Antes que finalice este año presentarán el diseño del proyecto oncológico, largamente esperado por la Corporación Centro Oncológico «Doctor Ramsés Aguirre» que atenderá a pacientes de Iquique y de Arica. El edificio con dos bunkers subterráneos se levantará detrás del Hospital Regional, en la zona de estacionamiento.

MARIO VERGARA

Contento se mostró Rafael Montes González, presidente de la Corporación Centro Oncológico que lleva el nombre del doctor Ramsés Aguirre Montoya, quien junto con Montes fueron las personas que idearon el proyecto que motivó a toda la comunidad.

Han pasado 18 años desde que comenzó la campaña por la iniciativa, que partió

como una lucha por un centro oncológico para nuestra región.

El doctor Ramsés Aguirre junto con Rafael Montes, fueron quienes durante casi dos décadas lucharon por conseguir un centro oncológico para Iquique.

Después de un largo proceso, pasando por muchas dificultades, huelga de hambre, también incomprensiones y paciencia, hoy se está en la penúltima etapa que es el diseño que en estos momentos se está ejecutando y que va perfectamente bien encaminado superando las exigencias. Rafael Montes González, entregó importantes datos al tiempo que recordó a la comunidad, los inicios del proyecto a partir de una conversación con el doctor Ramsés Aguirre Montoya.

-Han pasado muchos años, casi dos décadas, ahora cuéntenos la firme ¿cuándo será realidad el citado proyecto?

-Esto tiene que terminar, debe culminar durante el presente año 2021, sí o sí. Entonces, terminado el diseño del proyecto, en diciembre, se llamará a licitación para iniciar, definitivamente la obra.-

¿Dónde se levantará el edificio que anteriormente estaba fijado para calle Thompson al lado de la Capilla?

-Definitivamente y por falta de espacio adecuado, se ha determinado construir la infraestructura en el sector de los estacionamientos de vehículos, detrás del antiguo Hospital.

-Detrás de este proyecto, la comunidad iquiqueña reconoce la iniciativa de usted como presidente de la corporación y también del recordado doctor Ramsés Aguirre Montoya.

-Con Ramsés Aguirre fuimos amigos,  compañeros de banco en el Liceo de Hombres. Nos tuvimos que separar porque Ramsés se fue  a la Universidad de Concepción, a estudiar Medicina y yo me fui a la Universidad de Chile de Arica, a estudiar Ingeniería de Ejecución Agrícola.

-¿Pero, en qué momento de la historia acuerdan emprender el desafío de algo tan grande como con un centro oncológico?

-Un día luego de terminar nuestras carreras universitarias nos reencontramos en Plaza Prat, frente al Club Croata, donde nos servimos un café, recordando el tiempo pasado. Mira, Ramsés, le dije, soy un hombre agradecido de la vida porque tuve la suerte de vivir con mi mamá y mi papá y además porque ellos me dieron la posibilidad de seguir una carrera en la universidad, para defenderme en la vida. Entonces, Aguirre que contestó que a él le ocurrió lo mismo. Ramsés me dijo, bueno si a los dos nos ha ido bien en la vida ¿por qué, entonces no devolverle la mano a la vida? Hagamos algo para nuestra región. Así comenzamos a planificar algo pero rumbo a la prolongación de la vida del ser humano. Concordamos en que la jubilación que tenía el ser humano desde el punto de vista de jubileo y alegría, ya no era tal, porque la plata de los jubilados se gastaba preferentemente en remedios y en atención médica, es decir la jubilación ya no era un jubileo ni felicidad, como antes se pensaba.

-Entonces, así fueron encausando las ideas para llegar a algo que le sirviera a las personas?

-Si, estamos frente a la enfermedad del cáncer que con el tiempo se ha puesto demasiado agresiva, porque esa enfermedad no solamente afecta al grupo familiar, sino que además, arrastra una destrucción económicas para muchas familias de los pacientes de cáncer.

