En la Provincia del Tamarugal y a 106 kilómetros al interior de Iquique se encuentra el pueblo de San Lorenzo de Tarapacá. Por estos días de gran tensión social en las zonas urbanas se ha convertido en lugar ideal para descansar y escapar de la vorágine de las protestas. El apacible poblado de la comuna de Huara, es el centro de las actividades religiosas en homenaje a San Lorenzo, patrono de mineros y transportistas. La festividad en el mes de agosto reúne a más de cuarenta mil fieles que acuden a venerar al milagroso «Lolo». Y después de las celebraciones, el poblado recobra su tranquilidad.

Un poeta escribió que Tarapacá se levanta orgulloso en medio del desierto, en esa quebrada que aparece de la nada en el camino y por la cual uno empieza a internarse en el verde valle que surte de verduras frescas a las comunas de Iquique y Alto Hospicio. «Aunque su paisaje nortino no la abandona. Sus calles polvorientas invitan a escabullirse por ellas pese al fuerte sol que abrasa, sobre todo para llegar a su plaza remodelada y el templo recién restaurado, en el cual converge gran parte de la fuerte religiosidad que se vive por la zona norte del país».

MARIO VERGARA