Las muertes anuales por hepatitis virales equivalen a las víctimas de dos pandemias de coronavirus

  • Si bien en 2016 los gobiernos del mundo hicieron un
    compromiso por eliminar las hepatitis virales con un plazo límite al 2030,
    tanto en su tasa de infección como de mortalidad, los números están lejos de
    alcanzar la meta.
  • Este año, el MINSAL publicará la nueva versión de la Guía
    de Práctica Clínica de Manejo y Tratamiento de la Infección Crónica por Virus
    de la Hepatitis C, sugiriendo que aquellas personas mayores de 45 años o de
    cualquier edad con factores de riesgo, se sometan a tamizaje (Ig G) para
    hepatitis C.

Como cada
año, el 28 de julio se celebra el Día Mundial de la Hepatitis, una instancia
especial para que la Sociedad Chilena de Gastroenterología (SChGE) y su filial
Asociación Chilena de Hepatología (ACHHEP) busquen generar consciencia acerca
de esta silenciosa enfermedad que afecta a cerca de 325 millones de personas en
el mundo.

“La situación epidemiológica que está viviendo el mundo debido al
COVID-19 es gravísima y de repercusiones en múltiples ámbitos, sanitario,
económico y social. Esta situación requiere y tiene nuestra atención y
compromiso, sin embargo las hepatitis virales son también un grave problema,
con morbimortalidad muy relevante a nivel nacional e internacional y que nos
acompaña durante las últimas décadas”, expresa el Dr. Robinson González,
presidente de la SChGE.

Este año, el efemérides nos encuentra en medio de la mayor crisis de la
salud mundial que hemos tenido en décadas, lo que nos obliga a reflexionar
acerca del impacto que tienen los virus en la salud humana, particularmente en
este caso, los virus que producen hepatitis. “Cuando somos testigos de más de
14 millones de personas infectadas por COVID-19 y más de 600.000 personas fallecidas,
es imposible no comparar estas cifras con las consecuencias que nos dejan las
hepatitis virales, las que alcanzan –según cifras de la OMS- 1,34 millones de fallecidos
al año”, puntualiza el Dr. Juan Pablo Roblero, presidente de la ACHHEP. 

Por su parte, el Dr. Alejandro Soza, miembro de la ACHHEP, sostiene que:
“Este escenario es comparable al número de muertes por tuberculosis y supera
aquellas por HIV/SIDA. En términos de muertes, las hepatitis virales equivalen
a más de 2 pandemias por coronavirus cada año. Hoy existen 325 millones de
personas en el mundo viviendo con hepatitis B o C, de los cuales 290 millones
no están diagnosticadas”.

En el año 2016, bajo el auspicio de la Organización Mundial de la Salud
(OMS), los gobiernos del mundo se comprometieron a eliminar las hepatitis
virales con un plazo límite al año 2030. Al respecto, el Dr. Soza añade que: “la
eliminación de las hepatitis virales se define con parámetros muy concretos: disminución
de las nuevas infecciones en un 90% y disminución de la mortalidad en un 65%.
Hoy, este objetivo parece difícil de lograr, aunque no imposible”.

Este año, bajo el lema “Encontrar a los millones perdidos”, la campaña
mundial del día de la hepatitis viral, busca generar consciencia colectiva acerca
de los millones de personas que están infectadas con hepatitis B y C y no lo
saben, debido a que estos virus pueden estar años causando daño lentamente en
el hígado sin dar síntomas. Es precisamente ese periodo de “silencio” el más
adecuado para aplicar tratamientos que hoy en día son simples, muy efectivos y
que permiten evitar el desarrollo de complicaciones como cirrosis hepática,
cáncer de hígado y necesidad de trasplante o muerte.