-Usted ya era presidente de la Cámara de Comercio, Industria y Turismo de Iquique y el doctor Aguirre Montoya era dirigente del Colegio Médico. ¿Qué tanto influyeron esos gremios en el proyecto?

-Acordamos, que Ramsés solicitaría permiso al Colegio Médico y yo a la Cámara de Comercio para ver si nos apoyaban en la idea del centro oncológico. Entonces, a los dos nos fue bien y comenzamos la lucha de casi dos décadas para alcanzar este propósito.

-Debe haber sido difícil el comienzo, considerando que muchos o nadie creía en el proyecto tan ambicioso y costoso —No nos escuchaban mucho. Por esas razones decidimos crear la Corporación Oncológica del Norte, para así tener más espalda, más fuerzas y una representación.

La Corporación

Con la corporación ya constituida Ramsés Aguirre y Rafael Montes dieron a conocer el propósito del proyecto y fue muy bien recibido por los diarios, la televisión y las radios.

-Ahí, entonces, reaccionaron las autoridades y nos empezaron a respetar.

De inmediato comenzamos a iniciar etapas, partiendo por un cabildo abierto.  Entonces, comenzaron a sumarse actores sociales, sobre todo de juntas vecinales. Así, sumamos a Alicia Naranjo y a Jesús Mesías, que actualmente continúan con nosotros. Continuamos con cabildos abiertos en la difícil lucha por el centro oncológico.

-¿Es verdad que por momentos casi se cae la idea del centro oncológico, por qué fue aquello?

-Fue un momento muy difícil, porque las autoridades que consultamos nos dijeron que los pacientes de cáncer eran muy pocos y que por lo mismo no se justificaba un centro oncológico en Iquique.

-¿Y qué resolvieron  Ramsés Aguirre y usted?

-Allí surgió con más fuerza la idea que podíamos sumar a todos los enfermos de cáncer de Arica, porque ellos también, estaban sufriendo los costos y dificultades de ir a Antofagasta y Santiago. Para evitar viajar a Santiago o para el tratamiento de quimioterapia, lo que representaba un alto costo para las familias. Entones en los viajes y gestiones viajábamos a Santiago y nos decían que estábamos bien, regresábamos a Iquique y nos señalaban que todo lo que nos decían no era cierto. Fue un período largo de aquello, que sí, que no.

La huelga de hambre

Rafael Montes recordó que este ir y venir buscando apoyo al proyecto, un día se juntaron y se tomaron las dependencias de la Parroquia de la Catedral, para iniciar una huelga de hambre.

-Sí. En esa huelga de hambre participó María Casanga, Castañeda, Betty Terraza y Alicia Naranjo. Ellos inician la huelga de hambre. Entonces me llamó desde Alto Hospicio una dirigenta de apellido Gutiérrez y me dice Rafael nosotros estamos listos con siete personas para trabajar con ustedes y sumarnos a la huelga. En lo personal ante ese anunció, me asustó porque habíamos sacado las banderas verdes con el eslogan Para Seguir Viviendo. Entonces, me pregunté que si estábamos luchando para seguir viviendo, sería muy difícil que permitiéramos que personas adultas en huelga de hambre se nos podían morir. Esa conversación tuvimos con el obispo. Esto tenemos que frenarnos, se viene gente de Alto Hospicio, se pueden complicar las cosas por cuestiones de salud, le dijimos al obispo.

-¿Qué pasó después de aquel episodio de huelga de hambre?

-Fue en esas circunstancias que interviene el Gobierno y por instrucciones de la ministra de aquel tiempo, vienen y se presentan autoridades regionales a conversar con nosotros. Allí las autoridades se comprometen definitivamente a crear el «estudio preinversional». Ese fue un compromiso firme, fue por la huelga de hambre que comenzaba a crecer. Es decir, así, comenzó la etapa de verdad. Primero era el estudio de prefactibilidad, luego diseño del centro oncológico y inicio de la construcción.  Así, gracias a la huelga de hambre y las banderas verdes que ondearon en los frontis de las casas en toda la ciudad con el eslogan Para Seguir Viviendo, para llegar a concretar antes de fin de años el ambicioso proyecto oncológico.

