Artistas liderados por Humberto Alache confeccionaron 3 mil flores de hojalata

La belleza del desierto florido, uno de los atractivos naturales que posee nuestro norte, estará presente hasta marzo 2022 en la Expo Dubái.  Son tres mil las flores de hojalata y aluminio que dan la bienvenida a los visitantes del pabellón chileno.

Expo Dubái es una ventana al mundo con 126 países participando hasta marzo 2022, la muestra  chilena será temática proyectando las distintas zonas del país. En el último mes de exhibición las  coloridas flores serán regaladas a los visitantes, para que se lleven una parte de Chile como recuerdo.  

El artista plástico Humberto Alache Ríos, fue responsable no sólo de confeccionar las especies florales también de congregar a los creadores que transformaron latas desechables en bellas añañucas, garra de león, pata de huanaco y otras flores.

Menciona que en agosto recibió un llamado del colectivo BLA!, agrupación cultural de Santiago que se especializa en intervenciones urbanas  -es recordada la del “Patito de hule”  en Santiago y Valparaíso-  para solicitar la confección de flores como las que germinan después de las lluvias en el desierto de Atacama. 

“Me llamaron y pensé que era broma porque no conocía a la agrupación, ellos buscaban  quien fabricaba flores  y conocían el trabajo que hice con mis amigas  Aurora Jessica y Emma Villanueva en mi taller de pintura y artesanía AURHUM al diseñar y elaborar las flores para el altar de la visita del Papa en 2018”.

MIL FLORES

Cuenta que el primer pedido fue de mil flores y después le dijeron que necesitaban 3 mil, por lo cual fue un trabajo intenso que le llevó un mes al grupo de creadores, que se quedaban hasta poco antes del toque de queda dando vida a las flores. “Le daba los materiales para que en sus casa avanzaran y al día siguiente lo traían y yo desarrollaba el armado. En el taller entregaba los moldes y materiales que eran latas de bebida, las cortaban, marcaban, cortaban, repujaban, pintaban y yo las armaba acá”.  

Las flores fueron confeccionadas por Emma Villanueva, Silvana Herrera, Ana Cárdenas, Patricia Retamales, Vilma Delanais, Maritza Estica Alache, Patricia Chacón, Andrés Estica, Janet Paredes, Luz Toro, Lily Córdova, María Luisa Flores y Pablo Mercado.

TRADICION

Nacido en Santa Laura y con infancia en salitrera Victoria, realizó su formación pedagógica en Antofagasta  para luego como docente formar  a varias generaciones de tarapaqueños en diversas escuelas y liceos y las universidades del Norte y Los Lagos. 

Estar presente en la Feria Mundial de Dubái con su creación artística, lo asume como una satisfacción muy grande y amor a la pampa. Señala que es poner parte del corazón y amor a la pampa manteniendo la tradición de las flores de hojalata, “ahora cómo será la Feria Internacional de Dubái en el pabellón chileno se representará el desierto florido, haciendo la similitud de países desérticos como son Chile y Emiratos Árabes Unidos. Pero acá tenemos una época en que nuestro desierto florece y por eso lo representarán en el stand de Chile con las flores. Yo hago las tradicionales  inspiradas en el arte funerario pampino, es una ofrenda de lo que hacían los pampinos, que primero copiaron a los ingleses pero después fue ofrenda a la Pachamama con las flores. Es una ofrenda a Chile, no solo estará el nombre nuestro, también los videos del proceso  de confección.  A mi edad todo es satisfacción y esto  es la mejor terapia,  es una ofrenda al país porque amo a Chile, siempre he permanecido aquí pese a temporadas complejas”.

¿De dónde vine esta idea de coronas de hojalata?

-En el norte las flores naturales era algo escaso y caro, entonces comenzaron a hacer flores de papel pero duraban lo que dura un suspiro. Los ingleses de las salitreras comenzaron a traer flores de hojalata esmaltadas pero mayormente eran hojas y pocas flores. Los chilenos hicieron flores con hojalatas de envases y las soldaban en sus maestranzas para armar las coronas. Como la lata de aluminio es complejo de soldar entonces vino el ingenio chileno para hacer esto y que no fuera peligroso,  usando un alambre, broche de dos patas, con botones, hasta llegar a esto que tenemos hoy  bien terminado y que la gente no cree sea lata. Mantener esta tradición  y que la gente joven se interese, es lo que busco.  Pongo las flores en la ventana y todos los días vendo algunas. Hoy esto es un hobby, por eso recomiendo a la gente en este tiempo de encierro hacer cualquier arte, y como el material es desechable, se bota no más si no les sale bien. 

¿Cómo se dio el proceso creativo y de elaboración?

-Fue un gran desafío, porque hay más de 200 especies de flores en el desierto. Tuvimos que buscar fotografías en Internet, el nombre científico y nombre común, envié a Curro González –responsable de la muestra chilena- los diseños y de 10  eligieron 5: garra de león, añañuca, malvilla, pata de huanaco y suspiro. Como avanzaba el tiempo trabajé con las más características añañuca y garra de león,  como era complejo el trabajo entonces ellos dijeron que las necesitaban más rápido y dieron la indicación de cómo las querían para tener más cantidad rápidamente. La clave es que las cosas se hacen con amor.  Cada flor tiene su energía positiva, es lo que la gente imprime en lo que hace. 

A mis 77 años es un desafío mental, todos los días pienso cosas por hacer.  Eso te mantiene con energía, ánimo de seguir viviendo y ver las cosas más bonitas, hay cosas negativas pero para que ver cosas toxicas.  En este barrio hay clínicas y consultas médicas, la gente pasa aproblemada, desanimada y los invito a ver los trabajos que exhibo en el taller, se alivian, mejoraran su ánimo y les digo que desarrollen cualquier manifestación del arte porque eso ayuda a tener buena salud mental y estar alegres. 

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