todo el cuerpo. Los científicos,  doctores de la medicina tradicional china y analistas  trabajaban juntos en estrecho contacto con los enfermos para conocer las características del virus, los efectos fármacos y curativos y explorar los métodos eficientes.

La prevención y el control es una tarea ardua de enorme envergadura. Cortar las vías de contagio y propagación, atender a todos y cada uno de los enfermos son las estrategias inminentes. Por la alta contagiabilidad durante el periodo de incubación y la ignorancia de la persona de si porta o no el virus, la única manera eficiente es limitar el movimiento humano aislando las ciudades donde la situación es extremadamente grave, como el caso Wuhan, y encontrar a los enfermos dispersados en cada lugar. Las fuerzas policiales y de orden púbico y miles de trabajadores sociales de las zonas residenciales y condominios ejercen los trabajos de control, vigilancia y servicio logístico. Millones de ciudadanos se encierran en su casa por comprensión y obediencia. Muchas productoras de verduras y alimentos de otras provincias cumplen la tarea de garantizar el suministro y abastecimiento puntual de toda la población de Wuhan y Hubei.

La solidaridad de los ciudadanos chinos se convirtió en una fuerza impresionante y extraordinaria en los momentos difíciles y cruciales. La construcción en pocos días de los dos nuevos hospitales exclusivos y una docena de hospitales camarote –reformados de los gimnasios, centros de convenciones e incluso bodegas- que aumentan una capacidad de atención a más de 12.000 enfermos, es obra de miles y miles  constructores y artesanos que sacrificaron el descanso de la Fiesta de Primavera y la reunión familiar anual, entre los cuales muchos trabajaron como voluntarios sin cobrar la remuneración y otros dedicaron su alto ingreso de estos días en la compra de comidas y leche para donarlo al personal médico y trabajadores de otras áreas. Algunos jóvenes se organizaron en un equipo de voluntarios conectado por wechat para dedicarse al traslado de los médicos que ya tenían dificultad de moverse en la ciudad Wuhan. Los emigrantes chinos residentes en otros países, como Chile, corrieron entre las farmacias para comprar las mascarillas y otros materiales protectores para enviarlos a los hospitales más necesitados.

No puedo dejar de mencionar la gran solidaridad internacional. Desde el primer momento, China compartió la secuencia genética del patógeno para que otros países puedan acortar el tiempo de investigación y tomar medidas de prevención inmediatas. Una vez que conocían la necesidad de China, le enviaron en el tiempo más corto posible gran cantidad de materiales y equipamentos de protección médica. Cuando Japón envió su cuarto vuelo con materiales de protección a Wuhan, muchos chinos comentaban en las redes sociales: Gracias, Japón. Pero no más. Porque ustedes también lo necesitan ahora (por el caso del crucero Dianmond Princess). Quienes felicitaban que el virus ayudaría a que las empresas norteamericanas se retornaran al país de origen son bien escasos y raros.

Todo un AMOR grande y contracorriente.

Gracias a la heroica lucha contra el virus y la valiosa colaboración de todas las partes y personas con amor, los resultados positivos de las últimas dos semanas ya son visibles. Hasta las 24 horas del 19 de febrero, los casos confirmados son 74.292, los sospechosos 5.248, los graves 11.977, los curados y dados de alta 14.813 y los muertos 2.009. De estas cifras, lo más importante se destacan la rápida distinción de los distintos casos así de su gravedad, la continua desaceleración del crecimiento tanto de los confirmados como de los sospechosos, el muy alentador aumento de los curados, que superan 7 veces a los lamentables fallecidos. Son resultados admirables y animadores por lo que miles y miles de combatientes y apoyadores han luchado infatigablemente resaltando los intereses públicos y generales y a sacrificio personal.

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