Ese es el asunto medular que implica marcar la “Opción Apruebo” el próximo 25 de octubre, a juicio de la abogada Paulina Vodanovic. La exsubsecretaria de FF.AA. y actual presidenta del directorio de la Fundación Horizonte Ciudadano conversó –de manera exclusiva– con El Longino sobre el inédito proceso constituyente que vive el país y particularmente la Región de Tarapacá. 

Isabel Frías

Periodista U.C.

Durante el pasado mes de marzo, Paulina Vodanovic Rojas realizó su última visita “presencial” a Iquique y Alto Hospicio. Y si bien la contingencia sanitaria ha impedido viajes posteriores, ello no ha sido obstáculo para que se mantenga ligada a nuestra región, en la cual mantiene una amplia red de contactos con diversas organizaciones civiles y dirigentes comunitarios de amplio espectro.

Tal transversalidad se explica, en parte, por su trayectoria académica, política y profesional que la situó como subsecretaria para las FF.AA. durante el segundo mandato de la expresidenta Michelle Bachelet, quien –tras terminar su gobierno– la nombró a la cabeza del directorio de la Fundación “Horizonte Ciudadano”.

La actual consejera y presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Colegio de Abogados A.G. representa y promueve la opción del “Apruebo” en el próximo evento plebiscitario y, en esa calidad, analiza los alcances que posee el inédito proceso tendiente a modificar la actual Constitución.

 Durante el gobierno de la expresidenta hubo iniciativas constitucionales. La última se verificó a días de dejar La Moneda.

– El programa de la expresidenta estaba fundado en principios y uno de ellos era ampliar la participación ciudadana. Solo para referirnos a una materia específica, hay que recordar que ella convocó tempranamente, por ejemplo, a una Comisión para abordar la Descentralización, porque había una visión –que se mantiene– respecto al poder local, territorial y ciudadano. Sin embargo, esa propuesta era aún más ambiciosa, porque asumía que, para efectuar los cambios requeridos para una descentralización efectiva del país, se requería una gran reforma constitucional y que ésta se fundara a partir de un proceso participativo, diverso y con amplios consensos.

 En esos encuentros autoconvocados participaron alrededor de 200 mil personas para debatir sobre una nueva Constitución. Ese proceso fue bien novedoso, pero de pronto pareció que “murió” cuando llegó a manos de los abogados y expertos. 

– Así es. Por ese motivo, cuando me invitan a exponer sobre esta materia en mi rol de consejera del Colegio de la Orden digo que, aunque se enojen mis colegas, éste no es un tema de abogadas ni expertos. Es un tema de ciudadanos y ciudadanas, porque –tal como uno no requiere ser titulado de médico para saber que está enfermo– de igual manera, los chilenos no necesitan ser abogados para saber que la actual Constitución hay que reformarla.

Partiendo de esa premisa, ¿cuál es el problema que tiene esta Carta Magna y que amerita transitar hacia otra, diferente? 

– Tiene varios problemas y uno de éstos es que es una Constitución muy extensa y que regula con particular detalle muchas instituciones. Entonces, cada vez que se requiere reformar un ámbito de la convivencia, hay que ingresar al terreno constitucional.

Pero ¿existe realmente una dificultad medular en la Constitución actual, porque convengamos que posee cerca de doscientas reformas a la fecha?

– Sí. Y lo central de su complejidad radica en que el texto actual ciertamente ha incorporado muchísimas modificaciones, pero nunca se ha reformado ni alterado su corazón, y el alma de esta Constitución es el modelo de Estado subsidiario.

¿Qué implica ese concepto?

– Aquellos chilenos que estamos por el “Apruebo” queremos una convivencia basada en un Estado social de derecho y no en un rol subsidiario. Solo por esta vía se podrán garantizar derechos sociales, económicos y culturales con verdadera posibilidad de que los ciudadanos los puedan ejercer, en el espíritu de letra y también en su vida cotidiana.

¿Cree que con pandemia irá tanta gente a votar? Porque los más aplicados en esta materia son un grupo de riesgo sanitario; mientras, los grandes promotores del “Apruebo” son jóvenes que exhiben menos disciplina electoral.

– Las personas de alto riesgo, de cualquier dolencia, simplemente no deben salir y mantener las medidas de autocuidado. Pero, no debemos tener temor alguno a ir a votar porque es demasiado importante lo que se juega en octubre. Respecto de los jóvenes, debemos tener confianza en ellos; no en vano fueron quienes iniciaron la movilización pingüina y también quienes lideraron la protesta social de 2019. Creo, además, que los jóvenes darán una gran sorpresa de asistencia masiva en las urnas.

image_pdfimage_print