Esa es la contabilidad que acaba de difundir el jefe de esa secretaría de Estado. Sin embargo, ese medio millón podría crecer muy fácilmente si se aplican criterios cualitativos, como son tener agua potable, luz eléctrica y paredes “solidas”. ¿Podrán ofrecer un Plan de Solución (creíble) los candidatos presidenciales a esta tragedia que golpea a familias chilenas y extranjeras? ¿Qué propondrán para los llamados asentamientos humanos, en Alto Hospicio? 

El ministro de la Vivienda ha difundido esta semana una actualización bien compleja para la región de Tarapacá: De acuerdo a lo reconocido por Felipe Ward, faltarían por lo menos 512.762 viviendas en Chile. 

A dicha cifra se llega realizando una sumatoria particular, porque considera las 438.113 viviendas identificadas por la última encuesta Casen, pero se le añade las 74.649 construcciones del catastro oficial del Estado sobre campamentos y tomas, hoy vigente.  

En efecto, durante el año pasado el Ministerio de Desarrollo Social efectuó durante el 2020 una Casen incompleta y sintetizada a lo largo de todas las regiones, producto de la pandemia del coronavirus. 

TARAPACÁ MÁS POBRE 

En otras palabras, las restricciones sanitarias y de desplazamiento del Plan Paso a Paso provocaron que la consulta no se hiciera completamente presencial y las personas fueron preliminarmente contactadas a distancia.  

En ese contexto, quedó de manifiesto que según esa Encuesta Casen 2020, Tarapacá aparece como la región más golpeada por la pobreza; porque si bien La Araucanía sigue lamentablemente liderando en esta materia, fue acá donde más aumentó en términos comparativos la tasa de pobreza, donde se situó en 14% durante el año recién pasado.  

Con ese porcentaje, Tarapacá pasó de ser la decimosegunda región con mayor porcentaje de pobreza a instalarse en el tercer puesto, dando cuenta del ranking poco edificante que nos afecta. 

Habría que precisar que un sondeo de carácter telefónico es un escenario aún más complejo para las personas en situación de pobreza, ya que muchas de ellas no cuentan con un celular, no tienen acceso a una fuente eléctrica donde recargar su batería o se instalan en lugares donde no llega la señal para equipos móviles. Tampoco poseen red de alcantarillado, agua potable ni tampoco el servicio básico de luz eléctrica. 

Hay que explicar también con total claridad esta tragedia: En Chile, vivir en la vulnerabilidad social y económica impide diagnosticarla, conocerla y, por tanto, se hace más difícil erradicarla.  

LAS PREGUNTAS QUE QUEDAN

La consecuencia directa de no tener un “cara a cara” con los afectados para consultarlos sobre su realidad, permite entonces concluir que las familias que no cuentan con una vivienda pueden superar esas 512 mil informadas. También implica que, la ciudadanía entera, no conoce cabalmente quiénes, cuántos y en qué condiciones materiales viven en la pobreza. 

En línea con este diagnóstico, el propio ministro Ward afirma: «El gran problema que tiene hoy la política habitacional en Chile es el aumento sostenido de los asentamientos precarios». Esta constatación ministerial se da en un marco bien especial para el Ministerio de la Vivienda y Urbanismo (Minvu), porque esa cartera ha desplegado en la actual administración el llamado Plan «100+100» mediante el cual se han triplicado las soluciones por año para las personas que viven en campamentos: Ha pasado de cubrir en el país a 60 (promedio) a 200 durante este 2021, una comparación con números triplicados sí, pero aún modestos para la envergadura del problema social de vivir en tomas y asentamientos.  

El desafío parece que debe apuntar ahora hacia las próximas elecciones de noviembre. Con estos tristes números regionales sobre la mesa, ¿podrán los candidatos presidenciales ofrecer un Plan de Solución (factible) a esta tragedia que golpea a familias chilenas y extranjeras? ¿Qué van a proponer para solucionar los asentamientos humanos en Alto Hospicio? 

Son preguntas abiertas que debieran hacerse y ser respondidas en los próximos meses, detalladamente.

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