Poder salir a comprar sin tener que sacar “Permiso” de desplazamiento es un merecido reconocimiento a este grupo de personas, que ha exhibido gran disciplina social. Algo que se echa de menos en la población más joven, evidentemente cansada de las restricciones en cuarentena. Los luces y sombras de un fenómeno que siembra dudas sobre los plazos que pondrán fin a esta pandemia. 

Isabel Frías  

Periodista U.C.  

Mucha gente en Tarapacá dice sentirse confundida: Llevamos semanas de cuarentena —o sea en Fase 1— y los contagios aumentan, se copan las camas UCI que tiene el Hospital Regional y enfermos intubados bastante jóvenes deben ser trasladados en avión hacia otros centros asistenciales del país.  

Esta semana de abril se inicia con una población adulta que –a pesar de todas las duras medidas–la pandemia muestra peores números que el 2020. 

Sin embargo, esa opinión no es compartida por todos, porque algunos han sido favorecidos por la autoridad la que determinó flexibilizar algunas restricciones de circulación y desplazamiento antes vigentes.   

De hecho, los ciudadanos que tienen 80 y más años de edad desde el viernes pasado pueden realizar compras de productos esenciales, sin tener que sacar Permiso en la Comisaría Virtual y logran, de esa manera, mayores oportunidades de desplazamiento. 

EN QUÉ CONSISTE  

Según informó la ministra de Desarrollo Social y Familia, Karla Rubilar, ese grupo de personas mayores ahora puede salir con mucha más libertad a la calle con la finalidad de adquirir pan, comida, medicamentos o artículos de aseo. Y puede hacerlo, además, todos los días de la semana y circular hasta las 10:30 de la mañana con solo portar su cédula de identidad.  

Se trata, sin duda, de una decisión sanitaria que le permite a ese grupo mejorar un poco su calidad de vida, por cuanto ese nuevo beneficio se suma a la franja horaria destinada a la actividad física individual llamada “Elije Vivir Sano”, la cual parte a las 6 de la madruga y se extiende hasta las 9 de la mañana, diariamente.  

La secretaria de Estado –utilizando su cuenta de Twitter– expresó textualmente: «Nuestros adultos mayores +80 de comunas en cuarentena y transición podrán realizar sus compras de artículos esenciales sin permiso temporal y en horario especial hasta las 10:30”.   

Karla Rubilar también precisó, por las dudas, que los eventuales acompañantes de estos adultos mayores “sí deberán portar su permiso de desplazamiento».  

Desde el Palacio de La Moneda, en tanto, se indicó que la compra debe estar claramente dirigida a bienes esenciales para utilización doméstica, los que han sido definidos por el propio Ejecutivo como «los que tienen por fin ser utilizados por las personas dentro del domicilio, y que son imprescindibles para la subsistencia, el teletrabajo, la educación a distancia o el funcionamiento, conservación y seguridad del inmueble”.   

EL ROL DE LOS JÓVENES  

No es necesario apelar a ninguna estadística sofisticada para afirmar que los mayores de 80 años se han perfilado –ante todo el resto– como un grupo compuesto por personas altamente educadas en convivencia social y muy disciplinadas a la hora de tomar las medidas de autocuidado.  

Para nadie es un misterio que los adultos mayores han asistido aplicadamente a los vacunatorios, lugares donde han esperado su turno de atención ticket en mano, sin rezongos gratuitos y con un gran manejo de la frustración a pesar de los duros momentos que le ha tocado vivir a ese grupo. Algunos de estos adultos, como se recordará, viven en la más completa soledad; vale decir, sin la contención afectiva ni las redes personales ni domésticas que otorga tener al lado una pareja, hijos o parientes directos bajo el mismo techo.  

Con esta nueva normativa para la gente sobre los 80 años, la autoridad ha enviado una poderosa señal política al resto de la población, pero particularmente a la población más joven: Ésa que no desea vacunarse, se impacienta porque los confinamientos impiden las fiestas e insiste en socializar tanto dentro como fuera de los muros hogareños. Son personas muy jóvenes y no tanto que no aprecian la urgencia ni la necesidad de utilizar en todo momento la mascarilla ni la distancia física para impedir los contagios.  

Cuando las camas UCI están siendo ocupadas en Tarapacá por jóvenes menores de 39 años (hacia abajo), la autoridad central aspira a mostrar que –con el comportamiento ejemplar de los adultos mayores– se podrán no solo flexibilizar los desplazamientos y la normativa pandémicas. También, enfatiza cómo los adultos mayores están mostrando a la ciudadanía cuáles son los dos caminos para derrotar al coronavirus. Uno es vacunarse y otro es respetar rigurosamente las medidas de autocuidado.  

¿El rol de los jóvenes? Seguir el ejemplo de los adultos mayores, porque ahora son los jóvenes quienes están siendo llamados a que asuman su responsabilidad y aporten en la meta común de poner fin a la pandemia. 

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