Si bien podría cuestionarse qué es lo que ganamos con diagnosticar más
personas si la enfermedad es progresiva, afortunadamente hoy, contamos con
tratamientos curativos para la hepatitis C , vacunas y terapias muy efectivas
para la hepatitis B; es decir, tenemos las herramientas necesarias para
eliminar la hepatitis viral, pero se requiere dar el primer paso: encontrar los
casos no diagnosticados.

Este año, el Ministerio de Salud publicará la nueva versión de la Guía de
Práctica Clínica de Manejo y Tratamiento de la Infección Crónica por Virus de
la Hepatitis C. En esta nueva guía, una de las recomendaciones indica que “en personas mayores de 45 años o de cualquier
edad con factores de riesgo, el Ministerio de Salud sugiere realizar tamizaje
(Ig G) para hepatitis C por sobre no realizar”
. El Dr. Roblero asegura que
esta recomendación se alinea con el objetivo de buscar activamente a las
personas con hepatitis virales, independientemente de que tengan o no factores
de riesgo. “En el caso de Chile, la recomendación es clara: toda persona mayor
de 45 años debe hacerse un examen de hepatitis C al menos una vez en la vida”,
sostiene el presidente de la ACHHEP.

No obstante, los especialistas aseguran que existen barreras y desafíos por
superar. El primero es la disponibilidad del examen diagnóstico. Actualmente
las serologías para diagnóstico de la hepatitis B y C no están disponibles en
el sistema primario de salud, lo que impide que el objetivo de testear a todos
los mayores de 45 años pueda hacerse realidad. Al respecto, los especialistas
señalan que el MINSAL está trabajando para solucionar esta deficiencia.

Otra barrera se refiere a los estigmas asociados a grupos que pueden tener
mayor riesgo de padecer la enfermedad. Si bien estos virus no discriminan y
afectan a personas de cualquier grupo social, étnico o de cualquier orientación
sexual, desgraciadamente persiste estigmatización que dificulta muchas veces la
aplicación de políticas focalizadas.

En
opinión de la Dra. Leyla Nazal, miembro de la ACHHEP, las hepatitis virales siguen siendo
un problema relevante en Chile y el mundo, especialmente tras los brotes de
hepatitis A ocurridos en el año 2017, que motivó su inclusión en el calendario
de inmunización a niños menores de 18 meses. Asimismo, destaca que la Hepatitis
C, desde el advenimiento de las nuevas drogas, ha tenido un vuelco en su futuro
y en Chile los pacientes con prioridad tienen acceso a tratamiento acogiéndose
al AUGE/GES, con resultados excelentes de recuperación. De acuerdo a datos del
MINSAL, ya en el año 2018, se lograron tasas de respuesta mayores a 98%,
abriendo la oportunidad real de erradicar la Hepatitis C en Chile.

De cara a la
ciudadanía, el Dr. Juan Pablo Roblero enfatiza que “los pacientes no detectados son pacientes no
tratados, razón que motiva a los especialistas a reforzar la educación en
cuanto a medidas de autocuidado, como lo son las prácticas seguras de sexo, el
uso de preservativo, evitar compartir afeitadoras,
cepillos de dientes y corta uñas. En el caso de la hepatitis A también es
importante evitar el consumo de alimentos crudos, especialmente mariscos.

Las nuevas guías clínicas abordan mejores mecanismos de detección
y tamizaje, enfatizando además, la importancia de un tratamiento más precoz.
Nuestra canasta GES incluye tratamientos de estándar internacional que
corresponden mejor a nuestro genotipo y que lograron elevar la efectividad de
los resultados, de un 30 y 40% a un 90%”, expresa.

Se estima
que 9 de cada 10 personas conviven con hepatitis virales y no lo saben hasta el
momento en que se desarrolla una complicación grave. Actualmente existen herramientas para prevenir la
propagación de las hepatitis, además hay pruebas diagnósticas de laboratorio
que son confiables y precisas, y existen programas de vacunación altamente efectivos
para las hepatitis A y B. Es momento de avanzar en la educación ciudadana y en el
autocuidado.