Gesto de microempresario enciende una luz al final del túnel 

A través de una gestión y la solidaridad de un microempresario, comienza a verse una luz al final del túnel para las familias venezolanas que pernoctan en la plaza Brasil y otras calles.  Les facilitaron un paño de terreno en Alto Hospicio, para que se instalen de manera transitoria levantando mediaguas. 

Michael Matute, llegó en noviembre al país y al acabarse sus ahorros debió dejar la pensión y mudarse con su esposa e hija a la plaza. Allí ha vivido momentos complejos y otros más regocijantes como organizar a 30 familias venezolanas para que vivan en mejores condiciones, concretando el sueño que los motivó emigrar a Chile. 

La situación de los ocupantes de la plaza no ha variado mucho desde el verano. Grupos de voluntarios, la OIM, el área salud de Migrantes y ONGs, son las que les siguen ayudando. 

Cuando se decretó la cuarentena en enero, no pudo seguir trabajando en venta de alimentos y jugos naturales. “Muchos han pasado y han recibido ayuda, pero muchos no han tenido la misma suerte. Una persona que Dios le dio la bendición y potestad para compartirla con nosotros tuvo la idea y sabia como organizarlo, me estuvo aconsejando, asesorando en que cómo hacer las cosas, pasito a pasito. No te voy a mentir, pienso que él ha puesto más empeño que yo en esto. Me ha ayudado bastante en esto, logrando este fruto de tener un terreno, un espacio para establecernos”. 

Natural de Barcelona, en el estado de Ansoategui, cuenta que dejó sus estudios y debió salir como refugiado político a Colombia, para después decidir venirse a Chile donde su hermano menor reside hace un tiempo.  Ha decidido no seguir al centro del país como era su meta original y afincarse en la capital de Tarapacá. 

El regalo de bicicletas, triciclo y monopatines por parte de vecinos solidarios, ha permitido que niños y niñas tengan algún grado de distracción en medio de la crisis que significa para un infante dormir en la calle. 

ALTO HOSPICIO 

Menciona Matute que les facilitan un sitio donde no molestaran a nadie, estableciéndose 12 familias que empezaron y otras que también decidieron quedarse en Iquique a cumplir el proyecto de vida que los hizo salir de su patria. 

Comenta que le mostraron varios espacios en Alto Hospicio para establecerse como comunidad, optando por uno en El Boro. Ahora se están organizado con el transporte, pero lo que les falta son los estanques para el agua. 

Por eso recalca que para mudarse necesitan lo vital, que es el agua, “necesitamos los estanques, para los niños, higiene de personas, la cocina, esperamos con la fe de Dios que esto se solucionará. No puedo seguir viendo que las familias, los niños duermen en la calle, esto me entristece”. 

Son 30 familias, unos 130 adultos más 80 niños, y la solicitud es de un estanque por familia si no pueden ser 30 que sea uno para dos familias. Acota que también puede ser un préstamo de los receptáculos. “Si tuviéramos los estanques, nos vamos hoy mismo al terreno de Hospicio. Si nos ayudan, nosotros desocupamos las plazas y calles de Iquique dejando los espacios limpios”. 

El compromiso de los migrantes es dejar el espacio limpio al momento de trasladarse al sitio que les han ofrecido en forma transitoria. 

La idea de las 30 familias es establecerse en Iquique, en el caso de Matute su proyecto es instalar una máquina para fabricar bloquetas. “Quiero comprarme una ponedora, palas, arena cemento y agua y hacer bloques. En este grupo venimos haciendo cosas con calma, para que sigamos viviendo tranquilos y no tener problemas con las personas que nos ceden el terreno ni la gente que esté cercana”. 

Menciona que el espacio cedido es para el grupo que forman 18 familias de plaza Brasil y otras 12 que duermen en playas y sectores cerca de Zofri. “En el día salimos a trabajar en restaurantes, delivery, limpiando carros, aseando hogares, todos están juntando sus dineros. Llegamos sin nada y lo poco que tenemos ahorita, son cosas que los buenos chilenos nos han regalado”. 

En cuanto a la relación del entorno, vecinos de los colectivos Lynch y O’Higgins, espera que salga pronto “la bendición” de instalarse en el terreno para salir de la plaza Brasil. Mientras tanto en su organización interna han ido sacando a los malos elementos, lo que ha permitido terminar los alborotos. “Cuando hay alguna situación, los vecinos me buscan y dicen: Michael está pasando esto, me molestan con sus ruidos, están fumando en mi ventanaetc; entonces vamos y conversamos para que cambien y entiendan que hay que respetar el espacio público, las cosas han mejorado”. 

Quienes deseen colaborar con estanques para el agua, pueden apersonarse a la plaza y conversar con Michael Matute.  “Aquí coordinamos para el retiro, porque al tener los estanques nos vamos todos”. 

Le consultamos por el estado anímico de los migrantes, señalando que el ánimo no decae y florece la esperanza, “todos buscamos salida de lo mal que estaban pasando allá. La noticia de poder establecernos en un pedacito de tierra y hacer vida con la familia les ha alegrado mucho y les da esperanza. Están con la fe de tener una casa, un espacio para sus hijos y que valió la pena venir aquí. Esto ha dado fuerza a muchos” 

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