-A estas alturas, a casi dos décadas y a pocos meses que se llame a licitación para construir el edificio ¿qué siente?

-Es un momento de mucha alegría porque le estaremos dando la posibilidad de tratamiento a muchos pacientes de cáncer. Pero también ha sido un instante de tristeza porque constatábamos que en algunos hogares, se moría un padre, una madre, un hijo ante la impotencia de las familias que no tenían medios económicos para llevarlos a Antofagasta o Santiago para un tratamiento. Pero me embarga una profunda tristeza por el fallecimiento del doctor Ramsés Aguirre Montoya, con quien iniciamos esta idea, esta larga cruzada que pronto cumplirá dos décadas, la construcción de centro oncológico para Iquique y Arica. Por estas cosas que no comprendemos, el doctor Aguirre Montoya se nos fue de cáncer, que era la causa por la cual luchó tanto y que nosotros continuamos. Estoy absolutamente convencido que, Ramsés Aguirre Montoya nos está ayudando, desde el más allá.

-Cuándo se aproxima el momento de la verdad del proyecto de la Corporación, cuando muchos políticos se subirán al carro de la victoria ¿qué piensa usted?

-Hemos trabajado en este proyecto con una mirada no política, ninguna mirada política. Hemos trabajado con todos los políticos durante casi 18 años, de izquierda, derecha, de todos los sectores. Con algunos nos ha ido muy bien y con otros nos ha ido mucho mejor. Cuando me preguntan de esto, no le doy a nadie eso de conversar con políticos, pues lo que dicen en la mañana, a veces es muy distinto a lo que dicen en la tarde.

Los bunkers

Rafael Montes nos recordó que el Centro Oncológico «Ramsés Aguirre Montoya», será especial porque contará con dos bunkers subterráneos donde se realizarán las radioterapias.

-¿Por qué dos bunkers?

-Porque en un viaje a Punta junto al doctor Ramsés Aguirre visitamos un centro oncológico cuyas paredes son tan gruesas que llegan a un metro con ochenta centímetros. Y ese centro oncológico solo tenía un bunker. El nuestro, el de Iquique contará con dos bunkers con dos maquinarias para radioterapia. La explicación de dos bunker con dos maquinarias para brindar radioterapia viene de la sugerencia del doctor Ramsés Aguirre. Él decía: Tenemos aprender del Centro Oncológico de Antofagasta que tiene una maquinaria para atender pacientes, que cada cierto tiempo necesita mantención y cuando lo hacían no podía atender pacientes; cuando había una falla en funcionamiento, tampoco podía atender a los pacientes. Entonces, con dos maquinarias, si una falla o está en mantenimiento, la segunda sigue atendiendo a los pacientes que no pueden dejar de recibir su tratamiento.

 Por tanto el proyecto para Iquique brindará quimioterapia, radioterapia y una farmacia oncológica.

-Muchas personas deben haber participado en este proyecto. ¿Puede citar algunos nombres?

-La doctora Teresa Barlaro, doctor Juan Carlos Liendo, Silvio Zerega, Gloria Delucchi, entre otras personas. Hoy día la vicepresidenta de la corporación que reemplazó al doctor Ramsés Aguirre es Marcela Martínez. Y se sumaron Alicia Naranjo, Jesús Mesías por la parte social.

Quiero resaltar que siempre tuvimos apoyo para las respuestas técnicas que debían dar sobre centro oncológico, dos médicos oncólogos venezolanos que actualmente trabajan  en el Hospital de Iquique. Finalmente quiero dejar en claro que la lucha de la Corporación Oncológica fue de papel, porque nunca recibimos moneda alguna y nunca entregamos monedas. Y una vez que se construya la obra, la Corporación desaparecerá, porque se habrá alcanzado el objetivo final por la salud de la población.

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