Importantes hallazgos sobre las comunidades de bacterias de plantas nativas de los altiplanos andinos chilenos

Se analizó comunidades bacterianas de cuatro especies de plantas nativas
que viven a grandes altitudes y que son abundantes en pastizales andinos
chilenos a más de 3.800 metros de altura.

Un nuevo
estudio sobre la rizosfera, que es la zona cercana a las raíces donde hay una
intensa interacción entre raíces de plantas y microorganismos del suelo,
realizaron investigadores de la Pontificia Universidad Católica y la
Universidad de Chile. En esta oportunidad se trata de cómo la rizosfera juega
un lugar clave en la composición microbiana del suelo y en la supervivencia de
plantas que están enfrentadas a estrés ambiental.

La investigación se realizó entre los 3.860 y 4.270 m.s.n.m., en el
desierto de Atacama, específicamente en pastizales esteparios andinos en el
sector del camino que une el poblado de Talabre y la Laguna Lejía. Se analizó
la rizosfera de tres hierbas perennes, Calamagrostis crispa, Nassella
nardoides y Jarava Frigida
, también una planta no herbácea perenne Pycnophyllum
Bryoides
, todas ellas nativas las cuales fueron escogidas porque presentan
amplia cobertura en la zona.

Con el fin de analizar la transición desde suelo desnudo hasta la rizósfera
se analizaron tres compartimientos: el suelo desnudo, que es el suelo libre de
plantas, el suelo circundante a la rizosfera, donde las bacterias no están
necesariamente unidas a las raíces, y la rizosfera, donde las bacterias están
unidas a las raíces. El Dr. Jonathan Maldonado, investigador postdoctoral
del Instituto Milenio de Biología Integrativa (iBio)
y parte de los autores del estudio, comentó la importancia de estudiar la
rizosfera en ambientes como los del desierto de Atacama. “Sabemos
que las comunidades bacterianas de la rizosfera juegan un rol esencial en el
rendimiento y sobrevivencia de muchas especies de plantas donde, al igual que
en nuestro cuerpo, forman una relación colaborativa de sobrevivencia
”.

Fotografía Jonathan Maldonado

Los expertos explican que el conocimiento respecto a este tema proviene
principalmente del estudio de plantas de interés comercial o de plantas que se
usan como modelo de experimentación, pero poco se sabe de plantas nativas del
altiplano chileno. “El estudio de la rizosfera en plantas de la estepa
del desierto de Atacama es crucial para entender su habilidad para tolerar
altos niveles de estrés abiótico típico de zonas áridas como las altas
concentraciones de sal, importantes oscilaciones de temperatura, alta
intensidad UV y baja disponibilidad de nutrientes. En la medida que entendamos
los factores bióticos que permiten la sobrevivencia de plantas en estas zonas,
podremos prepararnos para adaptar nuestros cultivos a condiciones ambientales
más adversas, en especial en el escenario de cambio climático que nos pisa los
talones
”, explicó Maldonado.

En síntesis, los investigadores encontraron que la diversidad y estructura
de las comunidades de la rizosfera de estas plantas nativas son influenciadas
por una combinación de factores bióticos (tipo de planta) y abióticos (nivel de
PH, disponibilidad de nutrientes). Además, observaron un fenómeno de
reclutamiento y conservación de bacterias las cuales pertenecen a grupos que
poseen potencial de producir factores de crecimiento de plantas. De esta forma,
entorno a las raíces ocurriría un proceso que permite desarrollar una comunidad
bacteriana diferente a la encontrada en suelo desnudo, explican el artículo
publicado en la revista Scientific Reports [1].

Finalmente, investigación determinó que la capa delgada de tierra que rodea
las raíces constituye un ambiente distintivo del suelo donde existe un
potencial de interacción favorable entre bacterias y plantas. “Este
estudio contribuye a ampliar el conocimiento sobre el suelo y las comunidades
bacterianas en el altiplano chileno y da el primer paso para comprender los
procesos que podría conducir a la diferenciación de la rizosfera en esa área

Dr. Jonathan Maldonado, investigador postdoctoral del Instituto Milenio
de Biología Integrativa 
(iBio).